Quienes han leído la noticia se han paralizado por el riesgo al que se enfrentó Emily Muller, una apicultora quien en ejercicio de su profesión y estando embarazada quiso retratar su cuarto mes de gestación con «peligrosa» sesión fotográfica.
2o mil abejas sobre su vientre, sí como lo lees, veinte mil abejas, y es que para Emily Muller ellas representan la vida y la muerte y fue así como quiso reflejar los 3 abortos espontáneos previos a este embarazo.
Para lograr atraer las abeja a su vientre tuvieron que capturar a la reina de la colmena y colocarla en una jaula minúscula cerca de ella. Además agregó que solo 3 abejas la picaron pero no pasó a mayores y tampoco fue culpa de los animales.
A pesar que han catalogado a Emily Muller como loca e irresponsable, ella está súper feliz con el resultado de su sesión. ¿Qué tal?





