Cuando los niños mienten o se guardan las cosas

niño riendo

Puede que descubras que tu hijo te ha mentido o que no te cuenta todo lo que le pasa. ¿Son normales sus silencios o debes alarmarte? ¿Existen diferentes tipos de mentiras?

Mientras que algunos secretos son aceptables, las mentiras repetidas o la ausencia de palabras pueden esconder algo más grave.

Cuando el niño es chiquito, todo lo cuenta, pero a medida que pasa el tiempo, empieza a guardarse cosas. Es normal que desde los 4 años, el niño aprenda que sus papás también le esconden cosas, y que él también puede callar.

Se da paso a una etapa nueva, en la que el niño pasa de pensar que los papás lo saben todo, a ver la realidad: ellos no tienen cómo saber lo que él les oculta. Según los psicólogos, el derecho al secreto es parte de la construcción de la identidad del ser humano.

Mentiras raras

No obstante, algunos silencios y mentiras deben ser vigilados por los padres. Por ejemplo, si notas que la conducta de tu hijo se ve alterada, si deja de comentarte aspectos de su vida que antes te contaba o ya no interactúa de igual modo con su familia, puede tratarse de un problema.

Para averiguarlo, puedes preguntarle directamente qué le pasa o mediante frases sutiles como “¿Tienes pena?” o “¿Algo te molesta?”.

Silencios que descolocan

El niño comprende que al callar, puede modificar la realidad. Es un empleo de su imaginación que forma parte de la construcción del mundo interior.

Es muy común que tu hijo incurra en mentiras normales, aquellas que se emplean para defenderse o evitar castigos, como el «Yo no fui” o el esconder una mala calificación.

Pero una mentira o silencio sospechoso es problemático si es sistemático y se repite en el tiempo. De igual modo, una mentira transgresora, con el fin de sacar algún partido es muy negativa. Podría volverse un medio para manipular a los demás, adoptando patrones de comunicación que no son normales.

Respeta el mundo infantil secreto

Debes entender que no tienes por qué saber todo del niño, ya que podrías atormentarlo y hacerlo sentir vigilado. Si estás todo el tiempo controlándolo, le transmitirás una falta de confianza, y podrías hacer que el niño no se sienta incentivado a hablarte.

Los expertos señalan 2 maneras de afrontar las mentiras o silencios de sus hijos: primero, no alarmarse ante estos; y segundo, aprender a confiar en él.


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