14 medidas contra el polvo de habitación

1. Lo ideal es sacar la alfombra de la habitación.

Aparte de dificultar la limpieza diaria por la acumulación de polvo y detritus, crea un hábitat idóneo para los ácaros (pequeños micro insectos). Estos micro insectos tienen hábitos nocturnos, ya que durante el día duermen y se alimentan de los detritus que coleccionan la fibra de las alfombras, la ropa de cama, los peluches, etc. Se piensa que es en las noches, en sus momentos de máxima actividad, cuando invaden las vías respiratorias de las personas y causan los síntomas de las alergias: tos, congestión nocturna y estornudos al levantarse. La mejor opción es tener un piso sintético, que es más económico y fácil de instalar y de limpiar. Se debe hacer aseo con un trapero húmedo de manera que no se levante polvo y nunca hacerlo cuando la persona alérgica esté en la pieza. Otra alternativa es un piso de madera, siendo el problema la dificultad para instalarlo y la obra que eso significa.

2. Hay que eliminar de la habitación (y de la casa, si es posible) todos los peluches o muñecas de trapo o felpa.

Si bien puede ser difícil, sobre todo para los niños, es muy importante ya que los ácaros viven ahí. Si resulta muy difícil se puede negociar con el niño para cambiarle el peluche por otro juguete plástico. Si no resulta, se puede envolver el peluche en papel celofán, ajustarlo con una cinta y dejarlo en la pieza sólo para exhibición. No se deben guardar en el closet porque ahí se formará una combinación de polvo, residuos y humedad perjudiciales. Lo mismo aplica para la ropa de cama lanuda o rellena de plumas. Si el niño es más grande, se le puede explicar por qué es importante que se deshaga de esos elementos para su bienestar. Debes ser amable pero firme, de manera que el niño no te manipule.

3. También se deben retirar de la habitación los objetos que acumulan polvo,

Como repisas, libros, libreros, cuadros, sillas y sofás, jugueteros, etc. Si la persona es alérgica, debe tener su cama y una mesa de noche. Puede parecer extremo, pero es necesario. Lo ideal es no permitir que la habitación se transforme en un escritorio. Asimismo, es deseable que el niño duerma solo, pero si no es posible, se debe extremar la limpieza y aseo general de quienes duerman con él.

4. Cada día debe asearse el lugar y, si hay alfombras, deben aspirarse con cuidado.

Se debe utilizar un trapo húmedo que no levante polvo para los muebles, las lámparas, las ventanas. Evita los limpiadores con mucho perfume, ya que también irritan. Lo mismo con las ceras para el piso y los desodorantes ambientales. La persona alérgica no debe hacer aseo, sí puedes asignarle otras tareas. Debes advertir en el colegio que lo eximan de estas labores.

5. Respecto a la ropa de cama, desecha las almohadas de plumas o rellenas, privilegiando las de hule o espuma.

Debes aspirar y airear el colchón una vez a la semana, vigilando las costuras, bordes y botones. Una buena opción es forrar el colchón con plástico para aislar los elementos nocivos. Evita las cobijas de lana o de plumas y si son necesarias por el frío, puedes hacer una funda que pueda sacarse y lavarse. Así no estará en contacto con el rostro de la persona.

6. Las cortinas también retienen mucho polvo, siendo los objetos que menos se asean.

Es mejor tener cortinas verticales con telas de fácil limpieza y lavado; para no tener que gastar mucho en lavandería. Las persianas deben lavarse a diario con un trapo húmedo.

7. El pijama debe ser sencillo y ligero, ojalá no de lana ni materiales afelpados. Se debe cambiar con frecuencia.

8. Si ya se ha determinado la alergia a los ácaros de polvo, probablemente indiquen el uso de una sustancia acaricida, para matar y disminuir la población de ácaros en la pieza.

9. Es fundamental controlar la humedad de la casa y en especial de la pieza, pues favorece el crecimiento de hongos y mohos.

Si el clima es muy húmedo, ventila cada día la habitación en forma natural, mejor por la mañana. Fíjate que no haya humedades ni filtraciones en techos y paredes. Tampoco debe haber corrientes de aire en ventanas y muros, y las camas deben estar lejos de la ventana para evitar que el frío estimule los fenómenos alérgicos. Si la pieza es muy fría, se puede tener calefacción. Pero si es muy cálida, no es recomendable el aire acondicionado, porque dentro de sus ductos acumula detritus, hongos y mohos, altamente nocivos para los alérgicos.

10. Un purificador de aire es una buena alternativa.

La mayoría son importados y consisten en pequeños compresores eléctricos que absorben el aire por una entrada y lo pasan por una serie de filtros, para eliminar las impurezas y los residuos. Se conectan en la habitación una media hora o una hora antes de acostarse y aseguran un ambiente limpio durante la noche. Son ideales para los asmáticos o para quienes sufren algún tipo de alergia de las vías respiratorias y no son excesivamente costosos comparados con el beneficio que ofrecen.

11. De manera seguida se debe hacer un aseo general de la habitación.

Sacando todos los muebles y aspirando todos los rincones y esquinas, así como limpiando paredes y ventanas.

12. Nunca fumes dentro de la casa y menos dentro de tu habitación.

El efecto nocivo del tabaco en las vías respiratorias del paciente alérgico está comprobado, empeorando la inflamación. Lo mismo sucede si el fumador es un miembro de la familia y se es fumador pasivo.

13. Los animales deben estar siempre fuera de la casa, y nunca deben entrar a la habitación.

El pelo del animal produce una caspa que genera alergia y además, las mascotas incrementan la presencia de ácaros y otros parásitos. Es muy difícil hacerlo cuando la mascota es regalona, pero es fundamental para el tratamiento, sobre todo si ya se ha comprobado la sensibilidad a la caspa o pelo del animal en cuestión.

14. Nunca debe la persona alérgica estar presente cuando se esté pintando o arreglando la casa (albañilería, carpintería, etc.)

Contenido desarrollado por el pediatra Pedro Barreda.


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