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Preparacion de los pezones para la lactancia Preparación de los pezones para la lactancia

Un momento crucial para toda madre es comenzar con la lactancia de su bebé, para ello es necesario preparar los pechos y hacer del amamantamiento un periodo agradable y sin atisbo de dudas.

Experto: Elizabeth Martínez, matrona UC

La preparación de los pezones para la lactancia materna resulta relevante para las embarazadas, ya que en general existe gran desconocimiento del proceso de amamantamiento del bebé. La lactancia es un tema lleno de mitos, uno de ellos es el dolor, pero aquí te contamos verdades y datos útiles sobre éste, que te pueden ayudar a hacer de este momento una experiencia agradable tanto para ti como para tu bebé.

¿Existe inexperiencia respecto a la lactancia materna exclusiva?

Sin duda, porque para cada mamá la práctica será diferente, dependiendo de la forma anatómica de los pezones, del tipo de piel, del umbral del dolor y hasta de lo relajada que se sienta al momento de darle pecho a su bebé, es decir, las razones son múltiples. Por otra parte, no todas las mamás sufrirán mientras dan pecho, pues se trata de un proceso único.

Por ello, la idea es que no te intimides antes de tiempo, ya que lo importante es que la lactancia materna del recién nacido resulte lo más agradable y confortable posible para ambos. Entre las recomendaciones para preparar tus pezones hacia el momento de la lactancia, resulta importante masajearlos a partir del octavo mes en adelante, ello porque, según aconseja la matrona de la Pontificia Universidad Católica Elizabeth Martínez, realizarlo antes podría generar contracciones molestas o un parto prematuro.

El masaje debe realizarse de forma suave, con una crema adecuada o aceite. Incluso, la profesional recomienda el uso de amapolas, que se utilizan comúnmente como extractores de leche, para colocarlas sobre el pecho durante algunas horas. Aunque sólo a partir de la semana 37 ó 38, ello para evitar cualquier tipo de complicación.

Muchas veces, las mamás necesitan pezoneras para amamantar. En este sentido, una buena alternativa, actualmente en el mercado, son las pezoneras de silicona. Su delgadez puede ayudar a que tu piel no se agriete ni se irrite demasiado.

De todos modos, y aunque existan pezoneras para la lactancia y facilidades de este tipo, siempre es recomendable que no evites el amamantamiento. La lactancia artificial no cuenta con todos los nutrientes de la leche materna. Por otro lado, y al no descongestionar tus pechos, se corre el riesgo de padecer mastitis.

Cuidados sencillos, los más efectivos

Generalmente, los cuidados más efectivos para aminorar las molestias generadas por el amamantamiento son los más sencillos de realizar. Entre estos, la constancia en la lactancia, porque mientras más veces le das de amamantar a tu bebé, más rápido se acostumbra la piel a este procedimiento. Si tienes gran cantidad de leche, lo mejor es extraerla y guardarla en el congelador. Otro dato es amamantar alternando los pechos para que ambos se descongestionen de manera equilibrada.

Frente a este tema, la matrona y profesora asistente de la Escuela de Obstetricia de la Universidad de Chile, Rosa Niño Moya, confirma que con simples pasos se puede mejorar notablemente la sensación en los pechos durante las primeras semanas de lactancia. Entre los consejos de la doctora destacan:

Con tu propia leche, limpia siempre el pezón antes de alimentar al bebé.

Verifica una postura correcta, ya sea sentada o acostada, pero con la espalda y pies bien apoyados. Ello para ofrecer una posición de descanso, ya que nunca se debe doblarla columna para alcanzar al pequeño.

Constata un buen acoplamiento del bebé a tu pecho: todo el pezón y la areola dentro de la boca del niño o niña, nariz y mentón apoyados en ti; y el abdomen y tórax del bebé descansados sobre tu cuerpo, permitiendo así que el cuellito le quede derecho y sostenido.

Puedes usar cojines de lactancia para ayudar a sostener al bebé, logrando comodidad para ambos.

Antes de retirar al bebé del pecho, debes introducir el dedo meñique por su comisura labial, para avisarle que suelte el pecho y así poder retirarlo sin tirar el pezón.

Al terminar de amamantar, es necesario limpiar el pezón con la misma leche y dejar secar al aire antes de tapar la mama con el sostén. Esto se llama parche de leche, y hace de barrera protectora entre cada alimentación.

Respecto del dolor, la doctora agrega que la lactancia es un evento fisiológico, para el que la mujer está biológicamente preparada, por lo tanto, se espera que sea una experiencia maravillosa. La dolencia aparece ante temores por malas experiencias previas, la presión por mitos, falta de apoyo de los seres queridos y del personal de salud, además de la carencia de un conocimiento veraz en cuando a una buena técnica de lactancia.

Por último, es aconsejable que no uses ropa muy apretada al momento de amamantar, con ello evitarás el exceso de roce e inflamación de los pechos.

La lactancia y el embarazo son procesos maravillosos, lo importante es que sigas cada uno de los consejos, con ello, lo más seguro es que la sensibilidad de tus pezones desaparezca alrededor de la segunda semana de lactancia.

 

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