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Chuparse el dedo Chuparse el dedo

Esta práctica es muy común en los pequeños y cuesta demasiado que la dejen. Aquí te damos algunas tácticas para terminar con el chupete.

Desde que el feto está en el vientre materno, comienza a chuparse el dedo. Esta acción la puede realizar el niño/a hasta aproximadamente los cuatro años de edad, lo que le puede traer problemas.

Los pequeños presentan una necesidad tan grande de chupar algo, principalmente desde el nacimiento hasta los seis meses de vida. Después de este período, un pequeño porcentaje continúa con esta manía.

Se debe tener en cuenta que no siempre que un pequeño se succione el dedo, querrá decir que tiene hambre, esto lo pueden realizar aún cuando no tenga, hecho que recibe el nombre de “succión no nutritiva”.

Muchos de los niños se chupan el dedo porque les hace falta tomar leche, pero también están quienes lo succionan porque están con sueño, aburridos, o simplemente cuando no están usando sus manos para alguna actividad.

Rol de los padres

Los padres deben evitar mostrar enojo ante esta situación, y tratar de distraer al niño cuando se introduzca su dedo a la boca. Esto se puede hacer pasándole algún juguete o cualquier objeto que le llame la atención.

Además, los progenitores deben tener en cuenta que si el niño continúa con este hábito a los cuatro o más años de edad, puede perjudicarle sus dientes. Es por eso que se debe evitar esta acción.

También, recomendamos no comentar en presencia del niño, que a los papás les irrita este hecho. Esto llevará a que el menor se sienta avergonzado y continuará chupándose el dedo.

Si se trata de un niño más grande, hay que explicarle detalladamente las desventajas que puede traer esto. Por ejemplo, se le puede mostrar en un espejo lo chuecos que se están poniendo sus dientes. Esto hace reflexionar al niño antes de introducirse el dedo en la boca.

Con actividades que lo motiven, también se puede cortar este hábito. Por ejemplo, cada vez que él se deje de chupar el dedo, dibujarle una carita feliz y cuando junte un número de éstas, darle un premio.

Asimismo, ponerle un parche curita en el dedo que se chupa, con algún dibujo que a él le guste, para que de esa manera al querer introducirse el dedo a la boca, recuerde que no lo debe hacer.

Como al llegar la noche, lo más probable es que el niño se meta el dedo a la boca de forma involuntaria, se debe poner mucha atención para evitar que lo haga. Para esto, existe la opción de ponerle un guante en la mano, que sea elegido por él.

Hay muchos padres que optan por untar el dedo del menor en sustancias con malos sabores. Esto no es muy recomendable, pero si escoge hacerlo, hay tener presente que el menor debe estar de acuerdo y ser él mismo quien se eche el producto. De lo contrario, lo tomará como un castigo y lo rechazará.

Cuando empiece a llevar al niño al dentista, debe comentarle al especialista, desde qué edad éste se chupa el dedo, para que así él pueda saber desde cuándo comenzaron los problemas dentales.

En el caso de que, luego de los cinco años, vuelva el hábito en el niño, los padres deben tener en cuenta que esto se da principalmente, por algún problema emocional que éste presenta. Es por eso que, en ese caso, se debe pedir ayuda psicológica.

 

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