Las primeras noches de sueño del bebé

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En la mayoría de los casos los padres primerizos no quieren perder de vista en ningún momento a su hijo, y es por eso que adquieren la costumbre de dormirlo en sus camas para así vigilar el sueño del bebé.

Si bien es cierto que es importante estar atento a él en caso de que pueda necesitar algo durante la noche, se debe tener las debidas precauciones para que no surja ningún inconveniente evitable.

Aspectos a considerar en el sueño del bebé

Es de suma importancia que la madre y el bebé pasen tiempos juntos y el hogar no es la excepción, incluidas las dinámicas de la hora de dormir. Por ello, se debe considerar dos hechos:

  • Dormir con los padres
  • Cuna en la habitación de los padres

Dormir con los padres

A veces este acto ocurre casi en forma automática, a penas el bebé llega a la vida de los padres duerme con ellos en la misma cama durante muchas noches.

Puede que la mamá prefiera dormir con su hijo para estar cerca en caso que necesite algo o que llore mucho.

El hecho de tenerlo a su lado, evita que ella se tenga que levantar en la noche a ver qué le sucede al pequeño. Es más, puede saber inmediatamente si existe tiene alguna incomodidad que distraiga el sueño del bebé.

Cuando madre e hijo duermen juntos, sus movimientos y respiración se sincronizan, cada acción que haga uno, afecta al otro. Ambos están en alerta ante cualquier actividad.

Es común escuchar que dormir con los padres no es bueno porque pueden aplastar o ahogar al bebé mientras duerme. Por eso, hay que tener en cuenta ciertas recomendaciones para evitar un accidente:

  • Ubicar al bebé de espalda y sobre una superficie firme.
  • Evitar almohadas o peluches que puedan asfixiarlo.
  • Si los padres presentan obesidad, es mejor que no duerman con el bebé.
  • En caso que la mamá tenga el pelo largo, es bueno que se lo amarre, así evitará que el pequeño se estrangule. Lo mismo con lazos que tengan los pijamas.
  • No dormir con el recién nacido si los padres son fumadores, consumen drogas o alcohol.
  • No abrigar demasiado al menor.
  • Algunos especialistas recomiendan trasladar al pequeño a otra habitación luego de 40 a 60 días después de su nacimiento, ya que es en este período cuando los padres retoman las relaciones sexuales.

Cuna en la habitación de los padres

A veces sucede que el bebé duerme en la misma habitación que los padres, pero en una cuna cercana a la cama de ellos. Es otra forma que tiene la mamá de tener cerca al bebé en caso de algún inconveniente.

Si bien en esta práctica el bebé duerme solo y no hay posibles riesgos de ser aplastado por sus progenitores, también hay que tomar precauciones respecto a la cuna:

  • El colchón debe estar totalmente ajustado a la cuna, ya que en caso de haber un espacio, el bebé podría quedar atrapado. También debe ser firme y duro.
  • No debe haber ropa suelta en la cuna, ya sean sábanas o alguna prenda de vestir. Esto puede hacer que el bebé se enrede.
  • Es bueno que el pequeño quede con su cabeza descubierta. Una forma segura para lograr esto es usando una bolsa de dormir especial para bebés, donde su cuerpo queda cubierto, pero su cara queda libre para poder respirar.

Con la cuna en la pieza de los padres, la madre también puede atender las necesidades de su hijo, sin estar pegada a su lado o sin el temor que ocurre cuando duermen con él.

Además, el bebé se acostumbrará a dormir solo y tener su espacio, así después será más fácil trasladarlo a su propia habitación.


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