Mamá protege, consuela, abriga ¿A ella quién la cuida?

Así es ser madre, como un golpe inesperado que te dan en el estómago, por más que te prepares nunca estás lista.

Es complicado esto de adquirir el seudónimo de mamá, como si te despidieras de tu antigua yo, ya no puedes ser débil, hay que esconder los miedos, sacar la fuerza, no importa de dónde, pero hay que hacerlo. Mamá es la que protege, consuela, abriga, pero a ella quién la cuida.

Fue así, de la noche a la mañana, apenas ayer tenías una enorme y dulce barriga, pero hoy eres mamá, hoy un pedacito de ti, tu hijo te necesita. Pero, ¿sabes? También tu esposo, también tus amigas, también tu familia y, sí, pocos lo entenderán. Porque se supone que mamá todo lo puede. ¿Por qué habría estar algo mal?

A mamá quién la cuida. Foto Unsplash

No me malinterpreten, esto no es una queja, es un ¨ponme atención¨. Sí, porque mamá también se siente triste y a veces solo quiere un abrazo. Mamá, ha tenido ganas de salir corriendo, porque también tiene miedo, angustia y ni hablar del estrés, parece que se impregnó en cada una de sus venas.

A mamá le encanta cuidar a los pequeños, lo disfruta, no cambiaría nada por ver cómo sus hijos dicen las primeras palabras. Haber estado cuando empezaron a caminar, cuando montó la bicicleta, son momentos que uno como mamá va guardando en el álbum favorito del corazón.

Pero, hay días en que siente que se ahoga, que el aire no le es suficiente, que parece que por más que se esfuerce en hacerlo bien, todo le sale mal. Hay días en que mamá quiere que alguien la cuide y la consuele.

Quisiera no ser yo la que siempre está a la disposición de otros, quisiera que alguien se detuviera un momento y reconociera lo mucho que he trabajado. Que valoraran que no es fácil quedarse en casa y mantenerla en orden. Mucho menos lidiar con las emociones de los pequeños y las mías.

A veces quisiera que mis suegros y mis padres, no me criticaran, que solo me ayudaran, que no juzguen mi forma de criar y sean capaces de darme su amor y comprensión.

Y sí, ya no soy la misma de antes, mi casa muchas veces será un caos y otras va a parecer que tuve trastorno obsesivo por la limpieza. Porque sí, esto es ser mamá, un revoloteo de hormonas que ni yo entiendo, que así como termino en el rincón de la cocina llorando, cuando voy al baño a secar mis lágrimas río frente al espejo.

Pero, por favor, no me excluyan, no aislen a uno solo porque ahora ya se tienen la etiqueta de madre. Porque es muy difícil serlo, pero créanme si echara el tiempo atrás  lo volvería a elegir.


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