“Dios nos da una sabiduría a las madres y una fortaleza. La disciplina del deporte y el ejercicio me ayuda a organizarme. A veces sientes que tienes las riendas de todo en tu vida y otras veces sientes que es un desastre. Así es, hay altibajos. Toda la tarde estoy con ellos. Duermo muy poco pero funciono. Una va adaptándose. Es difícil, es un reto grande pero también es una experiencia fantástica, es un amor indescriptible. Cada día los amas más. Es un trabajo de entrega total y aprendes a ser humilde, a ser paciente y a querer ser una mejor persona”.