Un sacerdote embaraza a niña de 9 años y a los 11 la obligan a casarse con él

Sherry, tenía 9 años cuando el sacerdote entró a la cocina, ella no entendía lo que estaba pasando y su madre solo la culpó.

La escuela lo sabía, el hospital lo sabía, los médicos los sabían y, nadie hizo nada. La historia de Sherry, es un grito desesperado, porque mientras lees estas líneas miles de niñas en el mundo están pasando por una situación similar. Un sacerdote embaraza a una niña de 9 años y a los 11 la obligan a casarse con él. 

El sacerdote tenía 20 años, la madre y el padrastro de Sherry, eran ministros de la iglesia cristiana. El hombre bajaba las escaleras de la iglesia y ya se encontraba con la cocina de los padres de la menor. Fue ahí, en el mismo sitio en el que todos oraban por los alimentos, en donde el hombre la violó, 9 años y su inocencia se perdió en la nada, según relató The Mirrror. Sherry, explica que fueron muchas las veces es las que a mitad de la noche despertó y el hombre estaba encima de ella, ni siquiera recuerda una cantidad. Se sentía confundida, en realidad no sabía lo que sucedía y solo pudo recurrir a su madre. Sí, confió en ella y ni siquiera terminó de contarle, cuando le pidió que se callara, lo negó una y otra vez y fue cuando Sherry entendió que no importaba lo que diga, ella era la mentirosa.

Inclusive su madre aprovechó que estaban reunidos todos en la iglesia, para gritar que su hija mentía.

 «No entendí lo que realmente sucedió. Le dije a mi madre. No tenía idea de qué palabras usar realmente.

«Recuerdo que lo único que me vino a la mente fue que dije: ‘Mamá, el clérigo se metió conmigo’.

«Ella dijo, ‘no, él no lo hizo. Él no hace ese tipo de cosas’. Yo dije: ‘Mamá, lo hizo’.

«Y ella me dijo, ‘eso no es cierto’. Mi madre, por alguna razón, parecía culparme por lo que sucedió.

¿Qué podía hacer? Quería con todas sus fuerzas salir corriendo, pero el miedo le carcomía el alma. Desde ese momento, los abusos se volvieron constantes, tanto que terminó en un embarazo. Fue hasta los 7 meses que el médico lo confirmó.

¿Qué hicieron los trabajadores sociales? Nada, simplemente aceptaron el no de la madre de Sherry. La madre pensó que lo mejor para Sherry era que se fuera con el obispo, quien vivía muy lejos de su casa. Desde luego, el obispo, aprovechó también para violarla a su 7 meses de embarazo.

Ahí estaba una niña de 9 años dando a luz y nadie hizo nada, ni siquiera su madre la visitó. Tuvo a una niña y al cabo de 2 años la obligaron a casarse con su violador. Evidentemente, el juez se negó a aprobar el matrimonio, así que la madre de Sherry los llevó a un condado cercano.

«El estado de Florida me falló. La escuela lo sabía. El hospital lo sabía. Los médicos lo sabían.

«Los tribunales lo sabían. Nadie me protegió, ni una persona. Ni una».

¿Qué hizo la madre? Se encargó de recrear una boda aparentemente de ensueño, con un vestido blanco, un velo hecho por sus propias manos. La madre con una sonrisa fue testigo de la unión entre su hija de 11 años y un hombre de 20. No pasó ni un año cuando Sherry tuvo a su segundo bebé, para los 16 ¡ya tenía 6 hijos!

Entonces, el clérigo desapareció del mapa y lo enviaron a prisión por no pagar la manutención de sus hijos. Sherry, quería divorciarse, era su oportunidad, pero no se lo permitieron porque era menor de edad. ¿Curioso no? Nadie hizo nada cuando la casaron.

Lo cierto, es que gracias a un abogado pudo poner fin a ese matrimonio, que más bien debería usarse la palabra infierno. Sí, Sherry, era una madre soltera, adolescente y con 6 hijos, pero luchó por salir adelante. Después, tuvo 3 hijos más. Y finalmente concluyó la escuela a los 55 años.

Hoy, lucha por más niños y jóvenes que pasan por este tipo de abuso que son obligadas a casarse.

«Soy madre de nueve hijos. Soy abuela de 34 nietos.

«Soy una bisabuela de tres hijos, con uno en camino. Y estoy agradecida por eso

«Fue difícil, pero aguanto. Lo que más agradezco es lo que me está sucediendo en este momento, es poder hablar sobre lo que sucedió en mi pasado».

«Para poder ayudar a otros. Fui violada, y no solo eso, me vi obligado a casarme con mi violador a la edad de 11 años.

«Terminé en una situación en la que no era fácil salir, y esa es una de mis razones para hacer lo que hago.

Mis hijos, están muy orgullosos de que salga. Dijeron: ‘Ve, mamá. Haz lo que sientas que debes hacer. Estoy feliz por ti’.

«Me considero una voz para los que no tienen voz».


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