Mastitis Puerperal ¿se trata de una afección grave?

Mastitis Puerperal

Mucho se habla de la Mastitis Puerperal y de los tipos  su tratamiento, sin embargo, te darás cuenta que no se trata de una afección grave, aunque se puede prevenir con un correcto proceso de lactancia.

Experto: Rosa Niño, matrona y docente de la Universidad de Chile

Saber sobre la mastitis, qué es y cómo prevenirla , resulta relevante a la hora de comenzar a amamantar a tu bebé. Eso si, es importante aclarar que existen dos tipos de mastitis: puerperal y no puerperal, ésta última incluye a toda lesión inflamatoria del seno, a excepción del cáncer de mama. Acá también podemos incluir a la mastitis granulomatosa idiopática, que es una enfermedad inflamatoria benigna que le puede dar a cualquier mujer.

Mastitis Puerperal

Aunque de seguro, lo que a ti te preocupa es la mastitis puerperal, que es un padecimiento que sufren las madres cuando están amamantando a sus bebés. Una dolencia que se caracteriza por la hinchazón, enrojecimiento y dolor de los pezones, síntomas que pueden ser acompañados por fiebre y malestar en todo el cuerpo.

Las madres que sufren de esta infección durante la lactancia, han de seguro aplicado un incorrecto vaciamiento de la leche, es decir, utilizan una mala técnica al dar pecho, lo que se traduce en una acumulación del líquido de características infecciosas.

La mastitis se produce por la transmisión de gérmenes que invaden el tejido mamario. Generalmente, pasan desde la nariz, boca y garganta del bebé hacia los conductos de leche de los pechos a través de fisuras en los pezones. En el caso de las mamás que no amamantan, pueden sufrir la enfermedad cuando sus pechos se inflaman y congestionan con la llegada de la leche.

Otra variable que influye es el estado por el que pasan las mamás luego de dar a luz. Ellas están cansadas y posiblemente estresadas por lo que no consiguen alimentarse bien ni descansar lo suficiente, por ello, sus defensas pueden verse afectadas ante la invasión de las enfermedades.

En palabras de la matrona y docente de la Universidad de Chile, Rosa Niño «el riesgo de aparición de la mastitis está presente durante las primeras 12 semanas postparto, pero se da con mayor frecuencia en la segunda y tercera semana postparto”.

Te puedes dar cuenta con facilidad si revisas tus pechos constantemente. De encentrar algún bulto, podrías sentir dolor, calor o irritación. En este caso, lo recomendable es hacer reposo, amamantar lo más frecuentemente el pecho afectado y consultar a tu doctor, pues es probable es que tengas mastitis.

Cómo evitar la Mastitis Puerperal y su tratamiento

La mastitis y el absceso mamario pueden prevenirse si el amamantamiento es guiado adecuadamente. Las madres deben conocer el manejo eficaz de la lactancia, tanto para alimentar adecuadamente al niño, como para mantener sanos los pechos.

No obstante, puedes tratar la inflamación a partir de los primeros días de haberla detectado. Aplícate toallitas húmedas y calientes directamente sobre los pechos, amamanta a tu bebé con mayor frecuencia. La matrona Rosa Niño aconseja consultar a un médico para una evaluación y el eventual tratamiento antiinflamatorio y antibiótico. Esto, si los síntomas no cesan en 12 o 24 horas tras mejorar el vaciamiento de la leche.

Tu bebé no corre peligro

Si padeces de mastitis no debes preocuparte por la salud de tu hijo, puesto que los gérmenes que originaron esta enfermedad provienen de su propia boca, por lo que no corre ningún tipo de peligro.

Tampoco debes dejar de amamantar, es de vital importancia que sigas dando leche mientras se cura la infección, pues es necesario que tu hijo se alimente y que la leche siga su curso natural, previniendo así las acumulaciones. Antes de darle leche, intenta poner una toallita caliente sobre el pecho afectado durante varios minutos, con esto estás estimulando la bajada y aplacarás el dolor.

Si el bebé no consigue vaciar el pecho, hazlo con un extractor de leche. Y si no puedes soportar el dolor al amamantar, prueba extraerte la leche y dársela a tu bebé en una mamadera. Aunque trata de practicarlo lo menos posible, porque recuerda que el único que puede vaciar tu pecho eficazmente es tu bebé.

 

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