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Opciones de seguridad para las piscinas |
También, el material de la reja debe ser firme y la puerta debe ser automática o abatible y toda persona que la abra no debe olvidar cerrarla. La altura de la chapa no debe estar a la altura de los niños.
Los especialistas aconsejan que la edad ideal para tener piscinas en el hogar si hay menores, es cuando ya tienen cinco años. Además, recomiendan que éstas se ubiquen lo más lejos posible del resto de la casa y los espacios que la rodean no deben tener árboles o cualquier elemento que permita a los niños escalar y saltar la reja.
Lo ideal es que la piscina tenga una alarma con citófono conectado a la casa y, en caso de no ser posible, se debe tener un cobertor de algún material sintético que resista más de seis kilos de peso. También, las piscinas deben tener escaleras con asideros a ambos costados y los bordes deben estar hechos con material antideslizante para evitar caídas.
Por último, existen diversos cursos donde se enseñan a los niños a nadar y eso tendrá un efecto muy positivo en él ya que se sentirá más seguro y cómodo en el agua, pero esto no debe darle a los padres una falsa sensación de tranquilidad ya que no se sabe la reacción del menor ante una situación cómo esta.
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¿Qué hacer en caso de una asfixia por inmersión?
Según precisó la doctora Katherin Falk, la reanimación cardiopulmonar o resucitación, es mucho más que una ventilación boca a boca o masaje cardíaco. Todo esto es parte de lo que se denomina "Cadena de supervivencia" o "Soporte vital básico".
En el caso de los niños, lo primero es la prevención, como te contábamos anteriormente. Sin embargo, y si el accidente ya se produjo, debes detectar si el pequeño efectivamente ha sufrido un paro cardiorespiratorio.
Para comprobar aquello, chequea si el niño está inconciente, es decir, no responde frente a los estímulos. En el caso de los lactantes, puedes golpear la planta de sus pies, habitualmente reaccionan por medio de quejas o llantos. En niños más grandes, puedes conversarles para verificar su estado.
De no reaccionar, el niño se encuentra inconciente. De este modo, el paso siguiente es comprobar si respira. Puedes hacerlo verificando que su tórax se expanda, si no estás segura, acerca el oído a la boca del menor e intenta sentir su respiración.
Si no puedes comprobar todo lo anterior, se asume que el niño necesita una ventilación asistida. Es importante destacar que si estas sola, debes reanimar al pequeño antes de pedir ayuda; puesto que el tiempo es vital. Si estas acompañada, puedes realizar la maniobra mientras otra persona llama a una ambulancia.
En el caso de un lactante, la ventilación se aplica desde la boca del adulto a la boca y nariz del menor. Si el pequeño es mayor de un año, se hace boca a boca, eventualmente, de boca a boca y nariz.
En palabras de la doctora Falk, se debe colocar al lactante sobre una superficie dura, elevar el mentón en una posición denominada "de olfateo" y mantenerse así. Luego, con la otra mano, sujetar la frente del niño, colocar la boca sobre la boca y nariz del menor y aplicar dos respiraciones lentas. Deben ser de una intensidad suficiente que provoque la elevación del tórax.
Después de aquello, se debe evaluar si existe respuesta en el lactante, habitualmente por medio del pulso o alguna otra reacción.
Si está respirando, se coloca al niño en una posición de recuperación (de lado). Si no es así, la profesional recomienda continuar con la ventilación. De carecer de signos de circulación, de debe prolongar aplicando masaje cardíaco.
Para mezclar la ventilación con el masaje cardíaco, se deben aplicar dos ventilaciones y 30 compresiones torácicas. Estas últimas se hacen con los dedos índice y corazón, presionando entre las tetillas del bebé con mucho cuidado. Consulta con tu especialista para recibir una capacitación al respecto.
Este ciclo se realiza cinco veces, tomando un tiempo aproximado de dos minutos. Después de aquello, es necesario volver a evaluar el estado del niño: si respira, signos de circulación, llanto o movimientos.
En palabras de la especialista, se debe continuar con las maniobras hasta:
- Si estás sola, realizar el primer ciclo, pedir ayuda y luego continuar con la reanimación.
- Si estás acompañada, mantén la reanimación hasta que llegue la ambulancia o puedas trasladar al pequeño hasta un centro asistencial para aplicarle maniobras avanzadas.
- Puedes continuar hasta que el pequeño se recupere o tus capacidades físicas te lo impidan.
Según lo expresado por la doctora Katherin Falk, la idea es proseguir con las maniobras hasta una instancia de reanimación avanzada.
En caso de vómito, debes colocar al pequeño de lado para que no se ahogue, aunque esta reacción no sería habitual en estos casos, según acotó la especialista.
Números de Urgencias:
131 SAMU(02) 686 3100 Hospital Clínico Universidad Católica
(02) 210 1010 Clínica Alemana
800 21 18 00 Clínica Las Condes
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