
Tips para comprar alimentos en el supermercado
Para estar prevenidos de una posible intoxicación causada por el consumo de alimentos en mal estado, es recomendable tomar una serie de resguardos a la hora de comprar. Así, en pocos pasos ayudaremos a cuidar nuestra salud y la de quienes más queremos.
Fecha de vencimiento
Es de suma importancia que la ubicación de la etiqueta en el envase esté en una parte que no se rompa al abrirlo. Esto, ya que hay que tener en cuenta que no siempre consumiremos el producto por completo inmediatamente. Por ejemplo, si en una caja de leche dice que vence el 3 de enero, la etiqueta visible ayudará a que no sea consumido después de ese día.
Ahora, si en un envase aparece la expresión: “consumir preferentemente antes de”, eso quiere decir que se puede comer luego de esa fecha, aunque sí comenzará a perder sus cualidades alimentarias.
No cualquier envase
Es trascendental fijarse que los productos que elegimos del supermercado se presenten en envases que estén bien cerrados, es decir, que no estén rotos o deformados, ya que pueden afectar la conservación del alimento que contienen.
El orden sí importa
El orden de los productos que echamos al carro sí importa, pues es común tardarse varios minutos en el supermercado, y hay productos perecederos, como helados y congelados, que es mejor sacar al final de la compra. Esto, ya que si llevan mucho tiempo fuera de los refrigeradores, recorriendo el supermercado, pueden perder la cadena de frío.
Las carnes
Ahora, en el caso específico de las carnes, los consumidores deben tener en cuenta los siguientes tips para identificar el buen estado del producto: que no tenga mal olor, comprobar que el color no sea oscuro y, en el caso del pollo, que la piel no se desprenda fácilmente. Además, el envasado debe estar bien sellado.
En la caja
Asegúrese de que cada paquete de alimentos que contenga carnes o productos similares sea envuelto de forma separada, para evitar que el jugo que pueda desprender afecte otros alimentos. Así también, es recomendable no echar en la misma bolsa productos que puedan contaminar los alimentos, como detergentes o limpiadores.
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