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Semana 38 de Embarazo

Mamá:

Las contracciones de Braxton Hicks suelen ser más intensas en este período, y puede que pienses que son las reales. Sin embargo, las contracciones que sentirás en la labor de parto son mucho más fuertes. Es posible que percibas tus articulaciones algo rígidas; además te incomodará la pelvis, por la presión que provoca la cabeza de tu bebé, ahora que se ha volteado.

Tu hijo toma la posición fetal, denominada encajamiento. Coloca su cabeza en la zona baja de la pelvis, y se apoya en el cuello del útero. Su peso es mucho más notorio, y sentirás como oprime tu vejiga, lo que te hará orinar de manera más reiterativa. El cuello del útero, llamado cerviz, se dilata, preparándose para el día en que des a luz.

Tu abdomen se notará mucho más abultado cuando tu bebé se gire y estire sus extremidades. Es posible que en esta fase tus molestias se acrecienten. Además, y como dato curioso, notarás sobresalir tu ombligo, producto del tamaño que hoy posee tu vientre.

Es usual que en este período sufras de inflamación en tus pies y tobillos. Para aliviar estas incomodidades es aconsejable que coloques tus pies en alto, y descanses por prolongados lapsus de tiempo.

Asimismo, puede que experimentes hinchazón en las piernas, pero si esto afecta tus manos o rostro, y subes repentinamente de peso, o tienes fuertes dolores de cabeza, dolor en el abdomen o visión borrosa, comunícate enseguida con tu doctor, pues ello puede indicar la presencia de preeclampsia, una enfermedad muy peligrosa para ti y tu hijo.

Es posible que sientas que el tiempo no transcurre nunca, y que el día del parto se ve muy lejano. Relájate y procura descansar todo lo que puedas, ya que luego de que des a luz no podrás hacerlo. Prepara todos los detalles del cuarto del bebé, e intenta tener todo listo para tu estadía en el hospital. Recuerda estar alerta a los síntomas que anunciarán el nacimiento de tu hijo.

Bebé:

Los desechos que tu bebé ha acumulado en los intestinos se denominan meconio, y corresponden al líquido amniótico y otras secreciones que ha tragado mientras permanece en el útero. El meconio es un elemento pegajoso de aspecto negruzco, y será lo primero que tu hijo elimine al nacer.

Tu bebé pesa entre 2,8 y 3,4 kilogramos, y mide entre 43 y 50 centímetros. Sus órganos ya se encuentran totalmente desarrollados y en su sitio definitivo. Sus pulmones y su cerebro trabajarían sin problema si dieras a luz ahora, no obstante, éstos seguirán madurando durante todo su crecimiento. Es prácticamente impredecible el momento en que lo traerás al mundo. Sólo el cinco por ciento de los niños nacen en la fecha dispuesta, el número restante se atrasa o adelanta.

Es importante que ahora estés alerta a los síntomas que te advertirán de la llegada de tu bebé. Romper fuente o sentir contracciones frecuentes pueden ser señales de que te encuentras en labor de parto. En las últimas semanas has percibido las contracciones con más intensidad, pero con discontinuidad. Si éstas alcanzan las cinco en una hora, es momento de que llames a tu médico.

Aún es un misterio qué es con precisión lo que produce el parto. Sin embargo, hay señales que vienen de los pulmones del bebé y de tu placenta. Cuando sus pulmones ya se encuentran desarrollados, secretan una proteína al líquido amniótico que modifica la producción hormonal. De este modo, la placenta aminora la emanación de progesterona e impulsa la elaboración de la hormona oxitocina.

La oxitocina dispone las contracciones del útero y señala si ocurrirá el parto. Asimismo, tiene como misión aislar tus recuerdos y ayudarte a olvidar los dolores, para que así te sientas más conectada a tu hijo.

Tips:

Es esencial que determines si tu pareja te acompañará en el parto. Ésta será una experiencia inolvidable para él, y en caso de que se hayan preparado juntos, podrá servir de apoyo en tu labor de parto, con ejercicios de respiración y masajes.



 

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