En los tres últimos meses del embarazo, tú y tu bebé engordarán en mayor medida que los meses anteriores. En el último trimestre es usual que subas cerca de cinco kilos, aumentarás medio kilo por semana, aunque esto es un promedio, y los casos son distintos en cada mamá.
Los cambios hormonales se modifican a cada semana. Es habitual que tus pies se inflamen, pero si esta situación persiste, o si tu rostro se ve afectado, es mejor que consultes con tu médico. A su vez, es posible que presentes estrías en zonas como tu vientre y tus pechos, sobretodo en esta etapa en que has aumentado más de peso.
Las molestias persisten en este período, tal vez sientas estreñimiento y acidez. El tejido muscular liso de tu cuerpo, incluso tu intestino, se relaja con la progesterona, una hormona del embarazo, lo que puede generar gases; además en tu abdomen se encuentra todo más comprimido. Estas incomodidades son más reiterativas luego de una comida muy abundante.
Como consecuencia del estreñimiento y la magnitud de tu útero, quizás sufras de hemorroides, que son venas inflamadas en el recto. Es usual padecer esta enfermedad durante el embarazo, pero por lo general, todo se normaliza luego de dar a luz.
Tu bebé está más dinámico y es fácil percibir sus movimientos, notarás que te da patadas y golpes con las manos; sin embargo, si adviertes que su actividad disminuye, es necesario que acudas a un especialista. Probablemente te solicite un registro de los movimientos de tu bebé, que de manera normal, deberían bordear los diez en una hora.
Bebé:
Tu bebé pesa alrededor de 1,2 kilos y mide unos 37 centímetros, aproximadamente. Ha crecido bastante, trata de adaptarse al espacio que ahora posee, y se ajusta cuando su postura le incomoda. Los músculos de sus pulmones aún se incrementan, y sus uñas y pestañas continúan creciendo. Sus glándulas suprarrenales han empezado a elaborar hormonas como andrógeno y estrógeno.
Los sentidos de tu hijo son más activos, se mueve con más soltura y ahora puede acomodarse en el espacio en que se desenvuelve. Desde esta semana, comenzará a voltearse y descansar en el cuello del útero. Tal vez sientas entre sus desplazamientos algunos golpes en las costillas, que en este período son más perceptibles.
Desde ahora el cerebro de tu bebé está tan desarrollado, que ya puede regular su temperatura corporal. Aunque aún necesita el calor de tu cuerpo antes nacer. Asimismo, su cerebro continúa incrementando células nerviosas que alcanzarán un número indefinido. Sin embargo, aunque el número es muy alto, es necesario recalcar que éstas no seguirán aumentando luego del nacimiento.
Su cabeza continúa creciendo, para acoger a su cerebro que cada día se desarrolla más, sobre todo en esta etapa, por lo que su nutrición es muy importante. Con el fin de cuidar tu alimentación y la de tu hijo, es imprescindible que consumas una dosis adecuada de vitamina C, proteínas, ácido fólico, calcio y hierro. Su esqueleto recibe diariamente cerca de 200 miligramos de calcio, algo necesario para que sus huesitos se fortalezcan.
Tips:
Es un excelente momento para comprar las cosas que te faltan para recibir a tu bebé. Si lo aplazas, es muy probable que estés demasiado gordita para disfrutar de esta experiencia.