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Semana 23 de Embarazo

Mamá:

Puede que sufras una leve hinchazón en los tobillos y los pies a lo largo del embarazo, lo que se denomina edema, y se produce por las alteraciones en la química de la sangre, que retienen el fluido en los tejidos.

Asimismo, el aumento del tamaño tu útero presiona las venas que llevan la sangre desde la zona inferior del cuerpo al corazón. Por ello, la circulación en tus piernas es más gradual. Esto tiende a empeorar al término del día y durante la época veraniega. Aunque es pasajero, ya que luego del parto te sentirás más aliviada.

Tu figura se ensancha cada día más, y seguirá creciendo, a medida que tu hijo aumente de tamaño. Es posible que sufras gingivitis del embarazo, que se traduce en el sangrado inusual de tus encías; pero esto no es preocupante, ya que mejorará después de dar a luz. No obstante, es importante que cuides más que nunca la limpieza de tus dientes. Esta etapa es ideal para planificar una cita con tu dentista.

Los dolores de cabeza al comienzo del embarazo son comunes, producto de los cambios en la circulación sanguínea, las alteraciones hormonales y la congestión nasal. Esta situación tiende a desaparecer en esta etapa, o bien, disminuyen de manera considerable.

Ahora puedes sentir con mayor intensidad los movimientos de tu hijo, cómo patea y revolotea en tu vientre. Es común que experimentes problemas para conciliar el sueño con el pasar de los meses, ya que has aumentado considerablemente de peso. Es recomendable que te acuestes de costado y utilices almohadas, sobre todo entremedio de las rodillas, para aliviar la presión.

Recuerda que cualquier síntoma anormal que percibas en ti o tu bebé, debes informarlo de inmediato con tu especialista.

Bebé:

Tu hijo mide alrededor de 27 centímetros y pesa sobre 400 gramos. Podrás sentir con más intensidad sus movimientos, pues ahora agita sus manos y pies, y puede mover todos sus deditos. En tanto, ya se apronta a vivir fuera del útero, sus sistemas circulatorio, digestivo y respiratorio están perfeccionándose.

Su cerebro se está desarrollando velozmente y su cuerpo es prácticamente proporcionado. Escucha cada sonido que realizas, y aunque parezca increíble, se estira al despertar de su descanso.

La piel de tu bebé es tan delgada, que se pueden divisar sus venitas y se ve algo rosado, pero a medida que pase su primer año de vida, irá adquiriendo un color definitivo. Sin embargo, esta semana comienza a tomar un tono más natural, ya que se le proporciona el pigmento que da color a su piel. Aunque posee un aspecto extraño, ya que está un poco arrugado, esto mejorará en la medida que aumente de peso.

En este período aún se desarrollan las venas de sus pulmones, éstos se formarán por completo en los siguientes meses. Por ello los bebés que nacen antes de las 37 semanas, suelen tener problemas para respirar. Si tu bebé nace en la semana 23 del embarazo, se arriesga a sufrir variadas complicaciones, pero podrá sobrevivir con asistencia médica intensiva.

Tips:

En esta etapa es muy difícil conciliar el sueño, dada la presión que tu hijo ejerce en el vientre. Intenta relajarte, masajea tu cuerpo con aceites aromáticos, escucha música suave, toma un baño de tina o lee algo que te tranquilice. No debes perder la calma y tienes que tratar de hacer de este proceso algo agradable y llevadero.



 

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