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Semana 19 de Embarazo

Mamá:

Como consecuencia del aumento de los estrógenos, puedes sufrir algunas alteraciones en tu piel, como manchas oscuras o el enrojecimiento de las palmas de las manos. Cuando presentas estos problemas sobre el labio, los pómulos, o la frente, se denomina cloasma. Asimismo, estas manchas pueden manifestarse en zonas expuestas a la luz solar, como brazos o piernas. Sin embargo, esto no es preocupante, ya que forma parte del embarazo.

Debido al incremento transitorio en la melanina, que es la sustancia que entrega color a la piel, el cabello, y los ojos, en este proceso tiende a oscurecerse la epidermis de tu zona íntima, los pezones, el interior de los muslos, las axilas, cicatrices y pecas. En ocasiones surge una línea oscura ubicada del ombligo al vello púbico, la cual desaparece luego de dar a luz. Ésta separa los músculos de la zona abdominal, para ajustar el crecimiento del útero.

A medida que tu vientre crezca irás sintiendo ciertas molestias en la parte inferior de tu guatita, o tal vez experimentes un dolor discontinuo, parecido a un calambre. Este se presenta a uno o ambos costados de tu panza. El dolor, ubicado en los ligamentos redondos, es el resultado del estiramiento de los músculos y ligamentos que sostienen el peso de tu útero. Esta situación es sumamente común, y no implica ninguna gravedad, aunque si el dolor persiste a pesar de que tomas reposo, debes acudir de inmediato a tu médico.

Evita permanecer mucho rato de pie, e intenta no flectar demasiado las piernas al sentarte, ya que en este período suelen hincharse mucho las piernas y en ocasiones aparecen várices.

Gran parte de las mujeres sienten miedo al momento de tener relaciones sexuales estando embarazadas, pero no existen razones que indiquen que esto sea un problema, por lo que hacer el amor no implica ninguna amenaza para tu bebé, a no ser que tu doctor te señale lo contrario.

Bebé:

La aceleración, como se conoce a los movimientos iniciales de tu bebé, la sentirás de manera muy leve. Aunque con el pasar de las semanas, estos se incrementarán, y podrás percibir el agitar de sus manos, sus patadas y su hipo. Todos los bebés evolucionan de manera distinta, pero si sientes que tu hijo se mueve menos de lo habitual o su actividad no es tan intensa, debes consultarlo con un especialista.

Sentirás que tu hijo está quieto a ratos y luego se mueve con mucho vigor, esto sucede ya que luego de dormir despierta con más ánimo. El feto nada en gran cantidad de líquido amniótico, y se mueve sin cesar.

Ahora mide alrededor de 16 centímetros y pesa cerca de 240 gramos. Su sistema nervioso y su cerebro se desarrollan y se acrecientan de manera veloz. Su esqueleto comienza a tomar forma, y el cartílago fino que posee empieza a tomar consistencia. Sus piernas y brazos alcanzan la proporción adecuada y ya posee cabello en su cabeza. Si es niña, sus ovarios ya poseen huevos primitivos. Es muy probable que en esta semana sepas con exactitud el sexo de tu bebé.

Tu hijo ya posee conciencia de todo, pues sus sentidos han evolucionado bastante. Su cerebro destina espacios determinados para el tacto, el gusto, el olor, la audición, y la visión. Ya puede oír los ruidos de tu vientre y los latidos de tu corazón.

Aunque no le hables específicamente a él, tu bebé te escucha. Incluso puede diferenciar tu voz de la del resto, y suele alegrarse cuando te siente hablar. Se ha constatado que cuando una madre le habla al hijo en su vientre, éste se relaja, y su corazón late más lento.

Tips:

Tu hijo reconoce también la voz de su papá. Es importante que él también comparta esta experiencia contigo, por lo que pídele que le hable a tu guatita, ya que tu bebé se animará de igual manera que lo hace contigo.

 


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