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35 Semanas de embarazo

Mamá:

En esta semana continuarás experimentando cambios en tu cuerpo, por ejemplo, notarás que tu ombligo sobresale de tu guatita, dado el exceso de peso que conlleva el embarazo. Percibirás una gran presión sobre la vejiga, por la magnitud de tu bebé, y como consecuencia, tendrás que orinar reiteradas veces. El cuello del útero, llamado cerviz, comienza a dilatarse, disponiéndose para el parto.

Tu útero ha aumentado unas 15 veces su tamaño inicial, y ya alcanza la parte baja de tus costillas. Ahora presiona tus órganos internos, y te provoca acidez y problemas digestivos, molestias reiterativas en la mayoría de las mamás.

Es posible que en esta semana tu hijo trate de encajarse, o sea, proceda a tomar la posición fetal. Así, colocará su cabeza en la zona baja de la pelvis y se apoyará en el cuello del útero. No obstante, si todavía no adopta esta posición no debes preocuparte, pues aunque su espacio en el útero es más reducido, en este período aún logra voltearse.

El líquido amniótico ha disminuido, y al contrario, el tamaño de tu bebé ha aumentado de manera extraordinaria. Es normal que sufras de inflamación en tus tobillos y pies, no tienes que alarmarte. Intenta descansar lo que más puedas, y coloca tus pies en alto para aliviar las molestias.

Debes estar muy atenta a las señales que te indicarán que ya darás a luz. Por ejemplo, perderás sangre roja brillante, romperás la bolsa, y sentirás contracciones mucho más intensas y regulares, las cuales no cesarán aunque tomes otra posición.

En esta etapa es probable que vayas a tus controles médicos semanalmente. Puede que tu especialista te solicite un registro de los movimientos de tu hijo, para así controlar su nivel de actividad. Asimismo, entre las semanas 35 y 37, te pedirá que te realices un examen para verificar las bacterias que hay en tu zona vaginal, y descartar, de este modo, la existencia del estreptococo del grupo B. Esta prueba no es dolorosa, y se efectúa pasando una especie de cotón por la vagina y el recto.

El estreptococo del grupo B es casi inofensivo en adultos, pero si llegaras a portarlo y se lo contagias a tu hijo en el parto, puedes provocarle complicaciones como meningitis, neumonía, o una infección en la sangre. Es primordial que te realices este examen, pues entre el 10 y el 30 por ciento de las mujeres embarazadas poseen esta bacteria y no lo saben. La prueba se realiza en esta fase, ya que las bacterias aparecen y desaparecen por sí solas. Si llegaras a tenerla te aplicarán antibióticos intravenosos durante el parto, lo que disminuirá el peligro de contagio en un 70 por ciento.

Con el pasar de los meses te irás sintiendo más ligada a tu bebé, y comprenderás mejor los cuidados que debes darle durante el embarazo. Esta unión se incrementará aún más luego de que tu hijo nazca, y a medida que vaya creciendo. La venida de tu bebé está cada día más cerca, por ello tienes que ajustar todos los detalles antes del nacimiento, ya que luego no tendrás el tiempo con el que cuentas hoy.

Bebé:

Tu hijo sube velozmente de peso, entre 250 y 350 gramos por semana. Su piel está más tersa y empieza a botar el lanugo. Ya diferencia la luz de la oscuridad, y sus pupilas ya logran contraerse y dilatarse como respuesta a la luz.

El espacio en tu útero se ha reducido y tu bebé se acomoda dentro de sus posibilidades, ya no se desenvuelve con la misma soltura de antes. No obstante, esto no implica que se mueva menos, pues tiene que continuar dándote pataditas de igual manera que antes. Si su actividad llegara a alterarse, consúltalo enseguida con tu doctor.

Ya tienes ocho meses de embarazo, y tu hijo pesa entre 2,4 y 2,7 kilos, y mide unos 46 centímetros. Está más robusto y su apariencia se asemeja a la que tendrá al nacer. Su cabeza y cerebro ya poseen su tamaño ideal, y ahora tu bebé genera 100 billones de neuronas con 100 trillones de conexiones, las que lo acompañarán en toda su vida.

Si dieras a luz ahora, tu hijo podría sobrevivir sin complicaciones. Sin embargo, mientras más tiempo permanezca en tu vientre, mayor será su desarrollo y estará más sano y fuerte cuando venga al mundo. Sus riñones ya se han desarrollado y su hígado comienza a trabajar. Gran parte de su físico alcanza su incremento total, por ello ahora sólo se preocupará de subir más de peso.

En la etapa final del embarazo, tu cuerpo le traspasará a tu bebé inmunidad temporal contra enfermedades infantiles como el sarampión y las paperas. Esto le permitirá permanecer protegido hasta que le apliques sus primeras vacunas.

Tips:

Si tu pareja aún no disfruta de las pataditas de tu hijo, este es el momento ideal para compartir esta experiencia, deja que coloque su mano en tu vientre mientras tu bebé revolotea en tu interior.

 

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