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Padre en el postparto Participación del papá en los primeros días del bebé

Es de gran importancia que el padre se involucre en el desarrollo de su hijo desde un comienzo. Además podrá ayudar a la madre en este proceso.

La participación del papá en los primeros días del bebé es fundamental, así como en todas las etapas de la vida del hijo. Culturalmente, este rol se ha relacionado con el trabajo fuera de la casa y alejado de la familia. Actualmente, esto ha ido cambiando porque los roles son compartidos, muchas mujeres trabajan de igual forma que los hombres lo que les da la oportunidad a los padres de participar en la crianza de sus hijos.

El hecho que los padres tengan una mayor participación en la familia es muy beneficiosos para los hijos. Si participas activamente en el trabajo de parto, te estarás involucrando desde el prinicipio en la relación debido a que esos momentos de intimidad que vivirán ambos padres junto al recién nacido, es la primera oportunidad que tendrán para verse como familia.

Según los sicólogos, al cortar el cordón umbilical, el padre participa simbólicamente en la llegada del bebé al mundo y ayuda a separarlo de la madre. Cada persona da a este gesto un valor distinto, pero no menos importante.

Tener cerca al papá ayuda al desarrollo de la autoestima del bebé. Además, para las mujeres la presencia del hombre es muy importante, en especial, cuando sufren de depresión posparto porque es el apoyo de la madre y también, para estar atento ante cualquier irregularidad que observe.

Debes interactuar con tu hijo. No reprimas ciertos gestos o actitudes por el simple hecho de que esté presente el personal médico. Al igual que la madre, a veces el padre desea sentir a su hijo por primera vez. Los primeros gestos hacia el bebé, ese primer contacto, sea como sea, a menudo responden a una necesidad muy íntima. Y no afectan sólo al bebé, sino que pueden ser esenciales para los dos.

Sin embargo, en ocasiones uno no se atreve, por miedo a molestar o a parecer algo torpe. Pero no existe una forma “reglamentaria” de sostener al bebé. Si sientes la necesidad de tenerlo en brazos, pregunta cómo hacerlo sin miedo. No dudes en pedirlo, ya que la matrona no irá a ofrecérselo a un padre que parece mantenerse al margen.

Por otro lado, tal vez en un primer momento no desees tener contacto con el niño, porque es demasiado pronto o porque ves con cierta aprehensión a ese bebé cubierto de un líquido blancuzco y húmedo del cuerpo de la madre. En este caso, tú decides.

Para que puedas compartir más con el bebé, puedes programar tus vacaciones luego de hacer uso de tus cinco días legales de permiso que tienes por el nacimiento de tu hijo. De esta forma, serás un gran apoyo para la cansada madre (pueden turnarse para atender al bebé por las noches), y será más fácil para ti aprender a atender las necesidades del bebé desde el principio.

La ayuda del padre no se limita sólo a atender al bebé sino también, sirve para atender a las visitas que llegarán a casa, darse apoyo emocional cuando se está intentando calmar al bebé e inclusive estrechar su propia relación de pareja al compartir momentos tan importantes e íntimos como atender a su hijo, solucionar los problemas del bebé o simplemente conversando acerca de las anécdotas vividas en estos días tan intensos.

 

Displasia cervical y mamaria Displasia cervical y mamaria

Te contamos acerca de la importancia del control con el ginecólogo durante toda la vida de la mujer, para prevenir o tratar a tiempo algunas anormalidades a nivel celular. A continuación te informamos acerca de la displasia cervical y mamaria.

La displasia es una anormalidad en el aspecto de las células, debido a los disturbios en el proceso de maduración celular. Se desarrolla en la capa epitelial y aunque podrían regresar espontáneamente, las lesiones se deben eliminar. Esto es posible hacerlo por medio de una cirugía, quemado químico, láser o congelador.

Las lesiones más conocidas de displasia son las precursoras al cáncer cervical, llamada neoplasia intraepitelial cervical (CIN). Algunas veces esto puede ser causado por el virus del papiloma humano y la mayoría de las veces, la mujer no se da cuenta que lo posee. Es por eso que se recomienda a las mujeres realizarse el papanicolau periódicamente, ya que de esa forma se puede descubrir si se presenta la enfermedad.

Displasia cervical

Cuando hay un desarrollo anormal de las células del cuello del útero, la mujer presenta displasia cervical.

Mientras la mujer está en edad de menstruación, las células del útero están muy activas, lo que incentiva el crecimiento anormal de células, produciéndose displasia.

Pero muchas mujeres relacionan displasia con cáncer, la displasia no es cáncer, lo que pasa es que si estas células anormales no se tratan a tiempo, se puede producir cáncer.

La presencia del Virus Papiloma Humano (HPV) es una causa común de células anormales. Puede causar un crecimiento de verrugas en la piel, los pies, los genitales o el ano. Hay HPV que pueden infectar el cuello del útero, provocando la displasia. De la misma forma, aquellas mujeres que posean VIH, tienen más posibilidades de tener displasia.

A continuación te mostramos qué mujeres tienen más probabilidades de desarrollar displasia:

  • Aquellas que fuman.
  • Tienen relaciones con más de una persona al mismo tiempo.
  • Las que presentan verrugas genitales.
  • Las que por primera vez tienen relaciones sexuales a una edad muy temprana.
  • Quienes tienen mala nutrición y consumen pocas vitaminas.

Diagnóstico de la displasia cervical

La manera de diagnosticar esta enfermedad es mediante el examen Papanicolau, en donde se recogen células del cuello uterino, las que posteriormente son enviadas al laboratorio. En algunos casos, aunque pocos, la displasia también se puede presentar en la vagina y vulva, por lo que se necesita controlar estas partes cuidadosamente durante el examen pélvico.

Si efectivamente se encuentra displasia en el cuello del útero, puede ocurrir lo siguiente:

  1. El área afectada de la mujer puede sanar mediante la respuesta inmunológica de ésta, llevando a que la displasia de grado-bajo desaparezca.
  2. Puede permanecer por mucho tiempo, sin variaciones.
  3. La zona con displasia puede cambiar, convirtiéndose en cáncer cervical.

Tratamiento para la displasia cervical

Mediante un instrumento llamado colposcopio, las zonas anormales son extraídas y examinadas detalladamente. De esa forma, el especialista podrá saber si se presenta displasia o cáncer.

Existen varios tratamientos por los que se pueden extraer las células anormales:

  • Conización: consiste en extirpar porciones de tejido del cuello del útero en forma cónica.
  • Crioterapia: en este tratamiento se congelan los tejidos
  • Electro cirugía: con el calor se destruyen los tejidos anormales
  • Extirpación electro quirúrgica: el crecimiento afectado es eliminado, mediante energía eléctrica.
  • Láser: con su luz, se destruyen los tejidos anormales.
  • Extirpación de verrugas genitales: con este tratamiento se puede disminuir la posibilidad de que vuelva la displasia.

¿Puede volver la displasia cervical?

Luego de realizarse el tratamiento, hay probabilidades de que la mujer nunca más desarrolle displasia, siendo sanada ciento por ciento. Pero también es probable que este mal vuelva a aparecer, debido a que el Virus del Papiloma Humano se puede haber encontrado en zonas no tratadas.

Quienes tienen más probabilidades de volver a presentar displasia, son aquellas mujeres que poseen el VIH.

La única forma de prevenir el cáncer cervical, es que la mujer se someta nuevamente a un tratamiento contra la displasia.

La mujer puede seguir algunos consejos para que su cuerpo se encuentre en mejores condiciones y así, pueda sanar de manera más rápida:

  • Dejando de fumar.
  • No teniendo relaciones sexuales con varios hombres.
  • Comiendo sanamente.
  • Consumiendo multi-vitaminas.

Las mujeres deben tener presente que si se trata la displasia, se puede prevenir el cáncer cervical. Por eso es fundamental que nunca olvides visitar a tu ginecólogo para realizarte los exámenes necesarios.

Displasia mamaria

La displasia mamaria, consiste en una serie de cambios que se producen en el seno. Es muy normal que se de en mamas sanas. Esto afecta al tejido glandular y puede ir acompañado de fibrosis, retención de líquido y formación de quistes.

Se da principalmente en mujeres que tienen entre 30 y 50 años de edad, y las causas pueden ser variadas:

  • Origen psicológico (psicógeno).
  • Exceso de estrógeno, déficit de progesterona y exceso de prolactina (endocrino).
  • Por una mala alimentación o consumir ciertos medicamentos (no endocrino).

La displasia mamaria se genera principalmente porque hay mujeres que son más sensibles a estas hormonas, por lo que se les dilatan los conductos de las mamas. Esto produce dolor.

Síntomas de la displasia mamaria:

  • Irregularidad del tejido mamario.
  • Molestia permanente en los senos.
  • Sensación de inflamación mamaria.
  • Dolor intenso y sensibilidad.
  • Edema premenstrual.
  • Incomodidad que aumenta después de cada período menstrual.
  • Cambios en el pezón (picazón y sensibilidad).
  • En algunos casos se pierde líquido por el pezón.
  • Varios nódulos de distinto porte.

Recuerda estar permanentemente palpándote los senos para ver si encuentras algo extraño. En caso de que así sea, no dudes y visita inmediatamente a tu ginecólogo. Lo más probable es que él te realice una mamografía y una ecografía, para así descartar la posibilidad de que sea cáncer.

 

Ejercicios Kegel Ejercicios Kegel: Una ayuda para que los músculos pélvicos vuelvan a la normalidad luego del parto

Sirven para que la vagina tome las características que poseía antes del embarazo. Además, disminuyen la incontinencia urinaria.

Luego de dar a luz, el cuerpo de la mujer afronta muchos cambios antes de volver a lo que era. Debido a lo que significa soportar el peso del bebé, los músculos del suelo pélvico (los que sostienen la uretra, la vejiga, el útero y el recto) se debilitan. Además, puede existir incontinencia urinaria o disminución del control de la vejiga, es por esto que los ejercicios Kegel son una ayuda para que los músculos pélvicos vuelvan a la normalidad luego del parto.

Por otra parte, la vagina también cambia, ya que queda dilatada, inflamada y muy espaciosa, producto de la modificación que recibe cuando pasa el bebé. Asimismo, pierde tono muscular e incluso pueden haber moretones.

Todas estas alteraciones afectan al hecho de volver a tener relaciones sexuales, ya que al presentarse desgarros y lesiones en la vagina, el acto puede ser doloroso, por lo tanto, es bueno esperar hasta seis semanas después del parto.

A medida que pasa el tiempo, estas características comienzan a disminuir y todo vuelve a la normalidad, pero también es bueno hacer algunos ejercicios, denominados Kegel para ayudar a regularizar la situación.

Ejercicios Kegel

Esta práctica ayuda a que los músculos pélvicos involucrados en el parto vuelvan a su lugar y se fortalezcan.

Estos ejercicios fueron recomendados en la década de 1940 por el ginecólogo Arnold Kegel, para controlar la incontinencia urinaria, sobre todo después del parto. Por lo demás, son un aporte para disfrutar más del sexo después del parto.

Consisten en manejar el músculo del perineo como si se intentara detener la salida de orina, apretando y levantando. Una forma de comprobar que se está trabajando el músculo correcto, es en el momento de ir al baño, controlando la salida de orina, dejando a instantes que salga y luego retenerla. Ahí, se sentirá que el músculo da un pequeño tirón, lo que significa que se está trabajando bien.

Luego de esta prueba, se podrán realizar los ejercicios con la certeza que se están ejecutando de la manera adecuada.

Otra forma de certificar la correcta práctica del ejercicio es que insertes un dedo limpio en tu vagina, de modo que sientas la presión del músculo alrededor del dedo. También puedes ejecutar un Kegel mientras haces el amor. Si tu pareja logra sentir que abrazas su pene, entonces estás realizando un buen ejercicio.

Lo importante es que estés relajada y no tenses otras partes de tu cuerpo, como las piernas o el estómago. Sólo deben trabajar los músculos pélvicos, a pesar que en un comienzo resulta difícil que actúen en forma independiente, la práctica hará que mejores. Puedes poner una mano en tu estómago y así asegurarte que estás tranquila y sin tensiones.

La duración de cada ejercicio es entre ocho a diez segundos, se deben mantener durante ese tiempo y luego descansar para comenzar uno nuevo.

Se pueden realizar en series de diez, ojala tres a cuatro series, tres veces en el día. La rutina de ejercicios se practica a cualquier hora del día, en el momento que más te acomode: en la mañana, antes de comenzar tus actividades, en casa o antes de dormir.

Es fundamental crearse el hábito de hacerlos, ya que de esta forma se verán los resultados y los músculos estarán más fuertes.

La práctica de los Kegel, ayuda a la circulación de la vagina y el recto, haciendo que se controlen las hemorroides, signos comunes del embarazo. Además, al haber alguna lesión de la vagina en el parto, sirven como método para acelerar el proceso de cicatrización de esta posible herida.

También sirven para la incontinencia urinaria. Puedes comprobarlo haciendo un Kegel cuando tosas o estornudas, verás que estos ejercicios evitan que gotees.

Otras razones del debilitamiento de los músculos del suelo pélvico:

  • Deportes: prácticas con alto impacto.
  • Hereditario: 20 por ciento de las mujeres posee debilidad en estos músculos.
  • Menopausia: debido a los cambios hormonales y en la postmenopausia, por la falta de estrógenos.
  • Envejecimiento: como es natural, se pierde masa muscular en todo el cuerpo, llegando también a esta zona.
  • Costumbres: por usar ropa apretada y contener la orina.
 

Se acaba el postnatal La difícil tarea de volver al trabajo

Llegó el momento de separarse del bebé mientras la madre está trabajando. A veces se siente angustia o abandono por dejar al niño, pero familiares o una nana pueden recurrir para cuidarlo.

Es la primera vez que mamá e hijo se separan, y como tal, es un escenario difícil que se debe saber enfrentar. Ambos se tendrán que acostumbrar y adaptar a que pasarán menos tiempo juntos, ya que la madre deberá enfrentar la difícil tarea de volver al trabajo.

Es la etapa en que el bebé comienza a crecer rápidamente y cada vez está más despierto, por lo tanto, las ganas de estar con él se hacen más fuertes y los lazos aumentan.

Los primeros días de regreso al trabajo se vuelven difíciles para la mamá, ya que además de extrañarlo mucho, piensa que al dejarlo lejos, lo está “abandonando”. Lo importante es no traspasarle este sentimiento al hijo porque lo percibirá. Con el paso del tiempo y de acostumbrarse, esta situación cambiará y la madre se sentirá mejor y más confiada en que su bebé se encuentra bien.

¿Qué hacer con la lactancia?

Por supuesto que es importante que el bebé se alimente correctamente, y que mejor que de la leche materna. Pero, ¿qué hacer cuando se vuelve al trabajo?

Tal vez se pueda extender el permiso de maternidad, trabajar media jornada por un tiempo, compartir el puesto o trabajar en casa parte del día o la semana.

Algunas empresas cuentan con un plan de lactancia, donde las madres son asistidas por especialistas. De no ser el caso, es un buen instante para instante para proponer el inicio de uno.

Una buena opción es extraer la leche. Se puede hacer una o dos veces al día después de amamantar y se guarda en frascos o bolsas estériles, las que deben estar rotuladas con la fecha para posteriormente conservarlas en el congelador. De esta forma, las extracciones servirán para cuando la mamá esté ausente o llegue un poco más tarde del trabajo.

¿Con quién dejar al bebé?

Es fundamental que en el entorno exista una red de apoyo o confianza para cuidar al bebé mientras la madre se encuentra trabajando. Se puede recurrir a parientes, como una abuela o alguien ajeno ,como una nana.

En el caso que sean parientes los que están a cargo del menor, la madre tendrá más confianza y sentirá mayor seguridad al momento de dejar a su hijo, ya que no tendrá dudas sobre la entrega de amor y afecto que le darán al bebé. Pero muchas veces surgen discusiones entre los familiares, especialmente sobre la crianza de los niños. Lo primordial es dejar en claro que la salud y bienestar del niño juegan el papel más importante.

Por el contrario, si el bebé se queda con una nana, es trascendental que la madre confíe en aquella persona y le pregunte sobre sus conocimientos en la labor de cuidar niños. En lo posible, es aconsejable que sea una nana recomendada, ya que de esta manera la madre tendrá mayor seguridad. También puede pedirle a un familiar que vaya a la casa de vez en cuando para asegurarse que todo anda bien.

También, la mamá puede practicar, haciendo salidas cortas antes del término de postnatal. Así, se pueden aprovechar luego todos los momentos para estar juntos.

Si existen más hermanos, la tarea se complica. Si un niño estaba acostumbrado a estar solos como hijo único, es difícil que comprenda que su madre ya no tendrá todo el tiempo disponible para estar con él, ya que también debe preocuparse del bebé que llegó.

La madre deberá compartir su tiempo con cada uno de sus hijos y ellos deberán acomodarse a la nueva situación, facilitándole la labor. Es recomendable que en este período reciba la ayuda de la pareja o familiares que cuiden a los otros hijos, ya que el bebé requiere bastante atención.

Cuando la mamá regrese del trabajo, es esencial que disfrute de cada momento con su bebé, que lo acaricie, que lo amamante y que le dé todo el amor posible, para que éste sienta que aunque su madre debe irse por un tiempo, siempre vuelve para estar con él.

 

Menstruación luego de dar a luz Menstruación luego de dar a luz

La lactancia es el principal factor que determina la duración de la amenorrea o desaparición de menstruación tras el parto. Es importante que durante el tiempo en que no reaparezca tu período tomes precauciones para evitar un embarazo no planificado.

Tras el parto la menstruación tarda un tiempo en aparecer, así como puede ser un mes pueden ser seis y es probable que sea muy diferente a los períodos que se tuvo antes del embarazo. Por qué se tarda el período o qué métodos anticonceptivos se deben utilizar en esta etapa son algunas de las preguntas que facemama.com investigó para ti.

La falta de ovulación durante un período luego del parto se llama amenorrea y la cantidad de tiempo que dure va a depender principalmente de si la madre amamanta o no. Pero también existen otros factores que inciden en menor medida, como las circunstancias en que se encuentre la mujer mientras amamanta y, obviamente, las características del cuerpo de cada una.

En los casos donde no se amamanta al bebé, es normal que los ovarios comiencen su funcionamiento al mes después de haber dado a luz, aunque en algunas mujeres puede llegar a tardar dos o tres meses, lo cual no implica necesariamente que no se está ovulando y por eso se deben tomar medidas, como las que te indicamos más abajo, para evitar un embarazo no planificado.

En los casos donde se amamanta, la ausencia del período se debe a que cuando el bebé succiona el pezón de la madre para alimentarse, junto con la leche se produce una sustancia llamada prolactina, que inhibe el funcionamiento ovárico y la fertilidad de la mujer.

Si estás amamantando exclusivamente, es decir, el único alimento que recibe tu hijo es la leche materna, este ciclo sin ovulación -conocido como anovulación- puede durar algunos meses, un año o inclusive más; aunque lo normal son seis meses y si pasado ese tiempo aún no se presenta la menstruación, es aconsejable consultar a un especialista.

Sin embargo, la lactancia exclusiva depende de los horarios del bebé ya que la madre debe dar pecho cuando él lo necesite, esto significa que durante el día entre una y otra lactancia no debe haber más de cuatro horas y, en la noche, el espacio no debe superar las seis horas.

Si se le da algún tipo de leche artificial o se alimenta a determinadas horas, esto inhibirá la producción de prolactina y el funcionamiento ovárico comenzará antes.

Vale decir, si amamantas al bebé con mayor frecuencia más durará la amenorrea y, por ende, más se tardará en regresar el período.

Es normal que la menstruación regrese muy distinta a como era antes del embarazo, puede durar dos días o más de una semana, inclusive puede llegar con síntomas pre menstruales (SPM) diferentes, como dolor de cabeza excesivo que antes no presentaba. Pero esto es frecuente y las causantes son las hormonas producidas durante la lactancia, que sólo se regularán una vez que ésta termine.

Amenorrea y fertilidad

Está comprobado que la lactancia completa o casi completa disminuye en un 98 por ciento las posibilidades de embarazo o fertilidad hasta la aparición de la primera menstruación post parto, es decir, hasta seis meses aproximadamente.

Sin embargo hay mujeres que ovulan inmediatamente después de haber tenido a su bebé y no presentan sangrado, independiente de la producción de prolactina; así es que no se puede confiar plenamente en la amenorrea como método para evitar embarazos no planificados, porque se puede estar dentro del 2 por ciento de las mujeres a quienes la lactancia no les disminuye la fertilidad.

Es aconsejable comenzar a cuidarse desde el momento en que se reinicia la vida sexual tras el parto.

Métodos anticonceptivos durante el período de amenorrea

Los especialistas aconsejan que en el período de lactancia no se utilicen métodos anticonceptivos hormonales, ya que no existe certeza respecto a la incidencia de estos en el desarrollo del bebé. A este tipo de anticonceptivo corresponden las pastillas anticonceptivas y los anillos vaginales por ejemplo.

Algunas opciones anticonceptivas durante esta etapa y que no afectan al recién nacido son:

  • Abstinencia periódica.
  • Métodos de barrera: como preservativo o diafragma, aunque este último debe ser usado cuando hayan transcurrido alrededor de seis semanas del parto.
  • DIU: también conocida como la T de cobre. La lactancia es una de las mejores etapas para aplicar este método, ya que resulta menos doloroso y molesto; eso sí, se debe poner pasadas las cuatro semanas del nacimiento.
  • Esterilización quirúrgica: La lactancia también es una buena etapa para realizar esta operación porque la pareja no requerirá de protección adicional.
 

Loquios: sangrado tras el parto Loquios: Sangrado tras el parto

Durante elpuerperio o cuarentena es normal continuar con cambios que pueden llegar a ser un tanto incómodos, como el sangrado luego del parto. Facemamá investigó para aclarar tus dudas al respecto.

Los loquios uterinos son secreciones vaginales que contienen sangre, moco cervical y restos de placenta. Se producen porque después de cualquier tipo de parto, ya sea cesárea o parto normal, el útero comienza a volver a su tamaño natural y necesita eliminar los restos del embarazo.

Útero se comienza a volver a su tamaño natural

La duración habitual de los loquios es entre cuarenta a cuarenta y cinco días, es decir, en la etapa llamada puerperio o cuarentena, aunque en ocasiones puede durar algunas semanas más debido al tiempo en que las hormonas de cada una tarden en volver a la normalidad. Es importante que si supera este tiempo le digas a tu médico porque puede existir algún tipo de complicación que puedes distinguir por los síntomas detallados al final.

Se caracterizan por ser de un color rojo oscuro y no te asustes si es muy abundante o si tiene coágulos. No existe una cantidad determinada de loquios que debes eliminar o un tiempo de duración único, todo va a depender de cada mujer. Es normal, así como también es frecuente que en algunas mujeres se presente más escaso; todo depende de las hormonas y del organismo de cada una.

Un buen consejo es orinar en las primeras cuatro horas tras el parto porque esto ayuda al útero a recuperar su tamaño natural y así disminuir la cantidad de sangrado.

Antes de salir del hospital se realizan exámenes de sangre para revisar que no exista anemia, en los casos donde el flujo sea demasiado abundante.

Tipos de Loquios

Los loquios se clasifican según el color y el momento de aparición, ya sea en el puerperio inmediato, mediato y tardío. Los loquios pueden ser de tres tipos respectivamente:

Loquios Rojos o rubra: aparecen los primeros días tras el nacimiento (puerperio inmediato), entre dos y tres días después. Son de un tono de rojo similar a la menstruación y contienen material como células epiteliales, leucocitos y en ocasiones inclusive lanugo.

Loquios Serosos: se presentan entre los días tres y diez tras el parto (puerperio mediato), tienen un color sonrosado, sanguinolento. Contienen diversos elementos y residuos como eritrocitos y leucocitos; además del exudado seroso.

Loquios blancos, amarillentos o alba: Corresponden a aquellos que se presentan entre la segunda semana y la cuarta semana tras el parto (puerperio tardío). Están compuestos principalmente por leucocitos.

Durante los primeros diez días desde el nacimiento, el color de los loquios se aclarará paulatinamente, desde un rojo fuerte a un marrón hasta llegar a un tono amarillento o blanquecino. La cantidad disminuirá hasta desaparecer casi por completo alrededor del mes después del nacimiento, entre la tercera y cuarta semana luego del parto. Sin embargo, es normal que la duración de los loquios se extienda inclusive más allá del puerperio y del destete, debido a una hiperinvolución del óvulo.

Si estás amamantando, es normal que sangres más tras alimentar al bebé, ya que el útero se contrae y elimina una mayor cantidad de flujo. Sin embargo, existe la posibilidad de que la secreción desaparezca antes si amamantas al bebé.

Aunque es recomendable caminar y realizarse masajes después del parto, para ayudar al útero a volver a su tamaño, no debes olvidar respetar los tiempos de descanso porque, en caso de no hacerlo, el sangrado también aumentará.

¿Qué cuidados se debe tener durante los loquios?

Al realizar la maleta para ir a tener al bebé, debes llevar toallas higiénicas ultra absorbentes –existen algunas especiales para embarazadas- o, si te resulta más cómodo, pañales para adultos, porque es normal que antes de salir de la clínica u hospital el flujo sea muy intenso. Por esto mismo, la ropa interior que lleves debe ser lo más cómoda posible para mantener las toallas y evitar pérdidas. Pueden ser pantaletas o también, si te sientes bien, ropa íntima desechable ya que es usual que existan pérdidas de flujo.

La frecuencia con que deberás cambiar la toalla dependerá del flujo que tengas, puede ser cada dos o tres horas los primeros días, pero a medida que avancen las semanas y disminuya el sangrado, podrás cambiar la toalla cada mayor tiempo. Lo más importante es que te sientas fresca y limpia.

Respecto al uso de tampones, es poco recomendable. Los motivos son varios: por una parte, el sangrado puede ser muy abundante y el tampón no lo podrá contener, provocando situaciones incómodas y molestas. Por otra, puede existir la posibilidad de algún tipo de infección.

Loquios dolor de ovarios

Respecto a los baños durante este período, puedes ducharte diariamente, aunque trata de evitar las piscinas y las bañeras porque aún está abierta la matriz y se puede provocar algún tipo de infección. También debes tener cuidado con el jabón y shampoo, principalmente por la cicatrización de las heridas que puedas tener tras el parto, y es aconsejable que al menos durante la primera semana los uses con cuidado.

Es probable que en la cuarta semana tras el nacimiento del bebé ya no estés usando las toallas higiénicas o pañales de un comienzo y que, debido a la disminución del flujo, utilices sólo protectores.

Cuidados en caso de…

Debes estar atenta porque si durante esta etapa presentas alguno de los siguientes signos es necesario visitar al doctor antes de las seis semanas usuales, ya que esto indicaría loquios anormales o con la existencia de algún tipo de infección:

  • Mantención del color rojo por un tiempo superior a las dos semanas desde el parto.
  • Presencia de dolor excesivo en el vientre, sobre todo en la parte baja.
  • Ausencia de loquios en las dos semanas siguientes al parto.
  • Mal olor de los loquios.
  • Si después del día 45 presentas una hemorragia abundante. En estos casos puede tratarse también de tu primera menstruación tras el parto, pero es preferible consultar a tu ginecólogo.
 
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