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Parto con apegoParto con apego: Contacto piel a piel entre madre e hijo

El parto con apego es el contacto físico entre el recién nacido y la madre inmediatamente después del nacimiento, con esta modalidad se crean fuertes lazos afectivos entre la mamá y su hijo.

Asesoría: Lorena Quiroz Villavicencio, Gineco-obstetra de Clínica Las Condes

TEl Parto con apego protege al niño de situaciones peligrosas o estresantes del quehacer diario, ya que la calidad del vínculo entre la madre y el hijo permitirá su desarrollo socioemocional y mental.

Según la Gineco-obstetra de Clínica Las Condes, Lorena Quiroz, el desarrollo del apego se inicia en el periodo de gestación mediante las ideas e imágenes que los padres comienzan a tener de su futuro bebé, y continúa hasta los tres primeros años de vida.

En el postparto se realiza el contacto piel a piel entre la madre y el recién nacido, en este momento se produce la primera interacción entre ambos. Esto se conoce como apego tras el parto.

El contacto piel a piel entre la madre y el hijo se puede hacer en cualquier tipo de parto. En el caso de cesárea se coloca al recién nacido sobre la piel de la parte superior del tórax materno, produciéndose un contacto visual afectivo y posteriormente se realiza en la habitación un apego secundario. En cambio el parto vaginal se realiza mientras el obstetra termina la atención del parto.

Sin embargo, la experta afirma que en el caso de que no se pueda efectuar el apego tras el parto por condiciones maternas o del recién nacido se realizan técnicas de apego alternativas, las cuales tienen un gran valor en la génesis del vínculo entre padres e hijos.

No debes olvidar que el proceso de apego no se da sólo luego del parto, sino que es un proceso largo que dura los tres primeros años de vida de tu hijo.

Técnica del parto con apego

La Dra. Lorena Quiroz asegura que si el niño nace sin problemas y la madre se encuentra en buenas condiciones, se puede comenzar con el contacto piel a piel y para esto se coloca al recién nacido sobre el vientre materno al menos por 30 minutos.

La primera hora de postparto es conocida como el “momento crítico”, en el cual tu bebé se encuentra alerta a todo estímulo. Será en este momento donde tendrás el primer contacto visual con él, se conocerán mediante miradas y se iniciará ese gran vínculo madre e hijo.

Además este instante en el cual tu bebé es aproximado a tu vientre, se generará un contacto con el ritmo de tu corazón, el que le permitirá adaptarse mejor a su nueva realidad, incluso pueden reptar hacia tu pecho materno e iniciar movimientos de succión.

Existe una relación directa entre la práctica del apego y el éxito de la lactancia materna, ya que el apego post parto produce una rápida efectividad del mecanismo de succión, al aprender la técnica en la fase de alerta tras el parto.

En este proceso es muy importante la participación del padre, ya que en el postparto se comienza a conocer al bebé, lo que facilita una relación afectiva más cercana y profunda entre el padre y su hijo, además fortalece la relación de la pareja y la consolidación de la familia

El padre participa haciendo que el recién nacido lo sienta a través del sonido de su voz, del tacto, olor, respiración.

Beneficios para el bebé

El parto con apego provoca que el recién nacido regule mejor la temperatura y que tenga menor riesgo de presentar infecciones posteriores al colonizarse su piel estéril con la flora bacteriana materna.

Además la experta de la Clínica Las Condes asegura que favorece el desarrollo de la autonomía del bebé, disminuye la frecuencia de abandono y maltrato infantil en poblaciones de riesgo.

El niño que reconoce a su madre desde el momento de nacer, logra de inmediato una seguridad absoluta y establece una relación armónica con su entorno desde el nacimiento.

 

parto natural vaginal8 consejos para lograr un parto natural exitoso

Muchas mujeres a medida que se acerca el nacimiento de su bebé se preguntan cómo lograr que su parto sea éxito. Si bien, hay algunos factores clínicos condicionaran una cesárea, en la mayoría de los casos es posible un nacimiento vagina y natural. Para ello Facemamá.com quiere apoyarte con algunos consejos.

Asesoría: Pascale Pagoda, enfermera matrona, especialista en educación prenatal y Doula de Parto

1 Confiar en tu sabiduría como mujer y que el cuerpo iniciara el trabajo de parto en su momento.

2 Mantenerse activa. Se recomienda caminar 30 minutos en la mañana y 30 min en la tarde y/o, nadar, hacer yoga. Esto ayudará a favorecer la posición podálica del bebé.

3 Comer alimentos sanos, saludables y fáciles de digerir las ultimas 2 a 4 semanas de gestación.

4 Tener momentos tranquilos con olores y música suave, para ir asociando ciertos estímulos con la relajación. Puedes considerar hacerte baños de tina, los cuales siempre relajan y favorecen el dormir un poco mejor hacia los últimos días del embarazo.

5 Expresar las ansiedades y cansancios de las 2 ultimas semanas.

6 Puedes utilizar una pelota de pilates desde las 36 semanas y reemplazarla por la típica silla. Ayuda a encajar la cabeza del bebé y alivia molestias sacras.

7 Realizar masaje perineal desde las 35 semanas de gestación

8 Entre los ejercicios recomendados considera realizar sentadillas y gatear en “cuatro patas”, apoyadas en tus manos y rodillas. Esto te ayudará alivianar molestias sacras y a que tu bebé se encaje como corresponde.

 

Inducción natural del parto

Todas las mujeres tenemos la idea de que cuando llega el momento del parto es como en las películas y se nos rompe la bolsa de una manera muy inesperada, o bien, comienzan las contracciones muy dolorosas. Así es como imaginamos que será la llegada del bebé, pero hay veces en que el trabajo de parto no comienza solo. Aprende cómo inducir el parto de manera natural en caso que tu bebé no quiera salir.

Asesoría Pamela Jeannette Machuca
Matrona Encargada de la unidad de Neonatología en Clínica San José de Arica

El trabajo de parto puede no presentarse debido a diversos factores, tales como que el feto sea muy grande, el bebé esté en mala posición, hay falta de contracciones uterinas, que la madre tenga problema de caderas, etc. Cuando ya estamos pasadas las 38 semanas de gestación es recomendable estimular el trabajo de parto y podemos ayudar con algunos métodos naturales que, según explica la Matrona Jeannette Machuca, pueden ser:

  • Caminar y bailar: el hecho de estar paradas y en movimiento, ayuda a descender la cabeza del feto y estimula las contracciones.
  • Estimulación de los pezones: producen un efecto hormonal que desencadena contracciones uterinas.
  • Relaciones sexuales: las prostaglandinas del semen actúan sobre el cuello uterino.

Cuando nos enfrentamos a estas situaciones, por lo general los médicos deciden esperar hasta las 40 semanas y darle la oportunidad a la naturaleza de hacer lo suyo. Sin embargo, de acuerdo a la matrona Machuca “posterior a este tiempo existe un riesgo de que el bebé sufra perdida de oxígeno, es decir, que la placenta comience a envejecer y no pueda nutrir ni oxigenar de la misma manera que lo hacía semanas atrás, motivo por el cual se decide inducir el parto”. Esto no es malo, pues se hace por el bien de bebé y sólo consiste en darle una especie de empujoncito a un proceso que no pudo iniciarse solo. Actualmente hay dos métodos que se utilizan con este fin:

  • La inserción de una píldora intravaginal, que realiza su efecto a nivel del cuello del útero, ayudándolo a reblandecerse y dilatar.
  • La oxitocina, una hormona que se introduce al organismo mezclada con un suero a través de las venas y produce su efecto en las fibras uterinas, respondiendo con contracciones.

Por último es importante señalar que debemos estar atentas a los movimientos de nuestros bebés, ya que eso nos indica que esta oxigenándose bien. Así que ¡tranquila! Si tu trabajo de parto se atrasó sigue estos consejos de la especialista y consulta a tu médico tratante si tienes alguna duda. Recuerda que él ha seguido todo tu historial médico y podrá darle respuesta a tus inquietudes.

 

Línea Púrpura: una opción al tacto vaginal

Aparece durante el trabajo de parto y es una línea de color violeta, púrpura o azulada, que sube desde el ano hacia el coxis (entre medio de los glúteos) y sirve para estimar cuántos centímetros de dilatación presenta la futura mamá.

Llegó el momento del parto, ya presentas algunas contracciones y muchos médicos o matronas realizan un tacto vaginal para saber cuántos centímetros de dilatación tiene el cuello del útero y ver si este canal ya está preparado para la salida del bebé o si aún hay que esperar. Este procedimiento es sumamente necesario, pero puede resultar incómodo para la mujer e, incluso, puede ponerla más nerviosa alterando el curso natural del parto. Ante este escenario, la línea púrpura aparece como una alternativa al tacto vaginal ya que ayuda a estimar cuántos centímetros de dilatación tiene la futura mamá.

A pesar que no cuenta con una alta evidencia científica, la observación de la línea púrpura y su avance indicaría cómo va progresando la dilatación durante el trabajo de parto. Por ejemplo, si la mujer está recién con unos 2 centímetros de dilatación, la línea aún es pequeña y recién se aprecia cómo comienza a aparecer desde la zona del ano hacia arriba. Si la embarazada ya va en unos 4 o 5 centímetros la línea mide cerca de 5 cm. y está a mitad de camino. En cambio, al momento de la dilatación completa del cuello del útero la línea mide cerca de 10 cm. y llega a la altura del coxis.

Para observar la línea púrpura, es recomendable que la mujer esté apoyada en sus cuatro extremidades o en cuclillas. Esta línea puede ser un buen sistema de alerta para indicar cuál es el momento indicado para acudir al hospital, clínica, o centro médico donde nacerá tu bebé.

Esta técnica, reduce el riesgo de infecciones producto de tactos vaginales innecesarios, ya que es muy útil para observar cómo progresa la dilatación en la mujer. Sin embargo, no reemplaza el tacto vaginal porque no entrega información sobre la posición de la cabeza del bebé ni si es necesario rotarla o no antes de empezar a pujar.

Por eso, lo ideal es combinar ambas técnicas para que el momento del trabajo de parto sea lo menos invasivo posible, explicándole a la mujer exactamente qué se necesita saber con el tacto vaginal y, una vez que todo esté correctamente, observar la dilatación por medio de la línea púrpura.

Recomendaciones

Dile a tu marido, pareja, madre o a una amiga de confianza que, cerca de la fecha estimada de parto, observe la zona de la línea púrpura (desde el ano hacia arriba) para saber cuál es el punto de partida. Luego, en el trabajo de parto será más fácil reconocerla y observar su avance.

Si los tactos vaginales te ponen nerviosa y resultan incómodos para ti, pregúntale a tu médico o matrona sobre la línea púrpura y la posibilidad de reducir los tactos vaginales a la menor cantidad posible.

Recuerda que la línea púrpura sólo indica la dilatación del cuello del útero en el trabajo de parto, por lo que si deben practicarte una cesárea ésta puede no aparecer.

No olvides que la línea púrpura no reemplaza los tactos vaginales ya que este último es el único método para conocer la posición de la cabeza de tu bebé. La línea sólo puede reducir la cantidad y/o frecuencia con que se practican los tactos.

 

¿Qué es el "desprendimiento de las membranas”?

Es un procedimiento que puede ayudar a provocar el parto, en vez de recurrir a otros métodos de inducción.

También denominado “maniobra de Hamilton”, se lleva a cabo introduciendo un dedo en la vagina y pasándolo alrededor del cuello del útero, con el fin de desprender del cuello uterino las membranas que rodean al bebé. Como resultado, se liberan las hormonas prostaglandinas, las que suelen desencadenar el parto.

Lo más probable es que luego de 48 horas, el parto comience. Si el útero ya está ablandado y preparado para el parto, funcionará mejor. Es notable que el desprendimiento de las membranas no aumenta el riesgo de infección para el bebé ni para la mamá.

Respecto a las molestias que pueda causar, algunas veces es doloroso, porque es difícil llegar al cuello uterino antes de que comience el parto. También pueden ocurrir leves hemorragias y contracciones irregulares inmediatamente después del procedimiento.

 

Alivio natural para los dolores de parto

Hay mamás que prefieren los tratamientos naturales, sin usar medicamentos para el dolor en el parto o al menos parte de él. Existen varios métodos libres de drogas para reducir el dolor y el estrés.

Beneficios

  • Ayudan al cuerpo a liberar sus propios agentes naturales para aliviar el dolor, como las endorfinas.
  • Distraen a la madre del dolor del parto, la calman y la relajan.

 

Técnicas de relajación

Sirven para liberar la tensión y el dolor. Al relajarse, el cuerpo puede actuar naturalmente y guardar energías para cuando sea necesario. No combaten el dolor, sino que ayudan a afrontarlo, permitiendo que aparezca y desaparezca en forma natural.

Existen 2 tipos de técnicas de relajación:

Relajación progresiva: se relajan los grupos de músculos de a uno durante el parto.

Relajación con tacto: Un acompañante masajea ciertos grupos de músculos, ayudándola a concentrarse en la relajación.

Para poder aprender estas técnicas es necesario buscar un lugar silencioso y ponerse en una posición cómoda. También es importante vigilar la respiración, concentrándose en las zonas del cuerpo más tensas a fin de relajarlas.

Masaje

Ayudan a aliviar el dolor durante el trabajo de parto. Una opción es realizarlos una misma frotándose suavemente el abdomen durante las contracciones. Pero también puedes pedirle a tu pareja que te dé un masaje para estimular el alivio del dolor de manera natural. Mediante los masajes se pueden calmar los músculos y bloquear el dolor. Algo que alivia a muchas es el uso de contrapresión (la otra persona empuja fuerte sobre un músculo tenso), particularmente en un área como la cintura.

Para aprovechar al máximo los masajes, se debe calentar el músculo con una toalla muy caliente o con una almohadilla térmica. También es útil usar aceite o loción para que sea más fácil masajear el área, manteniendo una mano en el área mientras se alcanza el aceite para no perder la concentración.

Visualización guiada

Llamado también ensoñación con un propósito, implica imaginarse un lugar cómodo y relajante, para que la mente esté concentrada en éste en vez de en el dolor del parto.

Para que sea más efectivo se debe concentrar en los detalles del lugar (el aire, el olor, el sonido, etc.), dejando que el cuerpo se relaje. Es muy bueno que haya música suave u otros sonidos que permitan transportarse mentalmente a ese lugar.

Meditación

Se controla el dolor mediante concentrarse en un determinado objeto, imagen o sonido. Se puede hacer con los ojos cerrados, enfocándose en un punto central, que ayude a la mente a pensar en otra cosa.

Es bueno concentrarse en una imagen o figura. También sirve una palabra que se repita muchas veces. En caso de distraerse, se debe retomar el ejercicio.

Técnicas de respiración

Es una muy conocida técnica para aliviar el dolor naturalmente. Se trata de respirar de forma rítmica y pareja para que el cuerpo se relajarse.

Las técnicas de respiración pueden reducir las náuseas o mareos durante el parto, así como llevar más oxígeno al cuerpo y al bebé. Es bueno practicarlas antes del parto, incluso tomar clases.

Cambio de posiciones

Sirve para mejorar la circulación. Una opción es sentarse con la espalda derecha para estar más cómoda y acelerar las contracciones. También es útil acuclillarse, o incluso sentarse sobre una enorme pelota de caucho. Aquellas que sufren dolor de espalda o cintura prefieren ponerse en cuatro patas. Otras, meciéndose.

Terapia en caliente o en frío

Es posible elegir una de las 2 o usarlas en forma combinada.

Las compresas calientes ayudan a relajar y aflojar la tensión muscular. También alivian los escalofríos o temblores.

Las compresas frías ayudan a refrescarse y aliviar parte de la tensión, así como el dolor lumbar. Hay algunas que chupar pedacitos de hielo.

Terapia de agua

Un baño o ducha caliente alivia temporalmente las molestias y relaja. Muchos hospitales tienen duchas o tinas en las salas de parto. El agua debe estar a la temperatura corporal (36,5 °C a 37,5 °C) para evitar la fiebre.

Una persona de apoyo

Que alguien esté presente en el parto soporta emocionalmente y ayuda con las técnicas de respiración y relajación que se han aprendido durante las clases de educación sobre el parto.

Incluso hay mamás que contratan asistentes profesionales de parto (“doulas”), que orientan y apoyan durante el parto. Esta asistencia ayuda tanto a la mamá como a la pareja.

Otras opciones para el alivio natural del dolor

Hay tratamientos alternativos que han resultado muy provechosos para el alivio natural del dolor durante el parto.

La acupuntura es un método chino de la antigüedad, en el cual se insertan pequeñas agujas en ciertas áreas del cuerpo. De esta manera, se intensifica el estado de relajación durante el trabajo de parto, siendo más fácil manejar el dolor.

La reflexología trabaja con la presión de ciertas partes del cuerpo, generalmente las plantas de los pies. Así, se afecta positivamente a otras zonas del cuerpo. Ayuda también a aliviar la tensión muscular y promover la relajación.

La hipnosis se basa en el control del dolor de manera mental. Si se está convencida de que puede controlar el dolor, entonces es posible reducirlo. Se puede aprender en clases especializadas de educación sobre el parto.

Estos métodos no están altamente comprobados, pero muchas mujeres han tenido buenos resultados. De todas maneras, consulta con tu doctor y averigua qué técnica es apropiada para ti.

Cambiar de idea después del parto natural

Puede que los dolores del parto se intensifiquen demasiado a medida que éste avanza. Si eso sucede, no dudes en cambiar de opinión respecto. Sólo tú sabes cuán fuerte es tu dolor. Habla con el médico y haz lo que consideres mejor.

 

Rasurado y lavado previo al parto

¿Es necesario?

Ya no es un procedimiento de rutina. Antes se creía que el vello genital podía infectar al bebé por las bacterias en él, pero como ahora se utilizan antisépticos en la zona perineal no es necesario afeitarla. De hecho, el rasurado se relaciona con infecciones del periné, ya que destruye mecanismos locales de defensa y provoca heridas mínimas, permitiendo que los gérmenes ingresen y provoquen infecciones.

Además, cuando el vello comienza a crecer, causa ardor y picazón, por lo que es desagradable para la mujer en el posparto. En general, los médicos están de acuerdo en no rasurar el periné al suturar una episiotomía. Los vellos pueden cortarse con tijera o ser separados en ese momento.

¿Es necesaria el lavado (enema)?

Hasta hace poco, se realizaba de forma rutinaria, debido a que se pensaba que en el momento del parto, cuando saliera la cabeza del bebé, podría contaminarse con materia fecal. Por otro lado, eran muchas mamás las que temían pasar un momento vergonzoso en el parto. No obstante, hoy en día en el momento del parto, se cubre la zona anal con apósitos estériles, siendo prácticamente imposible que el bebé se contamine, y en algunos casos los lavados se han suspendido de la mayoría de los procedimientos en los hospitales.

¿Es posible realizar un lavado de todas maneras?

Si crees que es necesario, puedes realizarlo en tu casa al inicio del trabajo de parto. Pero lo más probable es que una vez desencadenado el parto, evacúes espontáneamente tus intestinos, dejándolos "limpios". Además, con todo lo que implica el parto, es difícil que haya tiempo en el hospital para que te realicen un lavado.

 

Fórceps

Este instrumento quirúrgico se inventó en Inglaterra cerca del año 1600, y se utiliza para ayudar a sacar la cabeza del bebé del canal de parto, en caso de una emergencia.

En esos tiempos, en que no se sabía cómo realizar una cesárea, el fórceps era de vida o muerte en muchos casos. Y en relación a la extensión del parto en caso de emergencias, las eventuales lesiones que podía provocar el fórceps en el bebé eran mínimas.

Hoy en día, es distinto. Con la cesárea, se han acabado las historias macabras relacionadas con los fórceps.

Cuándo se debe utilizar el fórceps

Se utiliza si en el último período del parto existe una situación de sufrimiento fetal agudo o períodos expulsivos muy prolongados, impidiendo que la cabecita del bebé salga. El médico que lo utilice debe ser especialmente entrenado para ello y si no resulta el procedimiento, se debe realizar una cesárea inmediatamente.

Cómo es el procedimiento

Luego de anestesiar localmente a la madre, se colocan las dos ramas del fórceps sujetando ambos lados de la cabeza del bebé, en la zona temporal, y se extrae al bebé con extremo cuidado de la pelvis materna.

Existe otro aparato llamado ventosa extractora, el cual se utiliza para succionar al bebé mediante una copa de metal o de goma sobre su cabecita.

Es muy importante que converses con tu médico sobre estos instrumentos, conociendo los riesgos y beneficios de cada uno, ya que se trata de un tema muy delicado, que puede ser vital para tu bebé.

 

Parto vaginal después de cesárea

Existen posibilidades de dar a luz por parto vaginal después de una cesárea, siempre y cuando seas una buena candidata para un parto vaginal después de una cesárea (procedimiento conocido como VBAC, por sus siglas en inglés)

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Es importante que no presentes las mismas complicaciones que llevaron a la cesárea anterior.

Si ya has dado a luz por parto vaginal, aumentan las posibilidades de éxito. En cambio, si nunca has podido tener un parto vaginal, aun después de haber dilatado totalmente y pujado durante varias horas, se reducen las posibilidades. Aun así, no se pueden predecir con certeza los resultados. Las estadísticas mencionan que entre un 60 y un 80 % de las mujeres que intentan un VBAC tienen un parto vaginal exitoso.

Lo primero que debes hacer es ponerte de acuerdo con el profesional médico. Éste debe contar con derecho de admisión a un hospital donde permitan el VBAC y donde exista cobertura médica adecuada las 24 horas al día.

Respecto a los hospitales, la mayoría adopta criterios estrictos para autorizar un VBAC. Esto se debe a la controversia sobre su seguridad, ya que existe un potencial riesgo de ruptura uterina. Si bien es poco común, podría comprometer la vida de madre e hijo.

Cuándo podrías ser candidata para un VBAC

• Solamente has tenido una cesárea anteriormente y la realizaron con una incisión transversal horizontal. El riesgo de ruptura uterina es mayor si has tenido múltiples cesáreas o una incisión vertical (conocida como "cesárea clásica") o un corte en forma de T. El tipo de cicatriz que tienes en el vientre podría no coincidir con la del útero, por lo que el doctor debe leer un informe sobre tu anterior cesárea.

• Tu pelvis es lo suficientemente grande como para que el bebé pase sin problemas. El médico es quien puede saber esto al examinarlo.

• Nunca has tenido otra cirugía uterina, como una miomectomía para extraer fibromas.

• Jamás has sufrido una ruptura uterina.

• No has tenido otra complicación médica u obstétrica que ponga en peligro el parto vaginal.

• Hay un médico disponible para monitorear tu parto y realizar una cesárea de emergencia en caso de requerirla.

• Hay un anestesista, personal médico adicional e instrumental disponible para enfrentar cualquier emergencia que se presente.

No existe un consenso con respecto al VBAC, por lo que puede que temas intentarlo. Es fundamental que hables con tu médico al respecto y desde el principio del embarazo, para que evalúes la situación con tiempo.

Beneficios de un VBAC

El gran beneficio es que evitarás una cirugía abdominal mayor y los peligros relacionados con ésta, como hermorragia excesiva (lo que implicaría una transfusión) o alguna infección. Además, la cesárea requiere un período de internación más largo y la recuperación es más lenta y molesta.

Si quieres tener más hijos, una cesárea aumenta el riesgo de presentar problemas en la placenta en futuros embarazos. Ambas complicaciones pueden ocasionar una hemorragia que puede ser mortal o requerir una histerectomía. También, investigaciones recientes han relacionado la cesárea a otras complicaciones durante el parto.

Por otra parte, la satisfacción que sentirás con experimentar un parto vaginal, será emocionalmente positiva.

Riesgos de un VBAC

Aunque no tengas ningún problema aparente que te impida un VBAC, existe una muy baja posibilidad (menos del 1%) de que el útero se rompa en el lugar donde tenías la cicatriz de la cesárea, lo que causaría hemorragia y podría afectar el traspaso de oxígeno al bebé. En caso de un parto inducido, el riesgo sería mayor. Los expertos recomiendan abandonar el intento de un VBAC cuando la madre requiere oxitocina (Pitocin) para comenzar las contracciones.

Por otra parte, podrían pasar horas y no resultar el parto vaginal, por lo que terminarías con una cesárea no programada. Y en este caso, un VBAC frustrado, que requiera una cesárea de emergencia después de iniciado el parto es más riesgoso que una cesárea programada. Podrían surgir complicaciones quirúrgicas como una hemorragia o infecciones uterinas y en la incisión.

Finalmente, el bebé puede sufrir peligrosas complicaciones como daños neurológicos a largo plazo o incluso la muerte. Es cierto que son casos aislados, pero es un riesgo mayor en mujeres que iniciaron el parto vaginal y tienen una cesárea de emergencia.

Intervenciones necesarias en caso de intentar un VBAC

Necesitarás un monitoreo fetal electrónico regularmente, para seguir cualquier cambio que pueda haber en los latidos del bebé. También necesitarás una intravenosa, y tendrás que evitar cualquier alimento durante el parto por si llegas a requerir una cesárea de emergencia.

 
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