Parto múltiple
Al momento del parto surgen muchísimas preguntas y más aún cuando son dos bebés o más, por eso Facemamá responde tus dudas al respecto.
Seguro desde el momento que te dijeron que esperabas gemelos, mellizos o inclusive más bebé, te llenaste de dudas, principalmente sobre cómo sería el parto múltiple. Primero, ten claro que por lo general se realiza cesárea, pero esto no significa que siempre, por lo que no es necesario que pierdas las esperanzas de tener un parto normal. Sin embargo, todo va a depender de la posición en que se encuentren tus bebé en el útero.
Por lo general, los especialistas aconsejan intentar un parto vaginal en los siguientes casos:
- Si tienes 33 o más semanas de embarazo al momento de iniciar tu trabajo de parto.
- Si tus dos bebé se encuentran cabeza abajo.
- Si tus bebé han estado desarrollándose a un ritmo parecido y pesan por lo menos 1,5 kg cada uno.
- Cuando ni tú ni tus bebé tienen algún problema específico que hagan necesaria una cesárea.
En tanto, cuando el bebé que está primero (el que está más abajo en el útero) no está con su cabeza hacia abajo o cuando tus bebés comparten un mismo saco amniótico, lo más probable es que tu médico te indique que realices una cesárea para evitar cualquier posible complicación durante el parto. Aun si el primer bebé nace por vía vaginal es posible que el segundo requiera una cesárea.
Los procedimientos de las cesáreas en los partos múltiples son básicamente similares a los de una común, sin embargo hay algunas diferencias. Lo más notorio es que habrá más personal médico atendiéndote y habrá también una cuna térmica y un equipo de reanimación para cada uno de tus bebés que se usará en caso de ser necesario. Por otra parte, debes tener en cuenta que es posible que te hagan una incisión más grande de lo habitual.
En el caso de que quieras anestesia durante tu parto, la epidural es la mejor opción. Además se puede usar como un calmante extra si es que el médico necesita manipular al segundo bebé o si requieres una cesárea de emergencia.
Una vez que haya nacido el primer bebé, el doctor determinará si tu segundo pequeño está en buena posición para nacer. Lo habitual es que después del nacimiento del primer bebé las contracciones empiecen de nuevo, por lo que deberás volver a pujar y se repetirá todo el proceso de manera similar, lo que requerirá un poco más de esfuerzo de tu parte.
Hay casos en que el segundo bebé nace sólo unos minutos después que su hermano, en otras ocasiones tarda media hora o más. Si el ritmo cardíaco del segundo bebé no se mantiene normal o surge alguna otra complicación, será extraído por cesárea inmediatamente.
En lo que se refiere a la recuperación, va a depender directamente de cómo fue tu parto. Si tuviste un parto normal y todo estuvo bien, sin complicaciones, lo más probable es que te den de alta al cabo de dos días; en cambio, si tuviste una cesárea deberás permanecer en el hospital o clínica alrededor de cuatro días.
Recuerda que un parto múltiple te deja más cansada, por lo que es probable que la recuperación sea más lenta. Procura tener toda la ayuda posible para esos primeros días de vuelta en casa, en especial si eres mamá primeriza.
Si te preocupa saber si tus hijos se irán a casa al mismo tiempo que tú, en ocasiones puede pasar, pero otras veces no será así, porque quizá los bebé deben quedarse hasta alcanzar el peso adecuado o hasta que el médico esté seguro que todo está bien.
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Parto cuando el bebé viene de nalgas o sentado
Un parto de nalgas ocurre cuando tu bebé no ha adoptado la posición habitual para el nacimiento y tiene su cabecita en la parte superior del útero.
El cambio de posición de tu bebé debiera ocurrir aproximadamente a los ocho meses, cuando ya hay poco espacio dentro del útero y comienza a optimizar su reducido entorno poniéndose cabeza abajo, en la denominada presentación cefálica y es lo más común, pero qué pasa en el parto cuando el bebé viene de nalgas o sentado.
De los embarazos a término, es común que el bebé venga sentado. Primero que todo, debes saber que existen varios tipos de posición de nalgas o sentado. Si tiene las nalgas abajo, piernas dobladas y pies cerca de la cabeza, se llama nalgas francas. Si tienen las nalgas abajo y sus piernas cruzadas, se llama posición podálica o nalgas completa. En los casos en que el bebé tiene uno o ambos pies abajo, se denomina posición podálica.
Lo habitual es que el médico, con sólo tocar tu abdomen, detecte la posición en que se encuentra tu bebé. En caso de dudas al respecto, puede hacerte un tacto vaginal para identificar la parte del bebé que está en la pelvis. En ciertos casos podría necesitarse una ecografía para determinar la posición de tu bebé.
Lo más probable es que si tu bebé está de nalgas te hagan una cesárea. Es la manera menos riesgosa de tener un bebé que no está en la posición adecuada. No obstante, si se da el caso de que cuando llegues al hospital ya estés a punto de dar a luz, puede que tengas un parto vaginal con el bebé de nalgas.
¿Qué es lo que ocurre si se acerca la hora del parto y mi bebé sigue de nalgas?
Si estás ya en la semana 37 de tu embarazo y tu bebé sigue con las nalgas hacia abajo, posiblemente tu médico te aconseje realizar un procedimiento denominado “versión cefálica externa” (VCE), con el fin de dar vuelta al bebé. La VCE es un método en la que presionando tu abdomen y manipulando el cuerpo del bebé se logra ubicarlo cabeza abajo. Esta técnica funciona en alrededor de un 58 por ciento de los casos, en los restantes, o bien el bebé se resiste a moverse, o luego de una VCE exitosa retoma la posición de nalgas.
No siempre puede hacerse una VCE. El procedimiento no se te aplicará si es que tienes un embarazo con ciertas dificultades, como por ejemplo poco líquido amniótico o pérdida de sangre. Tampoco si se ha decidido de antemano que te harás una cesárea.
Es importante que tengas en cuenta que una VCE conlleva algunos riesgos y en algunos casos puede producir bastante dolor. Es necesario que analices las ventajas y desventajas de este método con tu médico. Este procedimiento debiera realizarse con un monitoreo constante del bebé a través de una ecografía y en una sala equipada para cesárea de emergencia en caso de complicaciones severas.
¿Puedo dar vuelta a un bebé de nalgas por mis propios medios?
No es posible asegurar que estas técnicas sean efectivas, pero no debieran ser riesgosas. Recuerda consultar a tu médico o matrona antes, si es que decides emplearlas.
- Posición de tu cuerpo que le permita girar a tu bebé. Hazlo desde la semana 32, dos veces al día durante algunas semanas. Recuéstate sobre tu espalda y levanta la pelvis unos 25 centímetros, luego pon unas almohadas debajo para mantener la posición y quédate así unos 10 minutos. También puedes ponerte de rodillas y apoyar tus antebrazos en el suelo, quedando con la pelvis levantada durante el mismo tiempo.
- Moxibustión. Esta es una técnica china antigua que se basa en el estímulo de los puntos clave según la digitopuntura, mediante el uso del calor producido por hierbas quemadas. Hay algunos estudios que sostienen que este procedimiento es beneficioso. En caso de que decidas intentarlo, es importante que contactes a personas calificadas en medicina china o acupuntura.
- Hipnosis. Según un estudio, la relajación profunda en base a hipnosis practicada entre las semanas 37 y 40 aumenta las posibilidades de que el bebé se gire. Como siempre, busca a personas de reconocida trayectoria profesional si decides intentar con hipnosis, quizás tu médico te pueda orientar al respecto.
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Acompañamiento durante el parto
Está comprobado que el acompañamiento facilita el trabajo de parto y trae importantes beneficios para la madre y su bebé.
Antes de la llegada de tu hijo, es importante que planifiques quién estará contigo en este momento: tu pareja, mamá, la suegra, o si prefieres, sola. Para llevar un trabajo de parto sin complicaciones es fundamental que estés relajada, por eso debes tomar conciencia de la importancia del acompañamiento durante el parto. El doctor Hugo Muñoz, neonatólogo del Hospital Clínico de la Universidad de Chile nos explica cómo puede apoyar la compañía en el proceso de dar a luz y el rol clave que cumple en la formación del vínculo de apego.
El especialista explica que “en la especie humana, antropológicamente, el apoyo emocional siempre existió”. Esta compañía permite que la mamá se relaje, disminuyendo las posibilidades de tener problemas producto de la adrenalina y con un parto de término espontáneo; además, la madre tendrá más leche. El 2008 la Revista Chilena de Obstetricia y Ginecología publicó un estudio donde se demostró que las madres adolescentes acompañadas, tuvieron menos sensación de dolor y de temor, en el parto, el que además les fue más facil.
Una de las personas que te acompañará durante gran parte del embarazo son las matronas, por lo que es fundamental que la especialista que elijas sea de confianza para el equipo médico, pero sobre todo, que genere un apego emocional contigo. Ello porque si en el centro de salud no dejan ingresar a otras personas al parto, será ella quien sostenga tu mano, te dé ánimos y mucha fuerza. También, en algunas clínicas, es ella quien te va explicando qué sucede durante todo el proceso de parto.
El doctor Muñoz explica que la persona que realice el apoyo emocional debe “estar presente para saber escuchar, ayudar a la madre sin criticar, hablándole siempre en positivo, tocándola sin pronunciar palabra alguna y no haciendo psicoterapia acerca de cómo viene el bebé, porque de eso se trata el apoyo emocional”. El experto agrega que “quienes acompañen a las mamás deben estar siempre con ellas y no abandonarlas nunca, porque después tardan alrededor de media hora en retomar el control”.
En muchos países existen las llamadas “doulas”, que son mujeres capacitadas para realizar el acompañamiento emocional y físico, además de entregar apoyo a las madres que están dando a luz. En el caso de las doulas, lo más importante no son sus conocimientos, sino su capacidad de empatizar con la mujer mientras dura el parto. La doula emocionalmente cumple un rol similar al de la matrona, la diferencia es que esta última debe cumplir con labores médicas a la par del acompañamiento que presta a la madre.
Un rol fundamental en el acompañamiento durante el parto, es la figura del padre del bebé, salvo en aquellas situaciones donde él no haya estado participado durante el embarazo. Sin embargo, para ellos esto no es tan fácil, por lo que será mejor que reciban una preparación previa; así se evitarán desmayos, gritos o cualquier situación que coloque más nerviosa a la madre y que complique el parto. Habla con tu doctor si el papá será quien corte el cordón, porque aunque genera un vínculo de apego muy especial, debe estar preparado con anterioridad.
El padre en el parto debe cumplir el rol de tomar la mano de la madre, tranquilizarla con palabras cariñosas cuando vengan las contracciones, recordarle los ejercicios de respiración y, si corresponde, tomar el tiempo entre las contracciones. Si hay una cesárea, el padre debe contarle a la madre lo que sucede, diciéndole “ahí está su cabeza” o “ya viene”. El acompañamiento también puede ser realizado por tu madre o abuela, quienes deben cumplir el mismo rol que el papá. En caso que ingresen más personas a pabellón, es recomendable delimitar previamente las funciones de cada uno.
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Parto en el agua: Otra alternativa para dar a luz
Como toda práctica, tiene defensores y opositores, por eso Facemama investigó para que te informes sobre esta manera de tener a tu bebé, la cual es más relajada que las otras modalidades.
Llegó el gran momento de tener al bebé y junto con esto, la forma en que la mamá dará a luz. Una especial manera de hacerlo es teniendo el parto en el agua, que tiene grandes beneficios tanto para la madre como para el bebé, además de estrechar el vínculo . Haciendo un poco de historia, el primer parto que se registró fue en 1803 y se realizó en Francia. En un diario de la sociedad médica francesa, se cuenta que una mujer, luego de 48 horas de trabajo de parto y de molestias, decidió sumergirse en agua caliente para pasar los dolores. De esta forma, y casi sin percatarse, nació su bebé dentro del agua.
Más adelante, en la década de 1970, Michael Odent, médico francés, fue de los primeros en defender este tipo de parto. Su método consistía en llenar una tina con agua caliente para que la mujer se sintiera cómoda y pudiera comenzar con su trabajo de parto. Gracias a esta forma, Odent se dio cuenta que cuando las contracciones son muy fuertes, la mujer, al estar en el agua, siente alivio y menos molestias.
¿En qué consiste?
Es una modalidad del parto natural, donde el proceso es espontáneo. Una vez que la mamá ya pasó por las dos etapas previas al parto (dilatación y encajamiento) y comienzan las molestias, se entra a una etapa de hidroterapia, donde el agua circula a través de filtros a 37 grados.
Sara Silva, matrona de la Universidad de Chile y encargada de la Unidad de Alto Riesgo Obstétrico del Hospital Félix Bulnes, lleva 20 años realizando esta práctica acompañando y participando con el gineco obstetra Héctor Cruzatt, pionero en realizar este tipo de partos en Chile.
Tal vez a algunas mamás les preocupen las medidas de higiene al momento del parto. Ante este tema, la matrona Silva responde que cuentan con un servicio totalmente libre de infecciones, ya que se realiza en un pabellón quirúrgico con todas las condiciones, como gorro y mascarilla. El agua se limpia y se desinfecta con un filtro. Las piscinas, que son inflables, son esterilizadas y se arman especialmente para cada mujer.
La matrona explica las características y beneficios que diferencian al parto en el agua de otras técnicas:
- No es un procedimiento inducido.
- Parte en el horario que el bebé establece.
- Es en forma espontánea.
- No hay aceleración.
- Se respetan los tiempos del parto.
- Hay mayor calidad de apego entre el bebé y la mamá.
- La madre está conciente, lucida, no tiene anestesia.
- La mamá tendrá más leche.
- La mujer maneja el parto y sus tiempos.
Generalmente, las mamás que lo realizan, tienen conocimiento de su cuerpo, practican yoga o es gente sana. También, educadoras de párvulo, psicólogas, antropólogas, gimnastas y actrices. Personas que se interesan por aprender cosas nuevas. “No es un parto privativo, lo que se necesita es un poco de intelecto para poder entender que la mamá es la que maneja los tiempos del parto”, señala la experta.
Preparación
Para realizar partos acuáticos, existe una preparación por medio de clases individuales a la mamá, donde debe entender lo que significa estar embarazada y el tiempo que se necesita para dar a luz. “Los controles son similares a los de otros partos, pero aquí estamos médico y matrona trabajando como equipo para formar una madre que va a tener a su bebé”, dice Sara Silva, quien lleva 35 años de experiencia trabajando como matrona.
Los especialistas educan a la mujer para el proceso. Las indicaciones son iguales a las de un parto normal: no subir mucho de peso y comer lo correcto. Eso si, ante cualquier patología que exista, por ejemplo, diabetes, hipertensión arterial, cardiopatías o metrorragias del tercer trimestre, no debe hacerse parto en el agua. En todo caso, la matrona dice que el 95 por ciento de las mamás pueden realizarlo.
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Sara Silva, matrona:
“No es un parto de moda, es bien sacrificado, pero vale la pena tenerlo porque los beneficios para la mamá y el bebé, son grandes”
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Beneficios para toda la familia
Gracias a esta modalidad, los integrantes de la familia, mamá, papá y bebé, tienen una buena experiencia.
La madre es beneficiada en varios aspectos, según cuenta la experta:
- Se le respeta su dignidad como mujer.
- Gracias al agua caliente, se calman los dolores por el nivel analgésico que tiene.
- Esta agua hace que los genitales se dilaten y se abran los canales.
- Se acorta el trabajo de parto.
- El peso corporal en el agua es menor, por lo tanto, tiene mayor movimiento.
- Es una mujer libre, no tiene excesos de monitoreos, por consiguiente, puede caminar o hacer ejercicios.
- La mamá sabe lo que está haciendo, ya que el agua es el único anestésico. Por esto, puede manejar el parto a su estilo, ya sea con musicaterapia, aromaterapia o flores de bach.
- Al no haber corte, la recuperación es más rápida.
- Se acelera y aumenta la lactancia.
- Se estrecha la conexión con el bebé.
“No es un parto de moda, es bien sacrificado, pero vale la pena tenerlo porque los beneficios para la mamá y el bebé, son grandes”, afirma la matrona.Los bebés nacen totalmente relajados, sin apuros y en un ambiente agradable. Al pasar al agua, entorno muy similar al que lo acogió durante 9 meses, la salida no es abrupta ni dolorosa. “Los niños ni siquiera lloran, están tranquilos, salen conectados mirando a su mamá”, menciona la especialista Sara Silva.
La experiencia de las mamás que ha atendido la matrona, dice que estos niños:
- Son simpáticos.
- Buenos hermanos.
- Les gusta la naturaleza.
- Son más relajados.
- Disminuyen las posibilidades de enfermedades en el primer año de vida.
El papá tiene mucha participación en el parto. Se le enseña cómo se debe tocar al bebé y, por supuesto, cortar el cordón. Para complementar aún más su intervención, Silva hace que los padres vean la película “La Vida es Bella”, para que entiendan el sentido de lo que tienen que hacer.
“Si una madre tiene una buena acogida, un buen soporte alrededor del parto, todo va a suceder bien y el actor principal en esto es la pareja, porque la motiva, la incentiva, la acaricia, la ayuda, logrando que el alumbramiento se desarrolle en forma correcta”, dice la matrona.
Lugares y previsión de salud
No hay otras clínicas que se interesen, porque es un parto relajado, sin apuros y ausente de medicación, según señala la experta, la matrona Sara Silva y el gineco obstetra Héctor Cruzatt, junto a su equipo de especialistas, van a este centro de salud a realizar partos en el agua.
Las mamás pueden adquirir este tipo de parto con todas las previsiones. Por ejemplo, en Fonasa se hace a través del programa PAD (Pago Asociado a Diagnóstico), donde la paciente paga alrededor de $216.000.
Opiniones contrarias Respecto a los opositores de esta práctica, que cuestionan las medidas de higiene, Sara Silva responde: “Es porque no saben, es mucho más higiénico que cualquier otro tipo de parto, porque son piscinas esterilizadas, la madre está en su propio ambiente. El agua es totalmente potable, además se está filtrando. Hay mucha falta de información y ganas de hacer y aprender cosas nuevas. En Chile somos buenos para criticar y no para hacer”.
La matrona insiste en que la gente debe interesarse por otros medios de dar a luz, sobre todo si son naturales y aprender de ellos: “Si queremos que las cosas cambien y que las personas sean más buenos seres humanos, hay que partir por el principio, por lo básico que es el nacimiento”.
En relación a los pocos lugares donde se hacen partos en el agua, Hugo Salinas, jefe de la unidad de evidencia médica del departamento de Obstetricia y Ginecología del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, dice que los recintos médicos no están preparados, ya que necesitan implementación adecuada.
“Como acá se realiza el preparto en salas comunes por lo general, no están acondicionadas para ello, sólo por esta razón no se realizan. El costo es igual, pero no se hace porque no están las implementaciones para ello”, agrega Salinas.
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