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Vitaminas prenatales Suplementos vitamínicos en el embarazo

Comúnmente se recomiendan apoyos nutricionales para el embarazo, ya que se necesitan algunas vitaminas y minerales ya que no siempre se obtienen las cantidades necesarias de los alimentos. Pero ten cuidado, el abuso de estos suplementos y la automedicación, también tiene sus consecuencias.

Experto: María Juliana Bastías, diabetóloga-nutrióloga de Clínica Ciudad del Mar

 

Mantener una dieta equilibrada que abarque todos los grupos alimenticios, ayuda a tener casi todos los nutrientes que necesitan tú y tu bebé en gestación. No obstante, para muchas mujeres, en especial para aquellas que sufren de náuseas, pueden resultar beneficiosas las vitaminas en el embarazo. Este apoyo nutricional es recomendable que lo inicies antes de quedar embarazada para garantizar la cantidad óptima de nutrientes desde el comienzo de tu embarazo.

A pesar de que las vitaminas se asocian sólo a beneficios, debes tener mucho cuidado con la automedicación. “Las vitaminas hidrosolubles (complejo B y vitamina C) son eliminadas por el riñón por lo que tienen bajo riesgo de producir toxicidad, sin embargo, las vitaminas liposolubles (A, D, E, K) forman depósitos, especialmente en el hígado y por lo tanto tienen riesgo de producir toxicidad por sobredosis, en especial las vitaminas A y D”, explica la nutricionista de Clínica Ciudad del Mar, María Juliana Bastías.

La especialista explica que “la sobredosis de vitamina A puede provocar anomalías fetales y retraso de crecimiento intrauterino y el exceso de vitamina D, anomalías fetales”. Por eso debemos consultar a un especialista antes de consumir cualquier suplemento vitamínico.

“Los suplementos con mayores aportes de estas vitaminas (A y D) son más riesgosos, por lo que se debe evaluar cada caso en particular, las necesidades de la embarazada, considerando su estado nutricional, enfermedades concomitantes y requerimientos personales”, agrega María Juliana Bastías.

Los suplementos vitamínicos se recetan cuando tienes problemas de salud, restricciones en tu dieta o un embarazo con complicaciones.

También deberías hacerlo si:

  • Eres vegetariana o vegana.
  • No toleras la lactosa o alguna otra clase de alimento.
  • Fumas o has consumido drogas.
  • Si tienes un embarazo múltiple.
  • Padeces algún problema en el sistema circulatorio.
  • Has sido sometida a una Cirugía Bariátrica (cirugía por obesidad)

¿Qué aporta un suplemento que no pueda obtener de la comida?

Si tienes una alimentación balanceada lo más probable es que tus requerimientos nutricionales estén cubiertos, en su mayor parte, con lo que acostumbras comer a diario. Sin embargo, existen dos nutrientes que son fundamentales, y que la mayor parte de las mujeres embarazadas no ingieren en cantidades suficientes con los alimentos que comen habitualmente: hierro y ácido fólico.

Hierro

Durante el embarazo tu organismo produce más sangre, lo que puede provocar que la cantidad de hierro que hay en ella no sea suficiente. Es por esto que la mayoría de las embarazadas necesitan de un suplemento de hierro para evitar la anemia. Se suele comenzar con una dosis baja de 27 a 30 miligramos (mg) en el primer control prenatal. Este suplemento de hierro puede ser individual o también estar combinado con otros elementos en forma de compuesto vitamínico.

El médico determinará si es necesaria una dosis mayor en base a los análisis de tu sangre. Si estos exámenes revelan una anemia por deficiencia de hierro, la dosis podría aumentar de 60 a 120 mg de hierro al día. En el caso que sepas previamente que padeces anemia, tu médico podría aconsejarte que tomes el suplemento de hierro desde antes de quedar embarazada.

Ácido Fólico

La única forma en que aseguras la cantidad necesaria de ácido fólico en el embarazo es tomándolo en un suplemento. Aunque el ácido fólico está presente en alimentos de consumo habitual, con el suplemento sintético tu cuerpo lo asimila más fácilmente.

Se recomienda una dosis de 400 microgramos (mcg) diarios, empezando idealmente un mes antes de concebir. Una vez que confirmas que te has embarazado se aconseja que la dosis diaria sea mínimo de 600 mcg.

La importancia del ácido fólico está demostrada a través de estudios que señalan que puede reducir, hasta en un 70%, el riesgo de anomalías en el tubo neural de tu bebé. Si anteriormente has dado a luz un bebé con problemas en el tubo neural, la dosis recomendada es de 4.000 mcg (4mg) diarios de ácido fólico, desde un mes antes que quedes embarazada.

¿Hay nutrientes que no sean aportados en la cantidad necesaria por las vitaminas prenatales?

Sí, el calcio y los ácidos grasos esenciales. Requieres unos 1.000 mg de calcio al día, que es aproximadamente la misma cantidad que necesitas si no estás embarazada, sólo que durante la gestación es muy importante porque no ingerir la cantidad suficiente de calcio incrementa las probabilidades de padecer osteoporosis en el futuro. A modo de referencia, una taza de leche o yogurt contiene entre 300 y 350 mg de calcio. Si tienes problemas con la ingesta de lácteos deberías consultar a tu médico acerca de la manera de reemplazarlo con algún suplemento específico.

Ninguno de los ácidos grasos esenciales está presente en las vitaminas prenatales. El ácido decosahexaenoico (DHA) es un ácido graso omega-3 importante para que tu bebé desarrolle adecuadamente su cerebro, sistema nervioso y tejido ocular. La dosis recomendada de DHA durante tu embarazo es 300 mg diarios, esto significa comer cada semana entre 140 y 280 gramos de pescado de agua fría, como salmón por ejemplo.

¿Hay alguna vitamina que en exceso sea peligrosa para mi bebé?

Sí, la vitamina A procedente de productos animales. No es recomendable, por ejemplo, que comas mucho hígado durante tu embarazo. Por esta razón la mayoría de suplementos vitamínicos prenatales contienen vitamina A extraída (al menos parcialmente) del beta caroteno presente en vegetales.

¿Es peligroso si accidentalmente tomo dos vitaminas en un día?

No, pero de todos modos trata de que no suceda seguido porque ahí sí podría ser riesgoso. Si te han recomendado elevar la dosis de hierro o ácido fólico, toma un refuerzo específico y no dupliques la dosis de tu compuesto vitamínico prenatal.

Las píldoras me están haciendo daño ¿qué puedo hacer?

Puede ocurrir que las vitaminas con un alto nivel de hierro te irriten el tracto intestinal, te causen estreñimiento, náuseas o incluso diarrea. Si piensas que el hierro te está afectando excesivamente, consulta a tu médico, quizás puedas tomar una píldora con una dosis más baja, en especial si no tienes problemas de anemia. Es posible también que te aconseje que tomes tu pastilla prenatal después de las comidas.

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