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| Lunes, 14 de Diciembre de 2009 | ||
Exceso de higiene en la infancia y niveles de proteína C reactiva
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Investigadores de la Northwestern University de Chicago (Estados Unidos) aseguran que el exceso de higiene en la infancia y niveles de proteína C reactiva están relacionados, ya que esta última aumenta con la protección frente a la suciedad lo que la hace perjudicial para la salud en edad adulta, pues aumenta el riesgo de desarrollar procesos inflamatorios y otras enfermedades, incluidas las cardiovasculares.
Estudiaron en qué medida afectan los hábitos de vida a los factores que contribuyen a la producción de la proteína C-reactiva, cuyos niveles aumentan cuando el organismo debe reaccionar ante un proceso inflamatorio, una infección o una lesión de cualquier tipo.
Para ello, analizaron datos de un total de 3.327 niños de Filipinas nacidos en la década de los ochenta, a los que se siguió durante sus primeros 22 años de vida con analíticas y controles de diferentes factores, uno de ellos la higiene, distinguiendo si vivían con animales domésticos como perros o cerdos.
Tras comparar estos indicadores con los obtenidos en Estados Unidos, los investigadores aseguran que, pese a que los niños filipinos contraían más infecciones, a la edad adulta presentaban concentraciones de proteína C-reactiva en sangre mucho menores que los norteamericanos, a lo que se unió un menor número de inflamaciones y patologías.
En concreto, la concentración media de proteína C-reactiva fue de 0,2 miligramos por litro de sangre entre los filipinos frente a entre 1 y 1,5 mg/L de los estadounidenses.
Para el principal investigador del estudio, Thomas McDade, “con la costumbre de proteger a todos los niños contra cualquier microbio y agente patógeno podemos estar privando de sus funciones inmunitarias de los aportes externos que son importantes para orientar el desarrollo de estas funciones en edad adulta”.
Estudiaron en qué medida afectan los hábitos de vida a los factores que contribuyen a la producción de la proteína C-reactiva, cuyos niveles aumentan cuando el organismo debe reaccionar ante un proceso inflamatorio, una infección o una lesión de cualquier tipo.
Para ello, analizaron datos de un total de 3.327 niños de Filipinas nacidos en la década de los ochenta, a los que se siguió durante sus primeros 22 años de vida con analíticas y controles de diferentes factores, uno de ellos la higiene, distinguiendo si vivían con animales domésticos como perros o cerdos.
Tras comparar estos indicadores con los obtenidos en Estados Unidos, los investigadores aseguran que, pese a que los niños filipinos contraían más infecciones, a la edad adulta presentaban concentraciones de proteína C-reactiva en sangre mucho menores que los norteamericanos, a lo que se unió un menor número de inflamaciones y patologías.
En concreto, la concentración media de proteína C-reactiva fue de 0,2 miligramos por litro de sangre entre los filipinos frente a entre 1 y 1,5 mg/L de los estadounidenses.
Para el principal investigador del estudio, Thomas McDade, “con la costumbre de proteger a todos los niños contra cualquier microbio y agente patógeno podemos estar privando de sus funciones inmunitarias de los aportes externos que son importantes para orientar el desarrollo de estas funciones en edad adulta”.
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