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| Martes, 24 de Febrero de 2009 | ||
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Los hombres chilenos están postergando su paternidad para después de los 40
El ítem "pañales" nunca fue tema para Pedro Puz. Pero hace cinco meses, cuando ya había superado los 40, Nataniel llegó a su vida. Tiene buen humor y una tranquilidad comparable a la sensación de ser padre que tiene Pedro ahora a sus 43 años. Se casó "tarde", quisieron tiempo para ser pareja, y le gustó esa libertad. Luego vino la espera y casi el olvido de tener un hijo, pero cuando menos lo esperaban, su esposa le anunció que estaba embarazada. Fueron varias las razones tras este "retraso de la paternidad" de Pedro (veterinario y músico): encontrar esa mujer para una vida en pareja, que ambos tuvieran los mismos deseos de tener una guagua, sus profesiones y un mejor momento económico. Algo muy parecido le ocurrió a Patricio Rojas, director de Informática de la Universidad Andrés Bello. Desde los 30 dedicó el 98% de su tiempo a su carrera profesional, vivió un divorcio y una nueva oportunidad de ser pareja. Bordeando los 40 nació Francisca. Ambos padres pertenecen a una nueva generación de hombres, que al igual que las mujeres, deciden postergar su paternidad. Fenómeno, dice a El Mercurio la socióloga Claudia Dides, investigadora de Flacso y de la U. de Chile, asociado a la disminución de los matrimonios en Chile y también a la postergación de la edad de establecer relaciones de pareja más estables. En efecto, la tasa de nupcialidad en Chile ha disminuido 50% desde 1971. La edad promedio para casarse de los hombres, en tanto, ha aumentado en la última década desde los 30 a los 34 años. Un estilo de vida Los hombres que postergan la paternidad responden, a juicio de la socióloga, a un perfil muy similar al de las mujeres que retardan la maternidad: "Estamos hablando de un estilo de vida bien definido hoy en día. Es decir, hombres con altos niveles de educación y especialización de sus carreras (posgrados o doctorados), de estratos económicos más altos y que esperan consolidar sus proyectos de vida, especialmente el de pareja, antes de tener un hijo". Pedro estuvo 12 años casado antes de que naciera su guagua. Ellos pertenecen a un tipo de pareja bautizada como "Dinkis". Son profesionales con alto poder adquisitivo, pero sin hijos. Por otro lado, en los últimos 10 años, el promedio de los hombres en Chile es padre después de los 30. Según cifras del INE, en 1996 nacieron 14.801 niños de padres de entre 40 y 49 años; en 2006 fueron 24.881. El retraso de la paternidad, acota a El Mercurio Teresa Valdés, socióloga de Cedem, configura una nueva forma de ser padres. "Son hijos postergados, es cierto, pero llegan cuando el hombre está más dispuesto a renunciar a cosas que 10 años antes difícilmente la sociedad le permite que haga. Como no privilegiar su carrera o su vida sentimental y dedicar tiempo a la crianza de los hijos". De hecho, Patricio Rojas confiesa que a los 28 o 30 años no hubiera tenido la paciencia, dedicación y el compromiso que tiene hoy con su hija Francisca. "Hace 10 años mi entorno social y mis amigos eran las fiestas y salir varias veces a la semana. Hoy puedo decir que disfruto un baño de tina con mi hija y que puedo postergarme por ella. Por eso creo que la experiencia de ser padre llegó a una edad correcta". Cuenta que en su decisión de no tener hijos antes pesó la experiencia de hermanos mayores y sus amigos que fueron padres muy jóvenes. "Uno de mis hermanos tuvo que dejar incluso el colegio, porque mis padres no pudieron costear los gastos que implica tener un hijo", dice Patricio. En el caso de Pedro, la razón fundamental fue cuidar su relación de pareja: "No queríamos tener los conflictos que vimos en tantas parejas de amigos jóvenes con hijos; y si esperas más tiempo, muchos problemas de convivencia están sanados". Juegos y pañales La historia del ingeniero Pablo Valdés no es diferente. Se casó después de los 30 con su actual pareja, y por mucho tiempo la idea de tener un hijo no era parte de su proyecto de vida. Terminó de estudiar Ingeniería Civil Industrial -que había congelado- antes de que comenzaran las ganas de tener hijos. Ya se acercaba a los 40 años. Pero el hijo no llegó. A su mujer, luego de un embarazo tubario, le extirparon un ovario. "Nuestra opción fue adoptar a nuestra hija Blanca, pero años más tarde mi esposa quedó embarazada. Hoy mi vida gira en torno a mis hijos; quizás no tenga la energía de los 30 años, pero lo que tengo son las ganas de jugar, de leerles cuentos por la noche, divertirme y participar de su vidas", cuenta Pablo a El Mercurio. El mayor temor que comparten los tres padres tiene que ver con no tener el suficiente tiempo para participar en todas las etapas de vida de sus hijos. "Cuando mi hijo tenga 20 voy a superar los 60, y no me es indiferente ser un papá tan mayor. "Porque veo con temor que me falten años para estar con Nataniel", confiesa Pedro Puz. Cambios sociales El hecho de que tanto mujeres como hombres estén retrasando la edad para tener su primer hijo es un fenómeno que ocurre hace más de 10 años en los países europeos, dice a El Mercurio la socióloga Teresa Valdés. Por lo tanto, ya están experimentando los cambios sociales que esto implica. Es decir, agrega, estamos hablando de ciclos de vida tardíos, donde claramente van a aumentar las tasas de infertilidad, como ya ocurre en países como Alemania y Francia. "Van a avanzar los tratamientos de fertilidad, pero también se tendrá que trabajar en proteger el futuro de esos niños. Por lo tanto, surgirán nuevos servicios sociales para acompañar a estos hijos de un nuevo tipo de padres más añosos", concluye la socióloga. |
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