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Lunes, 07 de Diciembre de 2009

Atención con el aumento de obesidad en los lactantes

 

Bebé

Los cambios de los lactantes son de gran magnitud y velocidad, es por ello que se realiza supervisión del crecimiento y desarrollo a través de los controles de salud infantil, explica la enfermera Teresa Cuevas, docente de la Facultad de enfermería de la U. Andrés Bello.


En Chile y en otros países del mundo, las características nutricionales de la población infantil han cambiado. La prevalencia de desnutrición  ha disminuido y ha aumentado considerablemente el sobrepeso y la obesidad a etapas tempranas de la vida, por eso es necesario poner atención con el aumento de obesidad en los lactantes.

“El peso como parámetro aislado no tiene validez y debe expresarse en función de la edad o de la talla. La medición del peso y talla para la edad, y el peso para la talla, constituyen los parámetros más fieles para evaluar crecimiento y estado nutritivo en un niño”, comenta Teresa Cuevas, docente de la Facultad de enfermería de la U. Andrés Bello.

“La calificación nutricional se realiza en base a la comparación de los indicadores, antes mencionados: peso para la edad (P/E), talla para la edad (T/E) y peso para talla (P/T), usando como referencia el patrón de la Organización Mundial de Salud, actualmente en nuestro país”, agrega la enfermera.

“Las mediciones antropométricas únicas representan sólo una instantánea y  pueden inducir a errores en el diagnóstico, especialmente en lactantes; es por ello que las mediciones seriadas son una de las mejores guías del estado nutricional del niño(a)”, dice.

Obesidad


La obesidad se define como un aumento del tejido graso corporal debido a un aumento de la ingestión calórica relacionada con la velocidad del gasto de energía.

Desde el punto de vista clínico la obesidad puede ser originada en una alteración endocrina o genética, la que probablemente no representa más allá del 3-5% de los casos o puede ser primaria o nutricional, 90-95% de los casos. La prevalencia de la obesidad se ha incrementado en las últimas décadas, lo que justifica su denominación de epidemia emergente, primariamente asociada a dietas de alto contenido en calorías y grasas y estilo de vida excesivamente sedentario.

“Existen factores condicionantes de riesgo de malnutrición por exceso, ya sea sobrepeso u obesidad: madre y/o padre obeso, lactancia materna exclusiva inferior a 4 meses, recién nacido pequeño para la edad gestacional o macrosómicos (peso mayor o igual a 4 kg al nacimiento), antecedentes de diabetes gestacional en ese embarazo, diabetes tipo II en padres y/o abuelos”, subraya la docente de la U. Andrés Bello.

“También se han identificado factores de riesgo social asociados al  sobrepeso u obesidad: hijo único,  primer hijo, padre y/o madre ausente, madre que trabaje fuera del hogar, baja escolaridad materna, enfermedad siquiátrica de la madre, y otros”, dice.

Lo recomendado


Según las guías alimentarias y norma de alimentación del niño menor de 2 años (MINSAL) se debe considerar lo siguiente:

•       Los niños(as) alimentados con lactancia materna exclusiva presentan inicialmente un crecimiento mayor que los niños alimentados con fórmula, y después de los 4 a 6 meses se produce un freno fisiológico en la velocidad de crecimiento.

•       El lactante menor de seis meses alimentado con lactancia materna exclusiva que se diagnostica como malnutrición por exceso, ya sea sobrepeso u obesidad requiere una intervención considerando los siguientes aspectos para mantener una lactancia materna exitosa y contribuir al desarrollo de un patrón alimentario normal y a un crecimiento óptimo.

•       Existen lactantes con conducta alimentaria voraz, en esos casos se recomienda insistir en organizar horarios de lactancia materna y  de evitar los excesos innecesarios. Se recomienda una frecuencia aproximadamente cada tres a cuatro  horas, con una duración de 20 minutos cada vez.

•       Los padres deben aprender a identificar que la señal de llanto en el lactante no siempre traduce hambre, puede indicar necesidad de apego, sensación de frío o calor, necesidad de muda, cólicos, flatulencia, sueño u otras causas.

•       Vigilar especialmente la introducción de sólidos, insistiendo en el uso de preparados de densidad energética y porciones, adecuadas.

•       Para los niños alimentados con lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses, corresponde  a  esta edad incorporar su primera comida, el almuerzo, para que a los 8 meses continúe con la segunda comida, la cena. Para ello se sugiere incorporación gradual de mezclas de alimentos no lácteos que incluya uno nuevo por vez en forma progresiva de modo que permita al niño incorporar nuevos sabores.

•       Selección de alimentos de diferentes tipos para ampliar la gama de colores, sabores, olores, textura y consistencia.

•       Preparación de los alimentos sin adición de sal, azúcar, ni saborizantes salados o dulces.

•       Establecer un ritmo horario de alimentación evitando que el hambre le provoque ansiedad e inquietud, considerar la flexibilización de horarios de acuerdo a las necesidades del niño/a, promoviendo 4 alimentaciones diarias en el mayor de 1 año (desayuno, almuerzo, once y cena) y eventualmente una colación de lácteos de bajo contenido graso y/o frutas en el menor de 2 años.

•       Otorgar alimentación en un entorno agradable y tranquilo, con la técnica adecuada y óptimas condiciones de higiene.

•       Evitar mitos alimentarios asociados a la obesidad como: comer más allá de la saciedad (dejar el plato vacío); premiar o gratificar a través de los alimentos, entre otros.

•       Comprar alimentos  saludables y   leer etiquetado nutricional.

El los niños con exceso de peso, obesos los objetivos son normalizar la velocidad de incremento ponderal individual y prevenir el desarrollo de otras enfermedades crónicas no transmisibles y no el llegar a un peso determinado.

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