| Fuente: HealthDay | ||
| Miércoles, 19 de Mayo de 2010 | ||
Padres de niños autistas acuden a tratamientos alternativos
Un nuevo estudio concluye que alrededor de uno de cada cinco niños autistas utiliza algún tratamiento alternativo para ayudar con el trastorno del desarrollo neural, y generalmente, acompañado de una dieta especial. "La gente recurre a los tratamientos complementarios y alternativos cuando considera que los tratamientos médicos convencionales no están funcionando o son demasiado costosos, o que los tratamientos complementarios y alternativos son más naturales", apuntó el Dr. Daniel Coury, director médico de la Red de Tratamiento del Autismo y profesor de pediatría y psiquiatría de la Universidad Estatal de Ohio. "Entre los niños que padecen un trastorno del espectro, vemos todo tipo de motivos". En este estudio se incluyeron a 1,212 niños con alguna enfermedad del espectro autista, de ellos, alrededor del 17 por ciento tenía una dieta especial. Más de la mitad llevaba una dieta sin gluten y sin caseína, lo que elimina los productos de trigo y lácteos. Otros cambios dietéticos comunes incluían la eliminación de azúcares procesados y probióticos, que son microorganismos que se encuentran en alimentos como el yogur, y complementos que pueden ayudar a mantener la flora intestinal. Otros de los tratamientos alternativos que las familias prueban para los niños con este tipo de trastornos son el oxígeno hiperbárico, que conlleva cámaras presurizadas con aire rico en oxígeno y terapia de quelación, un tratamiento que elimina los metales pesados del organismo. Coury señaló que ese tratamiento surgió de temores de que el mercurio cause autismo. A pesar de la significativa publicidad sobre los métodos, menos de un uno por ciento de los padres los han probado, encontró el estudio. Y eso es algo bueno, dijo Coury, porque no hay evidencias reales de que funcionen, aunque sí hay ciertas pruebas que advierten que podrían ser peligrosos. Los padres tal vez recurran a dietas especiales debido a informes de que los niños autistas son más propensos a problemas gastrointestinales (GI). Aunque estudios anteriores han obtenido resultados mixtos acerca de la prevalencia de problemas GI, un segundo estudio, que también se presentará en la reunión, encontró que los padres reportaban síntomas GI en casi la mitad de los niños. Para ese estudio, las familias de 1,185 niños inscritos en la Red de Tratamiento del Autismo rellenaron cuestionarios sobre los síntomas GI, la conducta, el sueño y la calidad de vida. Alrededor del 45 por ciento reportó que sus hijos tenían síntomas de GI, como el dolor abdominal, el estreñimiento y la diarrea. Los problemas eran más comunes a medida que los niños crecían, y afectaban a alrededor del nueve por ciento de los niños menores de cinco años, y el 51 por ciento de los niños a partir de los siete. Sus síntomas eran suficientemente graves para afectar la calidad de vida, y alrededor del 70 por ciento de los niños con síntomas de GI tenían problemas de sueño, frente a treinta por ciento de los que no tenían problemas de GI, encontró el estudio. El autismo es un trastorno complejo, y los padres se ven impulsados por el deseo de ayudar a sus hijos, apuntó el Dr. Paul Law, director de la Red Interactiva del Autismo del Instituto Kennedy Krieger en Baltimore. Dijo que ha visto a los padres probar cientos de tratamientos alternativos: complementos y vitaminas, acupuntura, acupresión, baños en agua destilada y varios tipos de terapia animal, entre ellos. Law apuntó que una madre había intentado con 68 métodos distintos. Aunque no es difícil encontrar testimonios sobre la eficacia de un tratamiento u otro, la evidencia médica de que funcionan es escasa, y el efecto placebo puede ser muy potente, señaló Law. Entre los tratamientos que se ha demostrado que funcionan se incluyen intervenciones conductuales y medicamentos que pueden ayudar a controlar la agresividad y otros problemas conductuales, dijo Law. Alrededor del 27 por ciento de los niños que sufren de un trastorno del espectro autista toman al menos un medicamento para manejar su conducta, según un cuarto estudio en la reunión. El estudio encontró que los motivos más comunes para el uso de medicamentos eran la hiperactividad, las conductas repetitivas, la irritabilidad y problemas con la atención. Entre los niños que tomaban medicamentos, casi la mitad tomaban dos o más. De acuerdo a la investigación, el uso de medicamentos se hacía más común a medida que los niños crecían. Alrededor del 60 por ciento de los niños a partir de los once años tomaban fármacos, frente al 44 por ciento de los niños entre los seis y los diez, once por ciento de los niños entre los tres y los cinco, y cuatro por ciento de los niños menores de tres años. Noticias Históricas Relacionadas a este tema |
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