La importancia de detectar a tiempo trastornos en el lenguaje de los niños
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Detectar precozmente las dificultades para la adquisición del lenguaje en los niños es clave para evitar posibles consecuencias derivadas del trastorno específico del lenguaje (TEL) como es el fracaso escolar, conductas de aislamiento o problemas de autoestima, según la psicóloga clínica infantil y experta en el lenguaje, Alicia Fernández-Zúñiga. |
"La detección precoz es básica para poder iniciar el tratamiento lo antes posible y minimizar los riesgos que conlleva a lo largo de la vida del niño", explica a Europa Press Fernández-Zúñiga, quien detalla que "se puede detectar desde edades muy tempranas, es decir, desde los 2 ó 2 años y medio se observa en el niño un retraso importante del lenguaje".
El TEL es un trastorno grave y duradero que afecta a la adquisición del lenguaje desde sus inicios, se prolonga durante la infancia y la adolescencia, pudiendo dejar en algunos casos secuelas significativas en la edad adulta.
Concretamente, los niños con TEL tienen dificultades en alguna o todas las dimensiones lingüísticas. Existen diferentes niveles de gravedad ya que puede estar afectada la expresión solamente o también la comprensión y la expresión oral. Sea como sea, la psicóloga insiste en que "en el TEL la dificultad es persistente y resistente al tratamiento. Existe una evolución y mejora, pero es lenta y difícil".
La etiología del trastorno no está clara. Clínicamente, no hay una causa que identifique estas carencias, "aunque hay bastante acuerdo científico en atribuir el origen a factores neurobiológicos", admite la experta, quien concreta que "estos déficits en el lenguaje no se corresponden con sus capacidades intelectuales o cognitivas, que se encuentran dentro de la normalidad; ni con su audición y aspectos neurológicos, aunque su lenguaje oral está claramente retrasado con respecto a su edad".
Este desfase se manifiesta porque el niño, en la edad en la que aparecen las primeras palabras -en torno al año- se empieza a retrasar. Su vocabulario expresivo es muy limitado, habla de manera ininteligible, persisten los problemas de pronunciación tras los cinco años o tiene problemas de adquisición de la lecto-escritura, lo que puede derivar en fracaso escolar.
Estas dificultades pueden hacer que, si el niño no tiene una habilidad comunicativa bien desarrollada cuando empieza a relacionarse a partir de los tres años en el colegio con otros niños, le resulte complicado defender sus derechos y manifestar lo que piensa y necesita, "por lo que le costará relacionarse socialmente y puede llegar incluso a aislarse o a tener una vida social reducida en la adolescencia", asegura Fernández-Zúñiga.
Además, cuando los niños con TEL perciben esa dificultad para comprender o explicar lo que les gustaría transmitir a los demás, "el trastorno puede derivar en problemas de autoestima", añade.
La dificultad para delimitar este trastorno impide que existan datos sobre su prevalencia pero se estima que afecta a entre un 3 y un 7 por ciento de los niños, correspondiéndose la cifra más baja con los que están bien diagnosticados y la más alta con los que aún no lo están o están diagnosticados con otro problema.
Fuente: Europa Press |
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