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Lunes, 21 de Septiembre de 2009
¿Evaluar los aprendizajes de los niños antes de primero básico? El debate llega a Chile

 

Niña en el colegio

Unos creen que un examen nacional puede distorsionar el espíritu de la etapa preescolar, mientras que otros apuestan a que sería una herramienta útil para las educadoras. En tanto, varias experiencias exitosas muestran cómo debería ser un test adecuado. 


Un grupo de niños ante un papel. Lápiz grafito en la mano, 30 preguntas, media hora para contestar. No, no es el Simce ni la PSU. De hecho, los alumnos que contestan el test aún ni siquiera llegan a primero básico.

Es la prueba de nivel que la SIP aplica dos veces al año para medir los aprendizajes de sus 18 mil alumnos, incluyendo a los de prekínder y kínder. "Acá todo se evalúa, y en ese sentido para nosotros no es distinto un niño de 4° medio que uno de prebásica", dice Lily Ariztía, coordinadora pedagógica de la red de colegios.

Aunque, claro, la prueba para los pequeños tiene algunas diferencias con las que rinden los niños más grandes, como que las instrucciones son leídas por una docente y que hay una parte en que se evalúa al niño individualmente. Pero en el resto se cumple con todas las exigencias y los niños deben demostrar su comprensión auditiva en lenguaje, leer gráficos y contar en matemática.

Seis años a ciegas

Una experiencia que podría replicarse a nivel nacional si prospera la propuesta de un grupo de cuatro académicos de la U. Católica en el sentido de crear al menos dos evaluaciones nacionales para medir los aprendizajes de los niños menores de 6 años. Un planteamiento elaborado en el marco del concurso 2009 del Centro de Políticas Públicas del plantel.

Para Paula Bedregal, investigadora del Departamento de Salud Pública de la UC y una de las autoras de la propuesta junto a Yael Stekel, Francisco Gallego y María Eugenia Ziliani, el fuerte aumento en la cobertura que ha experimentado la educación temprana en los último años (en 2010 se habrá quintuplicado la cantidad de salas cuna en el país respecto de 2006) obliga a analizar si la inversión está teniendo algún impacto.

Como el país tiene bases curriculares y metas claras de aprendizaje para los niveles parvularios, cree que el paso siguiente es contar con una prueba que mida aprendizajes concretos, y no sólo el estado de madurez del niño o su salud. "Si el centro preescolar no logra un buen resultado, esta herramienta permitiría identificar qué es lo que está fallando para dar el apoyo necesario. No buscamos castigar al jardín infantil, sino generar un sistema de mejoramiento continuo de la calidad", dice Bedregal.

Una idea que en la SIP aplauden. "Es increíble que en Chile los niños recién enfrenten su primera evaluación nacional en 4° básico. O sea, durante seis años los profesores trabajan a ciegas. A nosotros la prueba en prebásica nos permite tomar decisiones oportunas de nivelación", sostiene Ariztía.

Pero no todos son tan entusiastas. "Si va a ser una evaluación nacional para tener información global de cómo inician los niños su etapa escolar, de acuerdo. Pero no me parece adecuado si el fin es evaluar la calidad de las escuelas, porque a esa edad la variable familiar tiene un peso mucho mayor", sostiene Marta Edwards, investigadora de Cedep. Añade que un proceso así podría "empobrecer el proceso formativo", porque las educadoras tendrían un estímulo para enseñar sólo lo que pregunte el examen.

Resistencias

En el mismo Ministerio de Educación reconocen que un proyecto así, aparte de ser técnicamente complejo, causaría la oposición del gremio de las educadoras.

"Una evaluación iría contra principios vitales de la formación parvularia. ¿Qué pasaría con los niños que van más lento? ¿Quedarían disgregados del sistema?", dice Mónica Morales, directora de Educación Parvularia de la U. Autónoma.

Bedregal está consciente de que la idea genera resistencias, pero cree que la clave está en no pensar que un eventual test de aprendizaje sería la única medida para evaluar a los centros: "No es la idea juzgarlos sólo por un indicador aislado, como hace el Simce, sino mirar una serie de aspectos, procesos y estructuras, donde los aprendizajes sean una parte más de una batería de mediciones de calidad".

En esa línea, un modelo interesante es la evaluación PLAEP, que aplica la Fundación Integra a sus niños de 2 a 5 años. Su debut fue en 2006, y tras una actualización, se volverá a rendir en octubre y noviembre, cuenta la directora ejecutiva de la entidad, Loreto Amunátegui.

El examen mide aspectos como formación personal, lenguaje y relación con el medio (matemática y ciencia). En 2006 notaron que la mayor debilidad estaba en este último punto y que el nivel mejor evaluado era el de sala cuna, por lo que iniciaron un proceso para elevar sus logros.

¿Resistencias? "No, preferimos hablar con la verdad y detectar las carencias. Evaluar es la única forma de mejorar", dice Amunátegui.

Un costo máximo de 100 millones de dólares anuales tendría evaluar los aprendizajes de los párvulos, según calcula el equipo detrás de la propuesta de la UC. Esto es sólo un 6% de lo que el Estado invierte en el área.
 
El experimento de España

Si bien es Estados Unidos el país en el que más pruebas se han aplicado para evaluar los aprendizajes de párvulos, el Ministerio de Educación de España es el único que ha intentado crear un test nacional.

El piloto se realizó en 2007, con un test aplicado a 1.166 alumnos, además de cuestionarios a sus educadoras y apoderados. Los resultados mostraron un buen rendimiento de los niños en los ítems de comunicación y representación (89,9% superó la media), identidad y autonomía personal (84,5%) y medio físico y social (72,7%). Los problemas estuvieron en uso de tecnologías (41,8%) e inglés (8,7%). Hasta ahora, no es claro si el test se institucionalizará o no.

Pros y contras

"Dada la inmensa cantidad de recursos que se están invirtiendo en jardines infantiles y salas cuna, es muy importante poner el lente y preguntarse si la inversión está valiendo la pena". PAULA BEDREGAL, Académica de la UC.

"El cómo se usen los resultados de una evaluación es siempre un riesgo, pero si nuestro norte es mejorar la calidad de la educación, una evaluación es fundamental".  LORETO AMUNÁTEGUI, Directora ejecutiva Fundación Integra.

"Si lo que se quiere es evaluar a los niños para juzgar a partir de eso la calidad de los centros preescolares, no me parece una buena idea. A esa edad hay demasiadas variables que intervienen". MARTA EDWARDS, Investigadora de CEDEP. 

"Es muy necesario que un niño, antes de entrar a la básica, tenga una evaluación como política pública. Es un input indispensable para el colegio".  LILY ARIZTÍA, Coordinadora pedagógica de la SIP.

 "Si esta evaluación termina siendo usada como una forma de discriminar a los niños al ingresar a 1° básico, estoy totalmente en desacuerdo con la idea". MÓNICA MORALES, Directora de Educación Parvularia, U. Autónoma.
 

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