| Fuente: La Tercera.com | ||
| Martes, 08 de Marzo de 2011 | ||
¿Aliado o enemigo?El uso del chupete
Considerado, en ocasiones, el mejor amigo de los niños, el “tete” tradicionalmente ha sido objeto de polémica al interior de la familia. Que puede contribuir a la malformación de los dientes, que impide la correcta lactancia materna o que provoca infecciones, son los argumentos más usados por los detractores de su uso. Todos quienes han experimentado las propiedades de su utilización coinciden en que calma a los niños cuando están inquietos o “mañosos”; les ayuda a conciliar el sueño y los “entretiene” antes de la hora de comer. Por excelencia, es el elemento que se le proporciona al niño para que se sienta reconfortado y tranquilo. Entre las ventajas de su utilización se menciona que hay claras evidencias científicas que su uso se relaciona con una disminución del Síndrome de muerte súbita, por lo que se le valora este efecto protector. Otra ventaja es el efecto estimulador de la succión en prematuros, ya que éstos al nacer, presentan una inmadurez de este reflejo, lo que dificulta la succión nutritiva y su alimentación. Entre las desventajas o efectos nocivos se dice que el uso muy precoz de chupete se asocia con una lactancia materna más corta y no exclusiva. Por ello, el ideal es que su uso no se inicie hasta que la lactancia esté bien establecida, para que no interfiera con este proceso. Además el desarrollo de vicios oclusivos de la arcada dentaria y alteraciones del paladar. También se menciona una mayor facilidad de infecciones, especialmente digestivas. Este problema se relaciona más con un mal uso e inadecuada manipulación del chupete, que a un problema propio de este elemento y puede ser prevenido con una adecuada instrucción de la madre. Recomendaciones • Comenzar su uso después de la tercera semana de nacimiento, para no interferir con la adecuada técnica de amamantamiento. • Usar una marca reconocida y que incluya un tope que impida la aspiración o deglución accidental. • Mantenerlo siempre limpio y evitar “técnicas” de limpieza como la introducción en la boca de los padres. • Desde el principio, se recomienda contar con varios ejemplares, para evitar que se convierta en un problema si se pierde y reemplazarlo inmediatamente cuando se contamine. • Nunca de se debe amarrar al cuello, mano o cuna, ya que la cuerda puede estrangular al niño. Menos utilizar anclajes de alfileres de gancho. • Siempre debe ser guardado en contenedores individuales. • Evitar su uso más allá de los 18 meses de vida. Fuente: La Tercera.com |
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