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Jueves, 03 de Septiembre de 2009

Guía identifica conductas sexuales normales en niños de 2 a 6 años

Niño



Expertos entregan lineamientos para distinguir lo que es natural en la etapa preescolar y aquello que podría indicar abuso o violencia.


 

Si ha sorprendido a su hijo de tres años tocando sus genitales o ha visto a su hija de cinco tratando de mirar a un adulto desnudo, no hay de qué preocuparse. Son conductas sexuales comunes en niños de entre dos y seis años.

Un informe sobre sexualidad infantil publicado esta semana por la Academia Estadounidense de Pediatría (APA) permite aclarar dudas sobre comportamientos que pueden ser preocupantes o causar inquietud entre muchos padres, que no saben si son normales o no. La guía ayuda además a detectar conductas que podrían ser señal de que un niño está siendo víctima de abuso sexual.

Lo público y lo privado

Interesarse en imágenes de tipo sexual o mostrar los genitales a otro niño de la misma edad son conductas comunes entre niños y niñas, que tienden a disminuir a partir de los cinco años.

"Es parte del desarrollo; los niños tienen curiosidad por entender algo del funcionamiento de su cuerpo, así como una búsqueda de placer", explica la psicóloga infantil María Olga Herreros, quien precisa que no hay que alarmarse ni sobrerreaccionar, pero tampoco negar la presencia de esos comportamientos en la infancia.

Según indica el informe, en la mayoría de los niños dichas conductas son transitorias, poco frecuentes y es fácil lograr que el niño deje de realizarlas cuando se lo piden.

"Hay que enseñar al niño la diferencia entre conductas públicas y privadas; tocarse el propio cuerpo es algo que no debe hacer frente a otro. Del mismo modo, hay que explicarle que debe respetar el límite de otros niños", agrega la especialista.

Algunos factores que pueden aumentar las conductas sexuales normales de un niño son el nacimiento de un nuevo hermano, ver a su madre amamantar, ver accidentalmente a un adulto u otro niño desnudo en el baño o empezar a interactuar con otros niños, como ocurre al entrar al jardín infantil.

Según la psicóloga, es importante no sancionar a priori , sino tratar de comprender la conducta, la frecuencia y el contexto en el que se está dando. "Hay conductas masturbatorias que se acrecientan cuando el niño está atravesando un período de mayor ansiedad o angustia, por ejemplo".

Si hay miembros de la familia que se dejan ver desnudos, se bañan juntos, se visten o desvisten sin privacidad o donde hay material pornográfico fácilmente accesible, es más habitual que los niños muestren conductas sexuales de forma más abierta.

"Dar naturalidad al plano sexual a veces funciona como un estímulo para el niño. Además, hoy en día están expuestos a más estímulos sexuales, como la TV", dice María Olga Herreros.

Casos extremos

Muchos padres suelen alarmarse frente a estas conductas por el fantasma del abuso sexual. Según la APA hay que prestar atención si el niño pone su boca en genitales, imita una relación sexual, introduce objetos en su vagina o ano o toca los genitales de animales. "Estas conductas no necesariamente implican que el niño ha sido abusado sexualmente, pero ameritan una evaluación" del entorno en que se desenvuelve el niño y de las características de la familia.

En casos extremos, conductas sexuales agresivas, disruptivas o inapropiadas en forma frecuente, podrían indicar que el niño está sufriendo violencia, abuso sexual, emocional o abandono.

Estos comportamientos, advierte el informe, pueden ocurrir meses después de que el niño haya sido víctima de tales abusos y su frecuencia es dos a tres veces mayor que en niños que no han sido sexualmente abusados.

 

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