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| Lunes, 30 de Marzo de 2009 | ||
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Decriben los cinco tipos de amigos que marcan
el buen desarrollo de los niños
La gracia de la amistad es la posibilidad de elegir. Esa simple diferencia con respecto a lazos, como el de hermanos o primos, la convierte en una pieza básica de la identidad infantil. El espacio de las amistades es una microsociedad, recalca Paulina Müller, directora del postítulo en Sicología Clínica Infanto Juvenil de la U. Diego Portales. "Es importante que se abran a ese mundo y se encuentren con una diversidad de personalidades", agrega. El contacto con distintos modelos de amigos fortalecerá su desarrollo social, por eso, la revista Parenting elaboró una tipología de los cinco tipos de amigos que un niño necesita.
Amigos por cercanía El hijo de los vecinos de edad similar es una buena alternativa para compartir y dar paso a una amistad. Cuando los pequeños tienen menos de cinco años, los padres actúan como intermediarios en estas relaciones. En ese contacto los menores aprenden a ceder, a esperar por su turno y compartir. "En ausencia de hermanos o como complemento, ese espacio de amigos es muy importante", dice Müller. El sexo opuesto La empatía y respeto hacia el otro género tiene en este tipo de relación un excelente apoyo. Cuando se crean amistades con el otro sexo, aclara la sicóloga de UDP, a largo plazo hay mejores relaciones sociales. Muriel Halpern, siquiatra infantil y académica de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, explica que los padres deben ayudar a entablar la amistad entre niños y niñas, pero una actitud paterna que entorpece estas relaciones es la presencia de estereotipos, como decir, por ejemplo, que los hombres son violentos y por eso no deben jugar con las mujeres. Amantes de la creatividad Un compañero de juegos que prefiera andar en bicicleta en vez de estar todo el día frente a la consola es cada vez más escaso. Motivar a los hijos a juntarse con niños con intereses más atléticos es una influencia positiva. "Jugar un rato a los videojuegos es parte de la diversión, pero además deben considerar otras actividades", indica Halpern. Sin embargo, son relaciones que deben ser tratadas con cuidado: "Pueden ser una fuente de estrés más que algo atractivo si no responde a intereses reales". Elección libre La importancia de la amistad en la niñez se relaciona principalmente con el logro de la autonomía y en ese proceso lo más relevante es que los niños realicen por sí solos la elección de un amigo. La siquiatra de la U. de Chile destaca que estas relaciones no pueden ser impuestas por los padres o profesores. "Requieren tiempo y elecciones personales que reflejen intereses del niño. No implica ser amigo de todo el mundo", aclara. Una amistad es una experiencia que los más pequeños deben disfrutar. "Ser amigos implica una relación placentera que funciona y entrega momentos agradables a los niños", destaca Halpern. Paz Valenzuela, sicóloga y directora del Centro de Atención Sicológico de U. Andrés Bello, advierte que estos lazos no pueden establecerse como una relación jerárquica donde un niño se somete a otro. En ese tipo de relaciones los menores tienden a sufrir. "Es lo que sucede, por ejemplo, con los niños que tienen buen desempeño escolar y que los otros buscan por interés, pero no lo invitan a los cumpleaños", aclara. Leves diferencias de edad El amigo mayor es un tipo de relación que se da especialmente en niños más sociables. "Ese amigo representa un modelo de tutoría, es una figura en la que los más pequeños suelen ver una identidad de lo que quieren ser cuando grande", dice Halpern. Cuando existe esa diferencia de edad, el menor suele admirar al mayor, relación que le permitirá adquirir logros en su desarrollo, como mayor autonomía y la capacidad de ponerse en el lugar del otro, explica Müller. La importancia de abrir el espacio familiar Entregar los espacios que fomenten la amistad de los más pequeños es tarea de los padres, al igual que conocer quiénes son los amigos de sus hijos. Las especialistas coinciden que un excelente modo de lograr ese acercamiento es invitar a las amistades a la casa. En ese contexto, es posible intervenir y participar en sus dinámicas, y observar por ejemplo, cómo negocian, o que juegos prefieren, sostiene Paz Valenzuela, sicóloga de la Unab. Es difícil vincularse con las amistades si no se abren las puertas de ese espacio familiar. "Es una experiencia que tranquiliza a los padres y que ellos deben esforzarse en favorecer", indica Valenzuela. Sin embargo, la intervención paterna debe realizarse con cautela, advierte Muriel Halpern, siquiatra infantil, académica de la Facultad de Medicina de la U. de Chile. La clave en ese terreno es ser prudente y respetar, por ejemplo, que las niñas se encierren en su pieza. "Hay que mantener el equilibrio, dándoles tiempo y a la vez mantener las reglas de la casa", aclara. |
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