Cinco cosas que hacen los padres positivos

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Para que la relación familiar sea lo más apacible posible, el cambio siempre tienen que darlo los padres

No se puede negar que la rutina del año se hace cada vez más cuesta arriba en estas fechas: suena el despertador y a correr a despertar a los niños, prepararles para ir al campamento, llevarles, llegar a tiempo al trabajo… Perder los nervios es fácil, más cuando el cansancio es mayor y los niños, que ya no tienen deberes, demandan más atención y actividades por tener más tiempo libre.

Sin embargo, cuando padres e hijos están de vacaciones, se presenta ante ellos una ocasión única de ser más pacientes y positivos. Se rompen rutinas y hay mayor predisposición a sentirse de buen humor. «Lo que está claro es que el cambio para ser más positivos tiene que venir dado por los padres —asegura Cristina García, fundadora de Edúkame, pedagoga y terapeuta Gestalt—. Nunca se puede esperar que venga de parte de los hijos».

Esta experta recomienda, además, que precisamente por compartir más tiempo juntos hay que ser realistas y no marcar unas expectativas demasiado altas. «No se puede pretender que aprendan rápidamente las habilidades de un deporte o que se porten fenomenal si se les tiene una hora de compras. Hay que ser realistas y no olvidar que son niños pequeños y les cuesta adaptarse al ritmo de los mayores por lo que hay que actuar en consecuencia. Por ejemplo: no llevándoles de compras o, si no es posible, llevarles un rato y que el padre o la madre le saque del centro comercial cuando el niño esté muy aburrido y empiece a ponerse nervioso».

En este sentido, Cristina García enumera cinco actitudes que llevan a cabo los padres que afrontan el día a día con mayor optimismo:

1. Vístete con tu mejor sonrisa

¡Sonríe! Aunque a veces resulte complicado, las sonrisas se contagian. Sonríe y recibirás más sonrisas de las que imaginas. ¿Por qué no pruebas? Empieza ahora mismo.

2. Pon nombre a tus emociones

Es normal estar tristes a veces, sentir ira, tener días «no demasiados buenos» y pasar por rachas en que nos sentimos verdaderamente mal; somos seres emocionales. Es por esto que es importante aprender a identificar esas emociones desde la infancia. Es la clave para, de mayores, desarrollar capacidades como la empatía y relacionarse de forma sana con compañeros, amigos…

3. Revisa tus expectativas

¿Es posible que estés manteniendo unas expectivas muy altas en el trabajo, en tu relación familiar, en la relación con…? Trata de relajarte y revisa de forma constante tus expectativas. Reflexiona sobre cómo podrías ser más flexible. No es necesario que todo salga perfecto, ni que salga a la primera. Simplemente trata de focalizar en aquello que te hace más feliz y que es más beneficioso más a tu familia.

4. Cultiva tu paciencia

La paciencia es una cualidad que debería venir de serie al convertirnos en padres. Sin embargo, pese a que esto no pasa así, puede trabajarse y puede cultivarse.

5. Dedícate tiempo

Dedícate de forma habitual un tiempo único y exclusivo para ti. Esto te ayudará a renovar la energía, a recargar las pilas. Además, te facilitará el deshacerte de los pensamientos negativos, del mal humor y, sobre todo, te hará ganar en paciencia y te ayudará a afrontar la vida con más optimismo y vitalidad.

Ser padres no es una labor sencilla. Sin embargo, con algunos pequeños trucos se puede afrontar el día a día con humor, paciencia y optimismo. Conoce tus emociones y siéntete a gusto contigo mismo. Conoce también las emociones de tu hijo y cómo es para poder conectar con él y establecer la relación que siempre has soñado.



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