| Fuente: American Journal of Obstetrics & Gynecology | ||
| Jueves, 03 de Junio de 2010 | ||
Partos prematuros aumentan en cantidad en parte por inducción a trabajo de parto
En EE.UU. la tasa de trabajo de parto inducido aumentó al doble entre 1992 y el 2003, que a su vez parece haber incrementado la cantidad de nacimientos prematuros. La relación entre ambos puede ser preocupante, ya que si bien los bebés nacidos a las 37 ó 38 semanas de gestación son considerados a término, tienen más probabilidades de padecer más problemas de salud que aquellos que nacen con más semanas de gestación. El periodo de gestación dura normalmente 40 semanas, pero se considera un nacimiento de término desde las semanas 37 ó 38. De hecho, aquellos embarazos de 42 semanas o más son llamados "postérmino". Experto tomaron estadísticas vitales de Estados Unidos para estudiar y demostrar que los partos inducidos crecieron desde un 14 por ciento de los nacimientos a término en 1992 al 27 por ciento en el 2003. Durante el mismo periodo creció además la proporción de partos al comienzo de lo que se considera un embarazo a término. En el 2003, el 30 por ciento de los partos ocurrieron durante las semanas 37 ó 38, versus el 19 por ciento en 1992. Asimismo, más del 60 por ciento de los partos a término fueron antes de la semana 40, comparado con el 42 por ciento en 1992. Estos datos dan, como consecuencia, la idea de que la creciente tasa de partos inducidos es una "causa probable" de los nacimientos prematuros, de acuerdo a los investigadores, quienes publicaron su estudio en el American Journal of Obstetrics & Gynecology. Si bien la mortalidad del neonato y otras complicaciones no son comunes en la semana 37 ó 38, los riesgos son relativamente más altos que en los bebés nacidos a las 40 semanas, explicó el doctor Michael S. Kramer, de la Universidad McGill, en Montreal, Canadá. La tasa de mortalidad y los problemas como alteraciones respiratorias aumentan en esas semanas. Estudios anteriores sugieren que además podría dañarse el desarrollo del cerebro fetal y que, también, los bebés que nacen relativamente temprano tienen coeficientes intelectuales (CI) un poco más bajos. El riesgo absoluto de tener esas complicaciones para las embarazadas a las que se les induce el parto es bastante bajo, insistió Kramer. Y agregó que no se debería desalentar la inducción si es necesaria. De todos modos, dijo que los obstetras y las embarazadas deberían saber que esta práctica en las semanas 37 ó 38 tiene riesgos. Y los nuevos estudios deberían seguir analizando el potencial impacto que tiene en la salud pública la tasa creciente de inducciones. En todo caso, aún no se sabe la razón del aumento de las inducciones entre 1992 y el 2003 y los expertos no obtuvieron información sobre los motivos médicos de esas decisiones. En general, el trabajo de parto se induce en embarazos que superan las 41 semanas, por el riesgo de que la madre y el bebé sufran alguna complicación. En el resto de los embarazos, se realiza cuando el feto está en peligro de no recibir los nutrientes o el oxígeno suficientes a través de la placenta, cuando una mujer rompe bolsa pero no comienza el trabajo de parto, o cuando la madre tiene alguna enfermedad (diabetes gestacional o presión alta) que puede poner en riesgo su salud o la del bebé. Kramer dijo que la inducción del trabajo de parto estaría creciendo porque los médicos cuentan con mejor tecnología para monitorear el embarazo, como el ultrasonido Doppler. Noticias Históricas Relacionadas a este tema |
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