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Fuente: Reuters Health en Medline Plus   
Lunes, 25 de Enero de 2010

No es necesario que las embarazadas ayunen en trabajo de parto


   Reuters Health en Medline Plus - No hay motivo para negarle líquido y comida durante el trabajo de parto a una embarazada con bajo riesgo de complicaciones, afirmó una revisión de estudios.

 
"Las mujeres deberían poder elegir libremente si quieren comer y tomar líquidos", escribieron los autores en Cochrane Library, una publicación de Cochrane Collaboration, una organización internacional que evalúa las investigaciones médicas.

El equipo de la doctora Jennifer Milosavljevic, especialista en obstetricia y ginecología del Sistema de Salud Henry Ford, en Detroit, que no participó en el estudio, coincidió con la conclusión.

"En mi experiencia, a la mayoría de las embarazadas del Henry Ford se les indica una dieta líquida durante el trabajo de parto que incluye agua, jugo de manzana y de arándano, caldo y gelatina", dijo a Reuters Health.

"Si se prolonga la inducción del parto, se permite una dieta común y pueden comer cualquier cosa fuera del menú entre las distintas técnicas de estímulo", agregó.

La doctora no observó resultados adversos por la opción de tomar líquidos y/o comer durante el trabajo de parto.

La política hospitalaria durante décadas permitió a las embarazadas tomar pequeños sorbos de agua o cubos de hielo durante el trabajo de parto para calmar la sed.

Tal como mostraron algunos estudios en la década de 1940, existía el temor de que si se necesitaba utilizar anestesia general para una cesárea, esa mujer podría inhalar los líquidos o el alimento regurgitados, causando neumonía u otros problemas pulmonares.

Pero la anestesia mejoró desde entonces. Hoy existe la anestesia local y su uso general es más seguro.

Y las actitudes hacia el consumo de alimentos y líquidos en el trabajo de parto se relajaron.

El equipo revisó cinco estudios sobre más de 3.100 embarazadas que analizaron la evidencia de limitar la comida y la bebida en las mujeres que se consideró que no necesitarían anestesia.

Un estudio comparó la restricción total con la libertad de comer y beber a gusto. Otros dos confrontaron el uso de agua únicamente con el consumo de ciertos líquidos y alimentos.

Los dos restantes contrapusieron la opción de tomar sólo agua con la de dar a las mujeres bebidas con carbohidratos.

Las evidencias no mostraron beneficios ni daños por la decisión de restringir los alimentos y los líquidos a las embarazadas.

El equipo señaló que muchas mujeres no desean comer ni tomar líquidos durante el trabajo de parto. Sin embargo, los estudios demostraron que a algunas les molesta que les impongan esa restricción.

El desequilibrio nutricional también estaría asociado con un trabajo de parto más prolongado y doloroso. Beber líquidos transparentes en poca cantidad brinda alivio a las mujeres en el momento de la concepción y no aumenta el riesgo de sufrir complicaciones en el parto.

El equipo no halló estudios sobre el peligro de comer y beber para las mujeres con alta posibilidad de necesitar anestesia, por lo que se necesitan más investigaciones al respecto.

 


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