El
glaucoma se caracteriza por un aumento de la presión ocular, que puede causar la pérdida de la visión y, sin tratamiento, hasta ceguera.
En algunos casos, el
embarazo influye sobre el glaucoma y "su manejo en la gestación es un desafío", escribió en British Journal of Ophthalmology el equipo de Jau-Der Ho, de la Universidad Médica de Taipei.
Los autores evaluaron la relación entre el uso de fármacos para tratar el
glaucoma en el
embarazo y el riesgo de tener un
bebé de bajo peso al nacer.
El estudio incluyó a 244
embarazadas, a las que se les habían indicado gotas oculares para controlar el
glaucoma durante el
embarazo. Se las comparó con 1.952 embarazadas seleccionadas al azar con características similares, pero que no usaron gotas para tratar el glaucoma (grupo de control).
La mayoría de las mujeres (el 77,5 por ciento) tratadas con gotas oftalmológicas para controlar el glaucoma recibieron betabloqueantes, como por ejemplo, timolol maleato (Timoptic).
El equipo halló que el 10,7 por ciento de las embarazadas tratadas con un fármaco para glaucoma tuvo un bebé con bajo peso al nacer, a diferencia del 6,2 por ciento de las embarazadas del grupo de control.
Tras ajustar factores que influirían sobre los resultados, no hubo diferencias significativas en el riesgo de tener un
bebé con bajo peso al nacer entre las futuras mamás a las que se les indicó usar o no gotas con el betabloqueante.
Pero, según el equipo, eso no ocurrió con las gotas con otros tipos de fármacos, ya que sus usuarias tuvieron el doble de riesgo de tener un bebé con bajo peso al nacer que el grupo de control.
"Los datos sugieren que los betabloqueantes de uso tópico podrían ser fármacos de primera elección (...) para el tratamiento médico del glaucoma en embarazadas", dijo Ho a Reuters Health.
"Aun así, para considerarlos completamente seguros en el embarazo, se deberían tener en cuenta otros efectos adversos para el bebé y la madre", agregó.