Su bebé lloraba sin parar y cuando le quita el calcetín se dan cuenta del terrible error que habían cometido

La importancia de atender los llantos de nuestros hijos radica en que puede salvarlos de algo peligroso, como le pasó a un bebé en Kansas, Estados Unidos.

Según reporta el sitio Newsner, Molly era una sana bebé que había nacido 7 semanas antes de lo esperado, pero aún así estaba en perfectas condiciones de salud, y en casa juntos a sus padres. Lloraba asiduamente como cualquier bebé cuando tiene hambre, sueño, gases o dolores de barriguita. Pero un día, y cuando ya tenía 5 meses de edad, lloraba mucho y no había nada que pudiera calmarla.

Scott y Jessica Walker, los padres de la pequeña Molly notaron un día que la bebé estaba muy caliente; tenía fiebre. Entonces, comenzaron a quitarle la ropa para darle un baño de agua tibia, como es recomendable hacer en primera instancia para bajar la temperatura corporal. La bebé lloraba tanto que pensaron que se debía al malestar que le generaba la fiebre.

Según lo expresado en el sitio ABC news, Scott contó: “Molly estaba gritando, llorando, a pesar de que ya había sido alimentada, cambiada y no quería ni su chupete”. Sin embargo, se dieron cuenta de su calcetín derecho estaba mojado y el calcetín izquierdo estaba seco. Su pie estaba sudando. Y cuando quitaron el calcetín vieron lo que le estaba ocasionando tanto llanto descontrolado.

La bebé tenía un cabello alrededor de uno de los deditos de su pie, haciendo un torniquete. La sangre no podía pasar y se estaba hinchando cada vez más, provocando un gran dolor. Jessica, quien trabaja como enfermera, rápidamente reaccionó y utilizó un instrumental específico para remover el pelo atascado con la mayor presición posible, y para que la niña no sienta más dolor aún.

Al parecer, y luego de que los médicos observaran el pie de Molly, los padres se enteraron que este sindrome es más común de lo que se cree y se llama “síndrome de torniquete del dedo”, y sucede cuando un pelo se enreda a un dedo provocando una presión tal que la sangre deja de circular.

Según la especialista Julie Gallombardo, médica del Departamento de Pediatría de la Universidad de Nueva York, dijo que la condición puede causar una infección grave y que un niño puede perder un dedo como resultado, según lo reportado por Daily Mail.

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