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| Jueves, 26 de Febrero de 2009 | ||
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Sólo uno de cada tres niños que nacen en Chile son hijos de padres que están casados
Si en 1960 el porcentaje de niños que nacían fuera del matrimonio era de 15,9%, casi 50 años después es un mayoritario 64,6%, según los datos del Servicio de Registro Civil para el año 2008. Una cifra que ha ido creciendo sostenidamente y que tuvo su punto de quiebre en 2001, cuando por primera vez el número de chilenos hijos de padres casados fue inferior al de aquellos cuyos progenitores no han legalizado esta unión.
Está claro que la tendencia está asociada a la disminución de los matrimonios, cuya cifra cayó de 74.745, en 1998, a 57 mil 404 en 2008, es decir, 17 mil 341 uniones civiles menos en 10 años. Sin embargo, dicen quienes han estudiado el tema, ésta no es la única explicación. Que los chilenos ya no valoren de la misma forma el matrimonio, que las mujeres (particularmente las casadas) estén teniendo menos hijos y cada vez más tarde y que el embarazo adolescente, si bien dejó de crecer, sea cercano al 27%, según cifras del INE, son hechos que también influyen en el tema. ¿Pan y cebolla? "Actualmente un embarazo ya no significa, necesariamente, la obligación de casarse, como hace diez o quince años", reflexiona a El Mercurio la socióloga Viviana Salinas, investigadora del Instituto de Sociología de la U. Católica. De hecho, agrega, la Encuesta Bicentenario 2008 UC-Adimark, mostró que la convivencia es cada vez más aceptada en la sociedad chilena, sobre todo entre los más jóvenes. Y aunque aún está lejos de superar en porcentaje a quienes están casados (79% contra 16%), cada vez son menos los adultos que creen necesario casarse ante la próxima llegada de un niño. "Ahí entramos a otro tema y es que una vez que el niño nace la idea de formalizar legalmente la unión gana fuerza", complementa. La socióloga saca esa conclusión de un análisis que hizo de las cifras de natalidad en 2005, las que mostraban que el 75% de los primeros hijos tenían a sus padres solteros, porcentaje que bajaba al 53% en el caso de los segundos hijos. A eso se agrega que, definitivamente, hace rato que las chilenas dejaron de pasearse con el vestido de novia en la cartera. Ahora, la decisión de casarse pasa por su situación vital. "Aquellas de menos recursos y más jóvenes no se casan con su pareja por temor, porque el sujeto no tiene un trabajo estable, tiene problemas con la ley o ejerce violencia sobre ella. Y aquellas con más edad y recursos no lo hacen por esta tendencia mundial más posmoderna a mantener abierto el horizonte futuro". En ese sentido, el sociólogo Gonzalo Tapia, académico de la U. Diego Portales, pone el foco en el aplazamiento general del matrimonio y de la llegada de los hijos. Porque el "contigo pan y cebolla" hace rato que no funciona, mientras que buscar la estabilidad económica y laboral, antes de formar familia es una tendencia creciente, apunta. A eso añade otro punto: "En 2004 vimos una disminución muy fuerte de los matrimonios motivada por la discusión de la Ley de Divorcio. Con ese tema zanjado, vemos que el número aumentó y ahora comienza a bajar de nuevo. Pero creo que en la próxima década esa cifra tenderá a estabilizarse y con ella también el porcentaje de hijos que nacen fuera del matrimonio". O sea, para el Bicentenario se consolidará esta proporción en que sólo uno de cada tres niños nacidos será hijo de una pareja casada. Para buscar más respuestas, Viviana Salinas alude a un artículo de Osvaldo Larrañaga, economista del Programas de Naciones Unidas para el Desarrollo. Se trata de "Comportamientos Reproductivos y Natalidad, 1960 - 2003", incluido en el libro "El Eslabón Perdido", editado por Eugenio Tironi. En su análisis, Larrañaga se encuentra con varios fenómenos: uno es la disminución de la tasa de natalidad entre las mujeres casadas, mientras que la de las solteras permanece estable. A eso, el economista agrega el aumento de las solteras y baja de las casadas en los tramos de edad de más fertilidad. Al hablar de los efectos de esta estadística, Gonzalo Tapia advierte a El Mercurio que el grupo que más debería preocupar es el de las madres adolescentes sin una pareja de apoyo."Suelen ser de menos recursos y abandonan sus estudios. Por eso, hay que ayudarlas a seguir estudiando y armar un proyecto de vida". |
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