| Fuente: HealthDay / Pediatrics | ||
| Viernes, 13 de Agosto de 2010 | ||
Señales de autismo podrían ser notorias incluso durante la temprana infancia
Es posible darse cuenta de ciertas señales de autismo incluso en bebés de hasta un mes de edad. Sin embargo, estas señales no son las alarmas más comunes, como la falta de contacto visual o sonrisas, según explica un estudio reciente. Los autores encontraron que los bebés que necesitaban cuidados intensivos neonatales y luego se les diagnosticó un trastorno del espectro autista tenían mayor tendencia a presentar un tono muscular anormal en los brazos, además de diferencias en su procesamiento visual, en comparación con aquellos bebés que se desarrollaron de forma normal tras el tiempo que pasaron en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN). Si bien estas señales eran más bien tenues y los padres no necesariamente las notarían con facilidad, expertos entrenados observaron a los bebés de cerca y se dieron cuenta de ellas. De acuerdo a uno de los autores de la investigación, Ira Cohen, catedrático del departamento de psicología del Instituto de Investigación Básica sobre Discapacidades del Desarrollo del Estado de Nueva York, "cualquier padre preocupado sobre el desarrollo de su hijo debe pedir que lo evalúen". El autismo es un trastorno en el desarrollo neural, que se caracteriza por problemas con la interacción social, la comunicación verbal y no verbal, e intereses y conductas restringidas. En caso de que los resultados de este estudio sean confirmados por investigaciones futuras, podría llegarse a hacer identificación y tratamiento más tempranos para los niños autistas, apuntan los autores. Para llevar a cabo la investigación, que aparece en la revista Pediatrics, los expertos registraron a 28 bebés que estuvieron en la UCIN y a los que más tarde se les diagnosticó un trastorno del espectro autista. Los compararon con 112 bebés del mismo sexo y edad gestacional que no tenían autismo. La conducta y el desarrollo de los niños se evaluó al mes de edad, a los cuatro meses, y de forma periódica hasta los dos años. El primer mes, los lactantes a los que más tarde se les diagnosticó autismo tendían a mostrar "anomalías neuroconductuales persistentes" luego de ser dados de alta, en comparación con los demás bebés. Aproximadamente el 40% de los bebés que luego se les diagnosticó autismo mostraron anomalías en la forme en que rastreaban visualmente objetos, en comparación con el 10,5% de los que no recibieron el diagnóstico. Más del 50% de los bebés que luego se les diagnosticó autismo poseían un tono anormal en los brazos, ya sea demasiado flojo o demasiado rígido, en comparación con 22% de los bebés que se desarrollaron con normalidad. Al cuarto mes, los lactantes que se les diagnosticó autismo preferían mayores cantidades de estimulación visual que los demás bebés de su edad. Para testearlo, el equipo mostró a los bebés destellos de luz a distintas velocidades. Se les dio la opción de ver un monitor con luces que estimulaban más o menos la visión. Los investigadores determinaron la preferencia al medir cuánto tiempo miraba el bebé cada monitor. Según Cohen "a los niños autistas les gusta ver cosas que se mueven frente a sus ojos, como manos que se agitan, o seguir contornos". En el periodo entre el séptimo y décimo mes, los bebés que fueron diagnosticados con autismo también mostraron una caída en sus habilidades de pensamiento y motrices, tal vez como consecuencia de las señales sensoriales y motrices muy tempranas. Alrededor de los trece meses, el desarrollo de los niños autistas comenzó a diferenciarse marcadamente de los que no sufrían la enfermedad. "El motivo de intentar identificar a estos niños antes es que se puede comenzar la intervención más temprano, y los datos indican que mientras más pronto se inicie la intervención, mejor le va a los niños", aseguró Cohen. Los autores hicieron hincapié en que este estudio se realizó con bebés de la UCIN. Por esto, es necesario que se realicen más investigaciones para confirmar si los bebés nacidos a término y saludables a los que luego se les diagnostica autismo muestran anomalías parecidas desde temprano. Estudios anteriores encontraron que niños nacidos prematuramente o con bajo peso tienden a ser más propensos a desarrollar autismo, aunque la mayoría de niños autistas no son prematuros, comentó la Dra. Rebecca Landa, directora del Centro de Autismo y Trastornos Relacionados del Instituto Kennedy Krieger en Baltimore. Por eso, Landa señaló que los profesionales médicos de la UCIN deben poner más atención a las anomalías del tono muscular. "Una de las grandes moralejas de este estudio es que los investigadores informan sobre el tono muscular y el sistema visual, cosas que no son lo que uno observaría, o esperaría como precursores del autismo", planteó Landa. "Ahora pensamos que las señales principales de autismo en un bebé no serán los factores obvios conocidos como la expresión facial y el contacto visual". Fuente: HealthDay / Pediatrics Noticias Históricas Relacionadas a este tema |
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