Mamá por una hora, en una ciudad donde todo tiene precio

Nueva York es una de las ciudades en donde al parecer todo tiene precio. Dentro de este ambiente consumista, una mujer encontró un nicho de negocio bastante particular: ofrece sus servicios de madre por 40 dólares la hora, unos 28 mil pesos chilenos.

Por curioso que parezca, le ha ido bastante bien. De acuerdo al sitio The Guardian, Nina Keneally, de 63 años, vive en Brooklyn y tiene dos hijos ya mayores.

Lauren O'Neil | Twitter

Como el servicio que ofrece es completo, ayuda a cocinar, escoger regalos y dar consejos. “Hay veces en que necesitas una madre, solo que no la tuya propia”, dijo entre risas. Eso sí, aclara que no limpia baños ni tampoco lava ropa sucia, ya que según sus propias palabras “eso tienes que hacértelo tú, es lo que te diría tu madre”. Todas las consultas se pueden hacer a través de su sitio Need a Mom.

“Me di cuenta de que muchos jóvenes se acercaban a hablarme. También descubrí que habían muchas personas que hablaban con sus amigos respecto a temas que no podían tratar con sus padres”, agregó la emprendedora mujer. En efecto, la mayoría de quienes acuden a sus servicios son veinteañeros, o treintañeros, cuyas madres viven en el otro extremo de Estados Unidos.

Sin Embargo | Twitter

Pero Kelley no es una inexperta en labores de este tipo. De hecho, durante su vida ha realizado innumerables tipos de trabajo tales como productora teatral, funcionaria de la Seguridad Social en el estado de Pensylvania e incluso consejera en una clínica de rehabilitación de drogas y alcohol.

“Mientras hacía todo eso por supuesto que debía llevar a mis niños a los entrenamientos de fútbol, organizar las cenas en mi hogar, coser los disfraces durante Halloween y controlar los medicamentos para mis hijos”, agregó la mujer.

El periodista Adam Gabbatt pagó los 40 dólares por el servicio de “madre por una hora”, tiempo en el cual aprovecharon de tomar un té y conversar sobre sus experiencias. Durante la ocasión, Kelley comentó que sólo ha tenido un par de clientes un tanto fuera de lo común.

El primero de ellos era un hombre de 58 años, pero la mujer rechazó la oferta ya que sentía que ella no era la figura materna que quizás la persona buscaba. El segundo, era un cliente que quería que fuera por varios días a Europa junto a él. Tampoco aceptó.

Respecto a la idea de si será posible el negocio “padre por una hora”, Keneally dice que no es una mala idea. “Habrá que encontrar a un hombre con esa paciencia”, añadió.

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