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Fuente: Journal of the American Medical Association   
Lunes, 26 de Abril de 2010

En países en desarrollo, bebés de madres altas son más sanos


En países en desarrollo, bebés de madres altas son más sanos Los hijos de las mujeres más bajas tenían un 40 por ciento más riesgo de morir en la infancia que los hijos de las mujeres más altas.

Cuando se trata de países en vías de desarrollo, las madres más altas tienden a tener hijos más saludables y menos propensos a morir en la infancia, tener bajo peso o problemas de crecimiento. Además, una alimentación saludable en la adolescencia y el retraso del matrimonio y la maternidad darían como resultado adultas más altas.

Estas conclusiones son derivadas de un estudio realizado por un equipo encabezado por S. V. Subramanian, de Harvard School of Public Health, quien comentó que "es la primera vez que vemos un efecto de la salud materna, según la altura, en la niñez de sus hijos".

El equipo de Subramanian analizó datos de salud de 54 países en desarrollo del período 1991-2008 para un total de casi 3 millones de nacimientos de más de tres cuartos de millón de mujeres de entre 15 y 49 años. A las mujeres se les dividió en categorías de altura, entre menos de 1,49 y más de 1,60 metros.

Casi el 12 por ciento de los niños murió antes de los 5 años. El equipo se dio cuenta que con una menor altura, el riesgo de que un niño muriera aumentaba "significativamente".

Los hijos de las mujeres más bajas tenían un 40 por ciento más riesgo de morir en la infancia que los hijos de las mujeres más altas. Estos niños tenían 1 posibilidad en 14 de morir, mientras que los hijos de las mujeres más bajas tenían 1 posibilidad en 7 de morir.

Las diferencias fueron aún mayores al analizar los problemas de crecimiento. Cuanto menor era la categoría de altura de la madre, "significativamente más alto" era el riesgo de que su hijo tuviera bajo peso o problemas del desarrollo.

La altura materna fue "el factor más importante" para determinar el riesgo de sufrir problemas de crecimiento: influyó 2 veces más que la educación materna y 1,5 veces más que el ingreso.
Aún se desconoce si los resultados son aplicables a las naciones más ricas, pero Subramanian lo descartó debido al entorno tan distinto en el que nacen los niños en los países desarrollados.

Aun así, "hay poblaciones marginales (con altas tasas de subnutrición materna e infantil) en los países desarrollados a las que se aplicarían estos resultados/asociaciones", dijo el doctor Parul Christian, de Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, que no participó en el estudio.

En Journal of the American Medical Association, el equipo de Harvard indicó que los datos sugieren que lo adquirido afecta lo innato de una generación a otra. "Es el primer estudio que demuestra un pasaje intergeneracional de una ventaja en la salud física", dijo Subramanian.

Dado que la altura en la edad adulta "refleja el entorno nutricional estresante de la madre en la infancia", los resultados podrían modificar el diseño y el objetivo de los programas nutricionales.
"Debemos concentrarnos en intervenciones con alcance intergeneracional, lo que ocurre sólo cuando se invierte en los niños, en especial en las niñas de entre 5 y 15 años", dijo Subramanian.

 


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