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Fuente: Terra.cl   
Lunes, 18 de Enero de 2010

El dilema de los niños que duermen con la mamá

 

Ecografía

Si tu hijo se rehúsa a dejar tu habitación y realiza pataletas cada vez que lo intentas, es importante que te dediques a ayudarlo en este nuevo aprendizaje, porque la confianza del cariño, más una rutina y reglas claras, pueden generar la independencia deseada.


SANTIAGO, Enero 10.- Son pasadas las 11 de la noche y Javiera de tres años no consigue dormir sola en su habitación. Se levanta una y otra vez en búsqueda de sus padres; llora, pide tomar jugo, hasta que por cansancio cae rendida en su cama. Pero no transcurre más allá de una hora y despierta pidiendo a gritos la presencia de su mamá.

Al final, otra noche en que Loreto, su madre, decide dormir con su hija: “Llevamos varios meses tratando que se acostumbre a su pieza, pero no hay caso. Cuando bebé dormía en su cuna en nuestra habitación, después pasó a dormir con nosotros en la cama, y ahora que queremos que esté solita no hay manera de despegarla de nosotros”, comenta.

Y tan compleja se ha vuelto la situación, que han tenido noches en que el matrimonio ha optado por separarse: “A veces prefiero irme a dormir con la Javierita a su pieza porque creo que así logrará adaptarse al cambio, pero ella se despierta a penas trato de dejarla sola, es como si tuviera un radar de vigilancia”, señala.

El poder de la confianza


El psicólogo de la Universidad Católica de Chile, Alejandro Caravera, nos explica sobre esta problemática, que sería ideal que desde el nacimiento del niño ya exista un espacio destinado para él. Aunque los primeros meses de vida requerirán de la atención constante, pero alrededor de los seis meses ya ha avanzado considerablemente en su desarrollo perceptual, cognitivo y emocional, siendo capaz de reconocer a un otro distinto a él mismo.

“Esta capacidad es fundamental para comenzar a consolidar las futuras separaciones del niño. Aunque no existe una edad fija en cuanto a la separación de habitaciones, es esperable que desde la mitad del primer año el niño sea capaz de tolerar de buena forma los momentos de distanciamiento con los padres”, indica.

Así que recomienda transmitirle confianza en este proceso: “El paso al espacio propio debe ser gradual, pues las angustias de un niño que ha estado acostumbrado a dormir con los padres pueden ser muy intensas. Este proceso se inicia explicándole que va a dormir en su propio lugar, y que los padres van a estar cerca de él”.

Agregando el especialista, que los padres deben confirmarle que están atentos, tranquilizándolo con su presencia cuando él o ella los necesite: “Las dificultades ante cualquier tipo de separación siempre van a existir, y lo importante es ser capaz de tolerarlas. Puede ser tranquilizador para un hijo tener la certeza de que las decisiones de los padres no se modifican en base a llantos o pataletas”, señala.

Una rutina y reglas claras


Si aún no te decides a dejar a tu hijo en su propia habitación, te contamos que a juicio del psicólogo, este acto no implica ni más amor, ni más cercanía ni más vínculo, sino más bien refleja las propias angustias de los padres en generar una separación, porque indica que las pesadillas, terrores nocturnos o cualquier dificultad que se produzca en el dormir del niño, puede ser calmadas con padres presentes, que acompañan y que tranquilizan.

Así que lo mejor es que se programen como familia, ya que las rutinas pueden ser muy beneficiosas para los niños: “Es bueno que exista una hora para irse a dormir que sea definida por los padres, y que en esa hora esté en la habitación y se duerma, no se ve televisión ni se juega. Una cierta estructura en los hábitos del sueño permite que esta actividad tenga las condiciones necesarias para producirse”, manifiesta.

Por lo tanto, más allá de ayudarlos con música, películas, espanta cucos, o luces, el especialista aconseja crear una barrera a los estímulos, para que efectivamente pueda relajarse: “Necesitar la televisión para dormir puede significar de base la angustia a la separación. En estos casos, sería más provechoso acercarse al niño y hablarle de esto, o acompañarle”, declara.

Finalmente, recomienda la existencia de un objeto que brinde compañía al niño y que simbolice la presencia de los padres, como podría ser un juguete especial, ya que facilitaría el paso de la vigilia al sueño, pues transmitiría la idea de compañía aunque se esté solo.

Así que ya lo sabes, puede ser un proceso engorroso y tomar bastante tiempo, pero a la larga tu hijo te lo agradecerá, ya que asumir su independencia de manera confiada será la base del inmenso camino que como adulto tendrá que recorrer.

Por Verónica Lavado
 Fuente: Terra
 


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