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Jueves, 23 de Octubre de 2008
Los perros no deben quedarse solos con guaguas o niños pequeños
La reciente muerte de una lactante de diez meses producto de las mordeduras del perro de la casa reflotó el debate acerca de la conveniencia de tener mascotas con niños pequeños.
Los niños y los perros pueden llegar a ser muy buenos amigos, pero eso se vuelve difícil si el can no ha sido correctamente socializado. "Un perro que no interactúa con la gente menos lo va a hacer con niños, por lo que es deber de toda la familia comprometerse a dedicar tiempo a la mascota", explica el adiestrador José Manuel Leal, de adiestramiento.cl.


Un error común es pensar que un niño puede ser propietario de un perro, pero en palabras del experto, el dueño siempre debe ser un adulto, o por lo menos un niño de 12 años en adelante que sea capaz de manejarlo.

Sin embargo, sí es importante que el perro socialice con niños desde cachorro, aunque esto se debe producir bajo constante vigilancia de los mayores. "Los niños se mueven de manera errática y más rápido que los adultos, lo que puede parecer extraño para el animal. Por eso, el perro debe conocer y acostumbrarse a diferentes edades y tamaños".

Llegada de un recién nacido

Ante un nacimiento en el hogar donde vive el perro, lo recomendable es empezar a relacionarlo con coches y guaguas, por ejemplo, en las plazas antes de su llegada. Además, Leal es enfático en que no hay que cometer el error de modificar las condiciones del animal cuando nace el niño, porque se le rompe el equilibrio. Cuando llega el momento de conocerse, explica, "la guagua debe ser presentada tranquila y con poca ropa arriba de la cama, acercando al perro controlado con una cadena floja, no tensa, para que pueda olfatear o incluso lamerle la mano". A juicio del especialista, es importante que la examine y se familiarice con su olor y con el llanto. "Eso de esconderla, moverla rápido o taparla cuando llora puede confundir al perro, que no sabrá de dónde viene el llanto".

Un punto importante es la elección de la raza. "Por ejemplo, los border collie son muy buenos para jugar de lejos, para buscar pelotas, pero no les gusta que los toquen". También hay perros con poca sensibilidad corporal, como los pitbull o los bullterrier, que pueden empujar a un niño sin darse cuenta. "Lo mismo los perros grandes, que no miden movimientos y podrían aplastar a una guagua".

Ahora, si la idea es irse a la segura, lo mejor es optar por razas chicas: "Un chihuahua puede ser mordedor, pero el daño es mínimo comparado con un perro grande". Especial cuidado se debe tener con los perros desconocidos, que frente a movimientos irregulares de un niño pueden reaccionar violentamente.


 


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