Apego materno ayuda a bebés a convertirse en adultos menos estresados

Mamá e hijo

Apego materno ayuda a bebés a convertirse en adultos menos estresados

 

La hipótesis es que a medida que hay más cariño y afecto por parte de una madre a su bebé, habrá menos ansiedad, hostilidad y distrés en general en el niño durante la adultez.

Se llegó a esta conclusión luego de hacer un seguimiento a 482 niños desde los ocho meses de edad hasta una edad promedio de 34 años. Los resultados sugieren que el afecto materno a una edad muy temprana puede tener un impacto crítico a largo plazo sobre la salud mental y las habilidades de afrontamiento emocional.

El estudio, a cargo de Joanna Maselko de la Universidad de Duke, Estados Unidos, un grupo de científicos será publicado en la Journal of Epidemiology and Community Health.

Todos los participantes de la investigación formaban parte del Proyecto nacional de cooperación perinatal, que incluyó a personas nacidas en Providence, Rhode Island. Los científicos evaluaron, en primer lugar, a los niños a los ocho meses de edad en cuanto al progreso de su desarrollo. Al mismo tiempo, se evaluó a las madres en cuanto a su reacción a los resultados de las pruebas de sus hijos, y qué tan bien reaccionaban al “rendimiento” de los niños en el examen.

Paralelamente se evaluó el grado de afecto materno y la atención mostrada a los niños, y se clasificaron desde “negativo” hasta “extravagante”. Se consideró que el diez por ciento de las madres habían ofrecido niveles muy bajos de afecto a sus hijos, mientras que 85 por ciento había ofrecido un grado de afecto considerado “normal”. El seis por ciento mostró a sus hijos una cantidad de afecto materno que los investigadores determinaron como muy alta.

Años más tarde, esos niños -ahora adultos- fueron testeados por sentimientos de ansiedad, hostilidad y niveles generales de angustia emocional o distrés.

Cuando se comparó el afecto materno en la infancia con el estado mental emocional de los adultos, Maselko y colegas encontraron que los niños que habían sido expuestos al mayor grado de afecto tenían los niveles más bajos de ansiedad, hostilidad y distrés general.

En cambio, aquellos niños que habían sido expuestos al menor grado de afecto en la infancia tenían el grado más alto de dichas cualidades, que podría contribuir a la inestabilidad emocional y la inseguridad, señalaron los investigadores.

El afecto materno podría permitir y promover el desarrollo saludable del cariño y los vínculos emocionales, que podría ayudar al niño a desarrollar las habilidades sociales claves para afrontar al estrés general y la ansiedad. “Estos hallazgos sugieren que el afecto y el cariño tempranos tienen efectos positivos duraderos sobre la salud mental hasta bien avanzada la adultez”, concluyeron los científicos.

FUENTE: HealthDay / BMJ journals

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