Rivalidad entre hermanos
¿Por qué pelean los hermanos?
Si tu pequeño ya ha crecido y tiene 2 ó 3 años comenzará a notar la independencia que tienen sus hermanos mayores. A su vez, el hermano mayor descubrirá que no quiere estar pegado a su hermano chico todo el tiempo. El resultado: discusiones, burlas, acusaciones, empujones y puñetasos que te harán enloquecer.
Lo cierto es que algunos hermanos chocarán toda su vida, por lo que debes aceptar que cierto nivel de conflicto a tu alrededor es inevitable. Por otra parte, tus hijos deben aprender a respetarse cuanto antes y a resolver sus conflictos. No es fácil mediar en los conflictos fraternos, pero con cuidado y mucha comprensión podrás salvar las situaciones, reducir los dolores de cabeza y mantener la paz familiar.
Qué hacer si los niños discuten mucho
- No estimules la competencia mediante la comparación. Si dices "¿Por qué no puedes ser como tu hermano?" herirás los sentimientos del niño. Mejor, destaca las buenas cualidades de cada uno: "Jorge, qué bien te has puesto la camisa. Y Lorena, estoy orgullosa de que escribiste la tarea solita". Cuando puedas, encómialos (guíalos) a ambos: "¡Qué bien que se portan!". Pero, no busques la igualdad por todos los medios. Si tratas a tus hijos equitativamente, puedes crear más problemas. Trata a tus niños como individuos. A medida de crezcan, uno hará cosas que el otro no podrá hacer todavía y va a haber ocasiones en que toda la atención será para uno (como en el cumpleaños) y no para los dos. En vez de buscar la igualdad, deja claro que siempre intentarás ser justa. Cuando uno se queje "Mi hermana tiene más dulces que yo", prueba con: "¿Quieres otro? ¿Cuántos más crees que puedes comer?". Deja que uno de los dos corte el pastel y el otro elija el primer pedazo, así ambos disfrutarán de la experiencia.
- No aceptes las acusaciones. Si el más pequeño corre a decirte que su hermana mayor está portándose mal, dile que no te interesa que él te diga lo que hace su hermana. Pero si quiere decirte lo que él está haciendo, escúchalo con atención. Deja claro que no aceptarás que se generen problemas el uno con el otro. Eso sí, asegúrate de que entiendan que esa regla tiene una excepción: si uno de los dos está en peligro de hacerse daño o de dañar a alguien, sí deben decírtelo.
- Ejerce de árbitro y pon límites de ser necesario. Evita meterte en sus discusiones, pero procura facilitar la comunicación. Puedes decir: "Vuelvo en un minuto. Si para entonces no han solucionado quién juega con el juguete primero, ninguno de los dos podrá hacerlo". En el caso de niños más pequeños, necesitan la presencia de un adulto para mantener la calma y llegar a una solución, sobre todo si las emociones se exacerban y llevan al llanto o los gritos. Si esto pasa, interviene y escucha las 2 partes. No dejes que se interrumpan el uno al otro. Luego, resume el problema, reconoce su dificultad y ayúdalos a encontrar una solución que no sea difícil para ellos. Ten presente que habrá ocasiones en que la culpa será claramente de uno de los dos. En este caso, lleva al niño a un lugar aparte y establece las reglas para futuros conflictos, por ejemplo: "A veces a tu hermano mayor le gusta jugar contigo, pero otras veces, prefiere hacerlo solo. No lo puedes obligar. Tienes dos opciones: o jugar también tú sola o preguntarle si quiere jugar contigo a otra cosa".
- Reconoce sus sentimientos. Puede que simplemente se trate de hablar de sus sentimientos para acabar con una pelea. Si tu hija pequeña ha estado horas intentando quitarle a su hermano una piedra que encontró en un parque, en vez de buscar otra, habla con ella. Dile que comprendes cuánto le gusta la piedra de su hermano. Escucharla con respeto puede calmarla. Además, la próxima vez que intente quitarle un juguete a su hermano, recuérdale que eso no está permitido, y explícale que la comprendes y que entiendes lo difícil que es esperar. Enséñale a preguntar si puede jugar después que su hermano termine.
- Fija límites sobre los objetos personales. Aunque no siempre resulte, muchos conflictos pueden evitarse designando un lugar especial para los objetos personales de cada uno (como un estante o una caja) y diciéndoles que tienen que pedir permiso para tomar algo del estante de su hermano. Ayúdalos a elaborar etiquetas con sus nombres y señales como PRIMERO PEDIR PERMISO. Seguro les entusiasmará tener su propio estante y los hará más respetuosos con el espacio personal de su hermano. Si los niños tienen edades muy parecidas, algo fácil es comprar los mismos juguetes para ambos, siempre que se pueda.
- Divide y vencerás. Los hermanos pueden pasar por etapas tan opuestas como ser los mejores amigos y los mejores rivales. Si tu familia pasa por una fase de “guerra”, hacer parejas de hermano/progenitor, puede aliviar la tensión. Uno de los niños puede tener un “Día con mamá” y el otro, un “Día con papá”. Esto puede hacerse también con amigos o parientes, para que te ayuden a darles a los niños su propio espacio.
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