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Cómo hacer que tu niño te ponga atención

Recuerda que a los niños pequeños les es difícil captar mensajes muy largos y elaborados por lo tanto lo que tengas que decirle, dilo de manera clara y directa.

Enseguida te damos algunos consejos para lograr que tu niño te ponga atención.

Háblale a su nivel:

Cuando vayas a hablar con tu pequeño, agáchate para quedar a su altura o levántalo de manera que pueda mirarte a los ojos para que así te sea más fácil captar su atención. De seguro ya te habrás dado cuenta de que gritar hacia abajo no da resultado y menos si lo haces desde lejos.

Habla claro y directo:

Recuerda que a los niños pequeños les es difícil captar mensajes muy largos y elaborados por lo tanto lo que tengas que decirle, dilo de manera clara y directa. Ahora bien, si tu pequeño te pregunta algo respecto a lo que le has pedido y se inicia una pequeña conversación, pues adelante, explícale y argumenta. A lo que nos referimos es que es importante que el primer mensaje no sea muy largo. Por ejemplo, “mi amor hace mucho frío afuera, y como últimamente has estado un poco resfriado es mejor que te pongas tu abrigo para que salgamos a visitar a la abuela”, demasiado largo y elaborado, en cambio, “mi amor, tienes que ponerte tu abrigo”, sencillo de comprender.

Si prometes algo... cúmplelo y no tardes en hacerlo

Háblale en serio siempre. No prometas ni hagas advertencias que después no vas a cumplir. Es importante que tus palabras sean confiables para tu pequeño. Por ejemplo, si le advertiste a tu pequeño que tendría que quedarse solo y sentado en su habitación si le tiraba el pelo a su primita, debes cumplir con el castigo en caso de que lo haga. Es importante además que tu pareja u otras personas que cuiden a tu niño tengan el mismo criterio para no confundirlo y hacer que todo sea inútil.

Otro factor clave es la rapidez de la respuesta, así tu pequeño aprenderá a actuar igual. No le repitas cosas una y otra vez, probablemente te terminarás ofuscando y no lograrás nada. Si le dices “pon tu vaso en la mesa”, si tu niño no lo hace a la primera, guía su brazo, con calma y sin apretarlo, mostrándole lo que quieres que haga.

Mensajes reforzados.

Una buena manera de remarcar tu mensaje es apoyar lo que dices con algunas señales no verbales. Esta técnica es particularmente útil cuando quieres sacarlo de una actividad que le gusta hacer para llevarlo a otra que le gusta menos. Si está jugando a gusto y es hora de ir a acostarse, dices “¡ya es hora de ir a dormir!”, enseguida le das un beso (apoyo físico, que hará que saque un poco la atención de lo que está haciendo), apagas y enciendes la luz (apoyo visual) y lo llevas hacia su cama, donde puedes dar algunos golpecitos en su almohada y echar hacia atrás el cubrecama.

Avísale con tiempo

Avisa anticipadamente a tu pequeño los cambios importantes, muy especialmente cuando está entretenido y feliz. Si es que está jugando con sus amiguitos y pronto se acerca el momento de irse, le dices: “nos iremos a casa en un ratito más. Cuando te llame te despedirás de tus amigos y nos marcharemos”.

Dale instrucciones adecuadas a sus posibilidades.

Si tu niño tiene 2 años y le dices que ordene su cuarto, seguramente mirará confundido a su alrededor y no sabrá qué hacer. Lo más apropiado en este caso sería decirle: “vamos a guardar tus muñequitos”. Después le dices: “qué bien lo hiciste, ahora guardaremos los autitos”.

Motívalo para que haga las cosas.

La mejor manera de que tu niño haga lo que quieres que haga es pedírselo con buen humor. Puedes incentivarlo a lavarse los dientes con una canción, da lo miso si la inventas sobre la marcha. En lugar de obligarlo puedes decirle: “después de que te laves los dientes, nos acostaremos a leer el cuento que quieras”. Eso es mucho mejor que gritarle “¡si no te lavas los dientes te saldrán muchas caries!”, cosa que algunos padres hacen. También es recomendable que lo elogies por haber cumplido con su tarea, “¡qué bien como le haces caso a la mamá!”. Al hablarle así lo incentivas a querer escucharte. Esas palabras demuestran afecto y generan confianza en tu pequeño. Actuar con firmeza no quiere decir que tengas que gritar órdenes, ni fruncir el seño. EL mensaje llegará mucho más fuerte si hay sonrisas y abrazos.

Escúchalo.

Parece obvio, pero muchos padres no lo hacen. Debes darle a tu pequeño la misma atención y respeto que le das a un adulto. Ejercítalo. Míralo a los ojos mientras te esté hablando, y no sólo lo mires, ten tu atención en él. No lo interrumpas. No le des la espalda ni menos lo ignores cuando te está hablando. Hay momentos en que puedes estar ocupada en algo y tu niño te quiere contar sus aventuras del día con lujo de detalles, deja todo y ponle atención, seguro que serán unos minutos (probablemente segundos) muy bien aprovechados. Sé consecuente con lo que quieres enseñarle, si quieres que te ponga atención, ponle atención.



 


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