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Padres separados Padres separados: Cuando mamá y papá ya no están juntos

Además del “shock” emocional para los padres que supone una ruptura sentimental, éstos cargarán con el miedo de no saber cómo reaccionarán sus hijos ante esta situación.

Dado el elevado número de separaciones entre parejas que se produce en la actualidad, son muchos los niños afectados por este quiebre. La situación de padres separados es más habitual de lo que creemos.

Lo cierto es que las consecuencias que se dan en los hijos producto de una ruptura, tienen más relación con las experiencias vividas previas a la separación, con la mala convivencia que se daba entre sus padres en el período anterior al quiebre, y con el rol que empiezan a cumplir los niños en ese tiempo.

Las secuelas no se dan por el hecho de que sus padres se separen. Todo esto sumado a la edad y la madurez de los pequeños condicionarán la forma en que la separación influirá en su desarrollo futuro.

El niño puede mostrar ansiedad, e incluso angustia, durante el conflicto y tras la separación de sus papás. Es probable que sienta miedo y llore mucho, esto los tranquiliza, pero es importante que estén acompañados en ese instante, contenerlos para que se sientan más protegidos en ese instante de dolor.

Si usted tiene hijos y se ha enfrentado a una separación se encontrará con que los niños siempre insisten en que desean que sus padres vuelvan a estar juntos. Se mostrarán muy tristes y desanimados hasta que comprendan que ya no es posible que sus padres estén como pareja otra vez. Terminarán entendiendo que esa ya no es una posibilidad real.

Otra forma que utilizan los niños para expresarse, es acordándose del otro progenitor mientras el que está junto a ellos los regaña o no los deja hacer determinada actividad; pueden llegar a extrañar tanto que desearán escaparse de la casa. Idealizarán al progenitor ausente, esto ocurre porque recordarán todos los buenos momentos vividos con él.

Es muy probable que los hijos de padres separados comiencen a experimentar trastornos en el sueño y en la alimentación.

Cuanto más pequeño es, dispone de menos mecanismos para analizar lo que está pasando. Por lo tanto, suelen sentir molestias abdominales, vómitos, dolores de cabeza, entre otros.

Cuando el niño es algo mayor puede sentirse la causa de dicha separación y, por este motivo, sentir gran culpabilidad. Es posible que aparezcan depresiones con fases más agresivas, repercusiones en el rendimiento escolar, regresiones a edades anteriores, es decir, se comportan como un niño de menos edad.

En niños mayores se desarrolla una hipermadurez, en parte positiva, pero a la vez peligrosa que pretende sustituir al progenitor ausente.

La decisión de separarse es exclusivamente de los padres. Ellos han tomado esta decisión porque creen que es lo mejor para toda la familia. Los hijos no han tenido nada que ver en esta decisión. Los padres no optan separarse porque el niño se haya portado mal, pues otras veces lo ha hecho y no ha ocurrido así.

Siempre es bueno hacerle saber al niño que hay muchas personas que se preocupan por él: abuelos, tíos, amigos, profesores; y que todos ellos desean que esté feliz y que por ningún motivo lo dejarán solo. Sus padres seguirán estando, a pesar de que ya no vivan juntos.

Aunque los padres se hayan separado, el niño puede igualmente amar y ser amado. Siempre que le preocupe algo o se sienta mal, podrá hablar con los padres; esto le hará sentirse mejor.

Es importante que los padres tengan en cuenta algunos consejos para tratar a sus hijos en momentos tan complejos como es el caso de una separación.

  • No caer en la sobreprotección del hijo por pena; se debe seguir tratando como a un niño "en forma normal" de acuerdo a su edad. Si no, "no le ayudaremos a crecer", acabará comportándose de forma inmadura y más infantil de lo que le corresponde y es probable que tenga problemas sociales.
  • Todas las personas tienen virtudes y defectos; también los padres. Hablar con el niño del otro progenitor con argumentos reales, sin caer en la ficción ni en la descalificación.
  • Es preferible que, los días de encuentro, no se llenen excesivamente con actividades, pues si se ocupa el tiempo en hacer demasiadas cosas, no hay tiempo para conversar, comunicarse y expresar lo que sienten.
  • Los puntos más conflictivos de los padres tras la separación suelen ser: tiempo junto a los hijos, el dinero y las nuevas relaciones. Intente ser objetivo y no poner al hijo de su parte. Hay que solucionar estos temas sin involucrar a los niños.


 


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