La especialista también aconseja bailar y escuchar música. Las mejores melodías son aquellas delicadas como las de naturaleza y clásica –ojalá Mozart- porque son suaves y relajantes. Pero si este tipo de música no resulta agradable a la mamá, puede elegir la que resulte de su gusto, pero con volumen moderado.
Además, una buena opción para estimular el sentido auditivo es jugar con el bebé produciendo ruidos suaves con sonajas u otros juguetes cerca del vientre.
Durante el día, la madre y el padre deben sobar el vientre con la intención de acariciar al bebé. Así, se fortalece el lazo afectivo entre ellos y su hijo.
Si se quiere estimular la visión del bebé, en invierno se realiza en una habitación bien iluminada, la madre se descubre el vientre y prende por 30 segundos la luz, luego la apaga y repite la secuencia varias veces. Durante el verano se puede destapar el vientre al sol por 30 segundos y, luego, se vuelve a cubrir con la ropa o con una tela negra para dar la sensación de luz y oscuridad.
Relajación e imaginería:
La especialista Dafnis Zambrano, entrega unas actividades sencillas para relajarse y establecer un lazo afectivo aún más fuerte con el bebé. Es positivo que sean realizadas por la pareja, pero si el papá no puede, también es bueno que la mamá tenga algunos momentos de intimidad con su hijo.
Para relajarse, se debe escoger una postura cómoda, de preferencia con el vientre descubierto, a una temperatura agradable, con luz y música suave, en un ambiente distendido. Puedes estirarte sobre la cama, un sillón o cualquier lugar donde te sientas bien. Una vez que se está confortable, se cierran los ojos, se acaricia el vientre y se hacen círculos desde el pubis hasta el ombligo. Si el bebé está inquieto, se continúa con los masajes hasta que se tranquilice. Cuando estás relajada, le hablas de todas tus actividades del día y de lo que sientes por su llegada, de los temores, ansiedades y, sobre todo, del gran amor que tienes para él.
En este mismo ambiente de tranquilidad puedes realizar la visualización o imaginería de tu bebé. Debes comenzar imaginando a tu hijo tendido y abrigado. Puedes visualizarlo en tus brazos, sintiendo los latidos de tu corazón que lo arrullan y calman. También imagínalo en tu vientre, observa cómo se desarrolla y se prepara para llegar al mundo; así como tú te preparas para recibirlo.
Para terminar el momento de relajación, hay que despedirse del bebé y, lentamente, comenzar a mover primero los brazos, piernas y cabeza, para finalizar abriendo los ojos. La relajación mejorará el trabajo de parto, evitará posibles depresiones, calma miedos y nervios durante el embarazo, fortalece el vínculo de apego; pero sobre todo beneficia el desarrollo físico y sicológico del bebé.