Inicio > Embarazo paso a paso > Estimulación: Primer Trimestre

Padre en el postparto Estimulación Prenatal durante el primer trimestre

La estimulación durante las primeras semanas del embarazo se realiza principalmente a través de la sensación de bienestar de la mujer y de las hormonas que comparte con el embrión.

La estimulación prenatal es una experiencia maravillosa que, mediante la realización de diversas actividades junto con la aplicación de determinadas técnicas, favorece el desarrollo físico, mental y sensorial del bebé. Durante el primer trimestre el sistema nervioso del embrión se está formando, por lo que aún no se puede comenzar a estimular sus sentidos. En esta etapa, lo mejor para beneficiarlo es la sensación de bienestar en que se encuentre la madre, ya que la transmite al embrión a través de las hormonas.

Entre las principales ventajas de la estimulación durante el embarazo, la Especialista en Estimulación Prenatal del Centro de Salud Integrativa Umuva, Dafnis Zambrano, destaca “al nacer el bebé muestra mayor desarrollo en el área visual, auditiva lingüística y motora. Duerme mejor, es más alerta, seguro y amigable, se calma fácilmente al escuchar la voz de su madre, la música o el cuento que oyeron mientras estaba en el útero, también muestra una mayor cohesión familiar”.

Estimulación en pareja

Una vez que conoces las ventajas para el bebé de la estimulación prenatal, es indispensable que desde el primer momento padre y madre brinden al pequeño un ambiente cálido, enriquecedor, pero sobre todo, lleno de amor, paz y de estímulos.

Una muy buena actividad que puedes realizar para estimular al bebé durante el primer trimestre del embarazo es la relajación y visualización, aconseja Dafnis Zambrano. Este ejercicio no debe durar más de diez minutos, el momento indicado es aquél donde puedas estar tranquila en tu casa, ya sea en la mañana, al medio día o antes de dormir. A continuación te indicamos paso a paso cómo realizarla en tu hogar:

  • PASO 1: Ponerse ropa cómoda, no muy apretada, abrigada y que permita libertad de movimiento.
  • PASO 2: Elegir una habitación con una temperatura agradable, poca luz y una cama o sillón cómodo.
  • PASO 3: Pon música relajante a un volumen moderado. Las mejores melodías para realizar estos ejercicios son de Mozart, Vivaldi y otros temas de música clásica.
  • PASO 4: Ubícate en una posición cómoda en el sillón o cama que escogiste, de preferencia sentada. Cierra los ojos e inhala profundamente por los labios entreabiertos, así como un suspiro. Luego exhalas lento y sigues respirando profundo.
  • PASO 5: Una vez que ya tomaste el ritmo de la respiración, concéntrate en lo que sientes tanto en tu cuerpo como en tus sentimientos.
  • PASO 6: Una vez que estás consciente de todo tu cuerpo, ahora te centras en tus pies. Contráelos y suéltalos según el ritmo de la respiración, cuando inhalas los contraes, mientras exhalas los sueltas.
  • PASO 7: Ahora es el turno de tus piernas, debes tomar conciencia de ellas, contraer sus músculo mientras inhalas y soltarlos cuando exhalas. Recuerda continuar con el ejercicio según el ritmo pausado de tu respiración.
  • PASO 8: Continúa con este proceso de contraer y soltar los músculos de cada parte de tu cuerpo en sentido ascendente, siempre siguiendo el ritmo lento de tu respiración. Cuando llegue el turno de la cabeza, céntrate en los párpados, la boca y la mandíbula. También debes tensarlos al ritmo de tu respiración.
  • PASO 9: Ahora, cuando ya estás relajada, es el momento de la visualización. Imagina a tu bebé en el vientre, rodeado de un aura de amor, dile que lo esperas con ansias, que lo amas, todo lo que sientes por él y por su llegada. Sobre todo envíale mensajes positivos, dile que sabes que es un bebé hermoso e inteligente; trata de conversar con él -como si estuviera a tu lado- hazle cariño bésalo, permanece así el mayor tiempo posible.
  • PASO 10: Comienza a escuchar la música nuevamente, así de a poco regresarás al estado consciente habitual. Mueve lentamente cada parte de tu cuerpo, comienza por los dedos de manos y pies, continúa con brazos y piernas, hasta que al final es el turno de abrir lentamente los ojos para observar el ambiente que te rodea.

Una vez que termines este ejercicio te sentirás renovada, vitalizada para realizar tus actividades, sobre todo, mucho más cerca del pequeño que comienza a crecer en tu interior.

 
Vota este artículo:
(0 votos, promedio: 0 de 5)

Si te fué útil éste artículo, déjanos tus comentarios

Si este artículo te es interesante, escribe un comentario. Comentarios que sean ofensivos, que no hagan aporte, o que estén fuera de contexto, podrán ser editados o eliminados.

si no estás registrad@, el comentario pasará por previa aprobación de nuestro equipo antes de ser publicado.


Código de seguridad Refrescar código de seguridad

Introducir código:

Participa de nuestra comunidad facemamá:
             | 
Para hacer comentarios necesitas estar registrada y haber iniciado sesión.

premios queveo 2009     belleza y alma

Contáctanos | Política de privacidad | Términos de uso | Sobre nosotros | Publicidad | Mapa del sitio
El propósito de este portal es entregar información general, con fines educativos. Cualquier duda o problema de salud, de la madre o el bebé, requiere la consulta y supervisión de un profesional. Por favor lee los términos de uso antes de navegar este portal. Al navegar este portal indicas que estás de acuerdo y te sometes a los términos de uso.