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Cómo empezar la lactancia¿Cómo empezar la lactancia?

Es el primer momento en que la madre alimenta a su hijo. Algunas veces no es fácil que el bebé haga contacto con el pezón, pero hay que tener paciencia.

Hay mujeres que hacen que la lactancia parezca lo más fácil del mundo. No dejan de conversar un momento, ni de masticar un bocado de ensalada, se levantan la blusa y ponen al bebé al pecho con la mayor facilidad, con el mayor desparpajo, como si fuera lo más natural del mundo.

Pero la primera vez vas a empezar la lactancia, nada va a parecer tan natural. Aún con la mayor concentración y el máximo esfuerzo de tu parte, no lograrás que el bebé tome el pezón. El niño estará inquieto y tú frustrada, cuadro final: los dos hechos un mar de lágrimas. Si falla en la más elemental de las funciones maternales, ¿qué esperanza le queda para lo demás?

No debes darte por vencida. Tú no haz fracasado, simplemente estás comenzando a amamantar, al igual que otros aspectos fundamentales de la maternidad no es una cosa instintiva, es algo que hay que aprender. Debes darte tiempo, al igual que a tu bebé, no pasará mucho antes de que a ti también te parezca algo fácil y práctico.

Empezar a lactar

No hay una fórmula mágica para tener una perfecta relación con la lactancia. Pero sí hay muchos pasos que puedes seguir desde el principio, para darle a tu hijo lo mejor y que la lactancia tenga éxito. A continuación te entregamos los siguientes consejos:

  • Empieza temprano: si tú y el bebé están en condiciones, es recomendable que le des pecho en la misma sala de parto. No te preocupes si al principio no lo logras. Forzar las cosas cuando ambos están extenuados, sólo puede conducir a la desilusión. El sólo hecho de acercarlo al pecho puede ser satisfactorio para el niño, como comer durante los primeros momentos de su vida. Si no logras amamantarlo en la sala de partos, pide que lo lleven a tu cuarto tan pronto como sea posible, una vez cumplidos todos los procedimientos de la sala cuna. Debes recordar que un comienzo temprano es ideal, pero que esto no garantiza el éxito instantáneo. Se necesitará de mucha práctica antes de que tú y tu bebé logren la perfección.
  • No te dejes intimidar: la administración de un hospital puede muchas veces no coincidir con las necesidades de una mamá que va a criar con pecho. Para estar segura que tus esfuerzos no serán contrariados por la insensibilidad, ignorancia o reglas arbitrarias, pídele al médico por adelantado que haga conocer sus preferencias al personal (alimentación cuando el niño le pida, nada de mamaderas ni chupetes de entretención) o explícales a las enfermeras de manera amistosa. Ganarse la buena voluntad de la enfermera que está a cargo de los niños puede ser tu mejor camino al éxito. Siempre necesitarás del doctor si tienes fiebre y, sin embargo, quieres darle pecho al niño.
  • No se separen: No puede haber lactancia si tú y el niño no están juntos. Por eso, compartir el cuarto es lo ideal para la madre que está amamantando, ya que no depende del personal de la sala cuna para que le lleve a su hijito y, así, darle de comer. Además, puedes estar segura que nadie le dará una mamadera con agua o glucosa.Si estás cansada porque el parto fue difícil y todavía no siente la confianza necesaria para cuidar al bebé las 24 horas del día, es preferible que durante el día el niño esté junto a ti, y durante la noche se lo lleven a la sala cuna.

Si no es posible tener al niño en tu cuarto (hay algunos hospitales que sólo lo permiten en piezas privadas o cuando las dos ocupantes de una pieza están de acuerdo en ello) o si prefieres que lo tengan en el cuarto de los niños, puedes pedir que lo lleven cuando el bebé tenga hambre.

Como en la mayoría de los hospitales esto es fuera de lo común, tu médico deberá tomar de antemano las disposiciones del caso. Aún así, es probable que le lleven al pequeño esporádicamente sobre todo si en la sala cuna hay muchos bebés y el personal es insuficiente, como suele suceder. En último caso puede optar por salir rápido del hospital, así tendrás al bebé todo el tiempo que quieras en casa. Si no te dan salida y no te permiten alimentar a tu hijo cuando él lo pida, es mejor resignarse a darle de comer a las horas reglamentarias, hasta que te den de alta. Cuando te lleven el bebé, no lo dejes dormir. Si lo llevan dormido, despiértalo para que lacte aunque sea unos minutos.

  • Nada de mamaderas: la administración suplementaria de mamaderas de agua con azúcar que, en algunos hospitales es cuestión de rutina para los bebés alimentados con pecho, debe ser considerada como perjudicial para tus esfuerzos de amamantar al bebé. Sólo unos tragos de agua azucarada bastan para satisfacer el apetito y las necesidades del recién nacido. La consecuencia será que más tarde cuando lo lleven a tus brazos estará satisfecho y más dormido que alimentado. Observarás que se muestra menos dispuesto a luchar con el pezón materno después de unas pocas experiencias con un pezón artificial, que le da resultados con mucho menos esfuerzo. Si tu bebé no succiona o lo hace con pocas ganas, tus pechos no serán estimulados para producir leche y se inicia entonces un círculo vicioso que dificultará la crianza.

Cuando te digan que los recién nacidos que se crían a pecho necesitan los fluidos adicionales que suministra el agua embotellada, porque de la madre sólo está recibiendo unas pocas cucharaditas de calostro, esto es sólo cierto en los casos de deshidratación o hipoglicemia, que son muy raros. La costumbre de las salas- cuna de darles agua a los niños sólo beneficia a las enfermeras recargadas de trabajo, ya que ellas para ellas es más fácil callar a una criatura que está llorando, poniéndole una mamadera en la boca, que llevarla hasta el cuarto de la madre.

 

  • Dale gusto: para el niño que se cría con leche materna, lo mejor es darle de comer cuando él lo pida. Sin embargo, quizá esto no sea posible sino cuando lo pueda tener en su pieza, o si el personal de la sala-cuna es suficiente para que las enfermeras puedan llevarlo para que sus madres los alimenten. Si no se da ninguno de estos casos tendrá que alimentarlo cuando pueda, lo que significa muchas veces tener que despertarlo cuando está dormido.
  • No dejes que tu bebé se duerma cuando come: En los primeros días de un bebé, ellos pueden estar más interesados en dormir que en comer y muchos no se despiertan a la hora de comer. Aunque algunos bebés no necesitan de tanta leche durante los primero días, su pecho necesita estimulación para que las próximas semanas, en las que el bebé sí va a querer comer, tenga suficiente leche para alimentarlo bien.
  • Conoce los signos: Idealmente se debería alimentar a los bebés cuando muestran los signos de tener hambre o cuando muestran el reflejo de chupar. No debes esperar hasta que el llanto sea desesperante. Si el llanto no para, arrúllalo un poco o dale tu dedo para que chupe algo antes de alimentarlo.
  • Práctica y más práctica: considera las sesiones de amamantar antes que te baje la leche, como ensayo, y no te preocupes porque el bebé está recibiendo muy poca nutrición. La cantidad de leche que produces es la adecuada para las necesidades del bebé. Es muy poco el alimento que tolera el estómago de un recién nacido, y la cantidad de calostro que la mujer produce es la precisa. Aprovecha esas sesiones para practicar las técnicas de lactar, más que para llenarle el estómago al bebé. Puedes estar segura que no se está muriendo de hambre mientras ambos aprenden.
  • Déle tiempo: Una relación satisfactoria de amamantar no se da en un solo día. El bebé no tiene experiencia, ni tu tampoco si eres primeriza. Ambos tienen mucho por aprender y necesitan mucha paciencia si están empezando. En el transcurso del aprendizaje, cometerán muchos errores antes de llegar a actuar en armonía.

Hay que tener en cuenta que las cosas irán aún más lentamente si para uno de ellos o para ambos el parto fue difícil. La anestesia provoca madres adoloridas y niños perezosos, que se tradan más en estar preparados para aprender el arte de la lactancia. Lo más aconsejable es dormir un poco y dejar dormir al niño antes de comenzar con seriedad la tarea que les espera.

  • No luches sola: Hace años los niños y las madres que se iniciaban en la lactancia contaban con mucha ayuda. Ahí estaban presentes las tías, abuelas y madres para transmitirles sus experiencias; las matronas aportaban también en apoyar a las familias. Pero el hecho de que tu hijo haya venido al mundo en una clínica, en vez de en una cama antigua, o que tu madre y tías no vivían cerca, o no tengan experiencia en la materia, no quiere decirque tengas que hacer frente sola y sin ayudaa las primeras sesiones de lactancia. En algunas clínicas y hospitales se dan clases de lactancia o instrucción individualizada, o simplemente se reparte material escrito. Si nadie te ofrece ayuda espontáneamente, pídela a una enfermera, al médico o a una especialista en lactancia que esté afiliado al hospital. Es recomendable que luego de una o dos semanas de producido el nacimiento visites a tu pediatrapara revisar con él los progresos en la lactancia. También es muy recomendable conversar el tema con otras madres que estén dando pecho.
  • Conserva la calma: Este nuevo desafío no es fácil para quien es madre por primera vez, pero es indispensable tener éxito en la lactancia. La tensión inhibe la bajada de la leche, lo cual significa que aún cuando la produzcas, no está disponible hasta que estés tranquila. Si te sientes nerviosa, es mejor no recibir visitas durante los quince minutos anteriores a la hora de dar pecho al niño, o si lo estás alimentando, pide a los visitantes que se retiren del cuarto en cuanto el bebé empiece a mostrar síntomas de hambre. Haz ejercicios de relajación si crees que pueden ayudarte, toma un libro o una revista, enciende la TV, o simplemente cierra los ojos y escucha una música suave durante algunos minutos.
 


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