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Infertilidad Infertilidad y depresión

La dificultad o imposibilidad para concebir hijos no es sólo un problema de orden biológico, el factor psicológico es determinante para el éxito de los tratamientos de reproducción asistida.

Ser padres es el sueño de la mayoría de las parejas, sin embargo, los patrones actuales de retraso en la maternidad están conduciendo a un aumento drástico en la tasa de infertilidad, que en la actualidad se calcula que afecta a una de cada seis mujeres chilenas. A las causas tradicionales de la infertilidad de tipo físico, se han sumado nuevos elementos relacionados con el estilo de vida y el factor psicológico.

No en vano, según señala el Doctor Carlos Troncoso, Director de la Clínica IVI Santiago, los datos de la Sociedad Americana de Infertilidad revelan que el estado emocional de la pareja es de vital importancia en el curso de estos tratamientos. Así, mujeres con altos niveles de ansiedad ovularon un 20 por ciento menos, sus óvulos fecundaron un 30 por ciento menos y fueron un 20 por ciento más proclives al aborto que las mujeres que estaban por debajo de estas cifras.

La Psicóloga de IVI Santiago, Gabriela Manitta, señala: "La imposibilidad para concebir hijos no es sólo una dificultad de orden biológico. Hay características particulares de cada pareja o paciente, que tienen que ver con su historia, sus deseos, sus ideales o creencias, los malentendidos en la relación de pareja y los duelos no elaborados, entre otros”. La especialista expresó también que estos factores se asocian al cuadro de infertilidad, ya sea en su origen o afectando el desarrollo del tratamiento.

No basta con explicar el cuadro en términos médicos, también es bueno tener la posibilidad de hablar del deseo de ser padres y de las emociones que suelen acompañar el diagnóstico de infertilidad, como el dolor, la impotencia, la culpa, el enfado, la pena o la desilusión.

De acuerdo a estudios internacionales, el estrés y la ansiedad son dos factores que aparecen en el 90 por ciento de las parejas que se someten a tratamientos de reproducción asistida y que pueden ejercer un efecto de retroalimentación sobre el problema inicial, es decir, la capacidad de gestación.

"Es preciso considerar qué efecto tiene en cada persona el diagnóstico de infertilidad, para lo cual se requiere una escucha atenta y particularizada”, dice Gabriela Manitta.

La especialista manifiesta que en la consulta con el médico, por la naturaleza misma de su función y por la demanda de tratamiento que hacen los pacientes, se esperan respuestas y soluciones en lo que respecta al funcionamiento del cuerpo.

En cambio en la consulta psicológica, es posible desplegar la dimensión de la palabra, formularse preguntas, incluso detenerse en los detalles que podrían parecer triviales o secundarios al problema médico.

“En definitiva, los estudios que señalan la influencia del estrés o la ansiedad en el tratamiento de infertilidad confirman que, en lo que respecta a la dificultad para procrear los propios hijos, no se trata sólo de un organismo que no funciona adecuadamente", dice la experta.

En muchos casos, esta situación supone también un cambio en las relaciones con el entorno más cercano y entre ellos mismos: algunos viven la infertilidad como una injusticia o un déficit que los excluye del 'mundo fértil' y surgen sentimientos ambivalentes con respecto a familiares y amigos; se acentúa tanto la sensibilidad a los comentarios externos como los autorreproches y la autocompasión, al tiempo que se empobrece la imagen que cada uno tiene de sí mismo.

Frecuentemente también aparecen dificultades en las relaciones sexuales, que se transforman en una actividad cuyo único fin es la procreación, con poco margen para la ternura, la complicidad y el placer. Afrontar el diagnóstico de infertilidad y luego el tratamiento médico puede fortalecer las relaciones de pareja, pero, además, desencadenar nuevos conflictos o agudizar los ya existentes.

"En mi experiencia con pacientes chilenos, el principal problema con que se encuentran muchas parejas es que la dificultad para tener hijos suele ser el primer gran obstáculo que enfrentan juntos. En general, se trata de parejas o mujeres que han planificado su vida y organizado sus prioridades, han avanzado detrás de ciertos objetivos que finalmente consiguen. Pero inesperadamente, cuando deciden que ya es hora de ser padres, se encuentran con que el resultado deseado no depende sólo de la voluntad o el esfuerzo", asegura la psicóloga.

Tras la primera fase crítica del diagnóstico, se produce otro momento clave que es el inicio del tratamiento médico y con él la incertidumbre y el temor a los efectos, tanto físicos como psíquicos, de las técnicas médicas empleadas. Finalmente, las parejas tienen que afrontar el momento de obtener los resultados.

Durante los 15 a 20 días que han de pasar desde que se aplica la técnica de reproducción asistida hasta que se confirma o no el posible embarazo, aumentan los niveles de ansiedad y las conductas obsesivas en las mujeres. Si no se ha conseguido la gestación, se vive un momento de pena extrema, a veces acompañado del sentimiento de pérdida del hijo. Por el contrario, si se logra el embarazo, se experimenta una alegría enorme, al mismo tiempo que aparece el miedo al aborto.

En la Clínica IVI Madrid se realizó un estudio sobre la incidencia que tiene en los resultados de los tratamientos de reproducción asistida el Programa de Apoyo Psicológico, y los datos revelan que el grupo de mujeres que contó con este asesoramiento emocional tuvo una tasa menor de abandono y, por lo tanto, una mayor tasa de éxito.

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