Masaje toráxico para bebé

El masaje toráxico es una técnica determinada para las vías respiratorias altas y no sustituyen ningún tratamiento de terapia respiratoria.

Este tipo de masaje está pensado como profilaxis contra las dificultades respiratorias. Al mismo tiempo se consigue reforzar la musculatura intercostal.

El masaje toráxico puede utilizarse también para aplicar fricciones utilizando preparados inhalatorios de todo tipo contra enfriamientos.

En este caso se debe dar el masaje con suavidad y no friccionar durante largo rato, ya que la mayoría de estos productos contienen mentol, que enfría la piel. En niños sanos utilice igualmente -cuando sea posible- un aceite aromático (de plantas medicinales).

“La cometa”

El masaje torácico empieza con rozamientos en forma de cometa. Pase ambas manos por la parte central del cuerpo hasta la altura de la clavícula. En este punto, diríjalas hacia el exterior, gírelas al llegar a la axila y páselas lateralmente por el tórax hacia abajo. A continuación vuelva a empezar haciéndolas avanzar hacia arriba, por encima del esternón.

“El corazón”

Forme con ambas manos un gran círculo alrededor de las dos mitades del pecho. Vaya trazando círculos de forma simultánea con las 2 manos dibujando un “corazón”. Puede hacerlo también en un solo lado y después en el otro.

“El libro antiguo”

Imagine que el tórax de su hijo es una gruesa biblia antigua. Las páginas de pergamino que usted ha abierto están arrugadas y quiere alisarlas. Coloque las 2 manos planas sobre la parte inferior del centro del pecho del bebé y deslícelas lateralmente hacia afuera.

Avance un poquito en dirección a la cabeza y vuelva a alisar masajeando hacia afuera. Repita este movimiento subiendo un poco cada vez hasta que alcance la altura de los hombros y sus manos se deslicen por encima de la clavícula.

“El pajarito”

Al igual que en la cometa, empiece el masaje encima del esternón. Después gire sus manos y llévelas por encima de la clavícula hacia los flancos (lados). Al llegar aquí abra los dedos y, con los dedos abiertos, efectúe un rozamiento desde afuera a adentro, entre las costillas del niño. La presión debe ser débil, por ello no necesita tener en cuenta las fases de inspiración y espiración del bebé. Luego repita el ejercicio “La cometa”



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