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Estimulación prenatal: actividades para realizar

El proceso de estimulación prenatal no es sólo papel de la madre, el padre también debe estar comprometido para realizar las mismas actividades que ella haga y fortalecer así el vínculo afectivo con el pequeño.

Algo que resulta muy efectivo a este respecto es acariciar el vientre de la mamá para que el bebé sienta cuánto lo aman y esperan.

Lo que se puede hacer

Por ejemplo, cuando la mamá se bañe, puede deja caer agua sobre la barriga, alterando la intensidad del agua, lo que el bebé captará como diversos sonidos en el interior de ésta.

Una manera de estimular el sentido del oído es generar ruidos suaves con sonajeros u otro tipo de juguetes cerca del vientre.

Otra buena idea es cantarle y leerle, para que vaya asimilando las voces de sus papás y se calme más fácilmente cuando las escuche una vez que nazca. Se le pueden leer cuentos o libros más complejos que estimulan su creatividad e inteligencia temprana. Sea lo que sea que elijan, se tiene que crear una rutina diaria, en un mismo horario (la mamá puede poner una alarma o recordatorio en su teléfono con este fin). De esta forma, se crea una herramienta muy útil que servirá en el futuro, cuando el bebé esté inquieto o llore sin parar.

Es recomendable también bailar y escuchar música. Hay melodías que además de relajar al bebé tienen un efecto en su desarrollo cerebral, como la música clásica –especialmente Mozart–; en realidad cualquier música relajada y con volumen moderado será bien recibida por el bebé. Los papás pueden traspasar sus gustos musicales a su retoño.

Para estimular la visión del bebé, la mamá puede estar en una habitación con mucha luz y descubrirse el vientre por 30 segundos y luego apagar la luz, repitiendo varias veces. En el verano se puede seguir la misma secuencia, pero al sol, cubriendo el vientre con una tela negra cada 30 segundos para que el bebé experimente variaciones entre luz y oscuridad, las que son beneficiosas para él.

Imaginería

Otras actividades que sugieren los expertos se pueden realizar entre madre-hijo o junto al padre del bebé. Lo importante es crear un ambiente relajado y tranquilo para llevarlas a cabo.

La mamá debe estar relajada, en una posición cómoda, con el vientre descubierto y con una temperatura agradable, con luz y música suave. Una cama o un sillón son ideales. Cuando se esté en ese estado, con los ojos cerrados, debe acariciar el vientre y realizar movimientos circulares por toda su pancita, desde abajo hasta arriba del ombligo.

Ésta es una manera de masajear al pequeño, tranquilizándolo en caso de que esté inquieto. Una vez que se logre este estado relajado, se le debe conversar sobre las actividades diarias y los sentimientos que embargan a los padres, cómo aguardan su nacimiento, qué temores e inquietudes sienten y, en especial, expresarle el inmenso amor que sienten por él y las ganas que tienen de conocerlo.

Este ambiente calmado es idóneo para realizar la imaginería –o visualización– del hijo en camino. Se le puede imaginar acostadito y arropado, o en los brazos, apegado al cuerpo de sus progenitores, viendo cómo los latidos del corazón de la madre o padre lo arrullan. Es posible además imaginarlo dentro del vientre, cómo va creciendo y formando cada partecita de su cuerpo hasta estar listo para nacer y conocer a sus papitos.

Finalmente, este espacio de relajación termina despidiéndose del bebé, para luego mover con mucho cuidado los brazos, piernas y cabeza, abriendo los ojos para concluir el especial momento con el amado hijo.

Beneficios de la relajación

  1. Mejora notablemente la labor de parto
  2. Ayuda a evitar una posible depresión
  3. Calma temores y angustias durante la gestación
  4. Refuerza el vínculo de apego padres-hijo
  5. Tiene grandes ventajas en la evolución física y sicológica del bebé por llegar al mundo. Su desarrollo procede correctamente.

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